Frigerio: “Algunos quieren que Macri no termine pero no tendrán éxito”

El ministro afirma que "nadie pretende que la Argentina cambie de un día para otro"

El ministro del Interior argentino, Rogelio Frigerio.
El ministro del Interior argentino, Rogelio Frigerio.Fotografía Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda.
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Rogelio Frigerio es un hombre clave en el equipo del presidente Mauricio Macri. Es quien se encarga de trenzar el apoyo político, de negociar con los gobernadores peronistas para sobrevivir a una minoría parlamentaria inédita que hace dudar a algunos de que Macri pueda terminar su mandato. El temor de los inversores extranjeros, según admite el propio ministro del Interior en un encuentro con corresponsales en su despacho en la Casa Rosada, a pocos metros del de Macri, es que la movilización sindical y la protesta social, más fuerte que nunca estas últimas dos semanas, acabe tumbando al macrismo como antes lo hizo con los radicales Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa.Frigerio insiste en que esta vez será diferente porque es cierto que algunos quieren que el Gobierno no acabe el mandato, pero la mayoría de los dirigentes, sobre todo los gobernadores, que tienen el poder real con los diputados y senadores que les obedecen, quieren que Macri termine sus cuatro años –lleva 15 meses- y por eso le han apoyado hasta ahora en las leyes más importantes. Admite que hay mucha presión dentro y fuera para lograr resultados cuanto antes, porque los buenos datos no llegan, pero pide paciencia con una frase: "Nadie pretende que la Argentina cambie de un día para otro" después de tantas crisis. "Los inversores se han llevado muchas decepciones de Argentina", admite, pero esta vez él cree que "el cambio es de fondo, de valores, va más allá de la presidencia de Macri".

Frigerio carga contra una parte de la cúpula sindical, que en su opinión está ya pensando en las elecciones de octubre para deteriorar al Gobierno. "En 2016 tuvimos un primer año muy difícil, tuvimos que transparentar muchas cosas que nos dejó el kirchnerismo. Y nos sentimos muy acompañados por las centrales sindicales. Ahora que dejamos atrás lo peor, que hay datos de incipiente recuperación, los que nos acompañaron plantean paros y movilizaciones. Hay que sospechar que esto está teñido por el año electoral. Entendemos que hay sectores que la están pasando mal, hay situaciones difíciles, pero eso no se resuelve con los paros sino con mesas del diálogo".

El ministro ve una maniobra de desestabilización muy organizada pero cree que fracasará. "Hay dirigentes que quieren que el gobierno no termine, que creen que cuanto peor esté la Argentina, mejor van a estar ellos, pero también creemos que la mayoría de los gobernadores y sindicalistas apoya la gobernabilidad de Macri. Creo que los que quieren que el Gobierno no termine no tienen ninguna posibilidad de éxito. Este es un camino difícil, pero el presidente tiene claro el rumbo, estamos seguros de que vamos a cumplir el mandato y transformar la Argentina".

"Es la primera vez que tenemos un presidente rico. Hay que despejar cualquier duda de conflicto de intereses"

Incluso entre los analistas más cercanos al Gobierno hay mucha preocupación en las últimas semanas, en las que se ha detectado una caída de la popularidad de Macri en las encuestas, a pesar de lo cual sigue teniendo un apoyo considerable para un país en una crisis tan fuerte, con una inflación desbocada. Frigerio admite que uno de los problemas más importantes es el de los posibles conflictos de intereses del presidente, miembro de una de las familias más ricas de Argentina, con empresas muy vinculadas a los contratos públicos. "Es la primera vez en Argentina que tenemos un presidente rico. Antes se hacían ricos en la presidencia", ironiza Frigerio. "No hay normas previstas para reglamentar el conflicto de intereses. Por eso las estamos haciendo. La sociedad argentina está muy sensibilizada por muchos hechos de corrupción de los últimos años, hay que ser muy cuidadosos y arbitrar mecanismos para que no exista duda. Cuando hay duda hay que parar la pelota", asegura en referencia al escándalo del Correo, en el que Macri ordenó dar marcha atrás en una renegociación de una deuda de 300 millones de dólares de su empresa familiar con el Estado después de que estallara la polémica. Macri afronta por tanto un momento muy delicado pero está convencido de que esta vez será diferente y logrará ser el único presidente no peronista que termine su mandato desde 1983, cuando se recuperó la democracia.

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