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El peronismo entra en crisis y pone en riesgo su hegemonía

El partido ha perdido las cuatro mayores provincias y puede dejar el Gobierno argentino

Los expertos José Natanson y Alexandre Roig analizan este jueves la política argentina después de las elecciones de Argentina.
Los expertos José Natanson y Alexandre Roig analizan este jueves la política argentina después de las elecciones de Argentina.

El director de la edición Cono Sur del periódico ‘Le Monde Diplomatique’, José Natanson, reconoce que le cuesta mucho hacerse una idea de qué sucedería con el peronismo gobernante en Argentina si su candidato a presidente, Daniel Scioli, pierde la segunda vuelta electoral el 22 de noviembre contra el liberal Mauricio Macri, de la alianza Cambiemos. “En ese escenario, el rol de (Sergio) Massa va a ser decisivo”, se refiere Natanson al peronista opositor al kirchnerismo que terminó tercero en los comicios del pasado domingo. “Massa va a volver a un peronismo hecho pedazos que no gobierna ninguna de las cinco provincias más importantes del país”, añadió el experto en una jornada de reflexión poselectoral que organizaron en simultáneo en Buenos Aires y París la revista ‘Anfibia’, de la Universidad de San Martín, y el Observatorio de Política de América Latina del Instituto de Estudios Políticos de París (Scienses Po).

El peronismo perdió este domingo la provincia de Buenos Aires, el distrito donde vota el 37% de los argentinos, después de 28 años de hegemonía. La ganó el liberalismo de Macri. En realidad, un peronista pero opositor al kirchnerismo seguirá gobernando la segunda provincia en población, Córdoba. La tercera, Santa Fe, dejó de ser peronista en 2007, cuando la ganó el socialismo. La cuarta, Mendoza, pasará en diciembre próximo del peronismo al radicalismo (centro), aliado de Cambiemos. Y la ciudad autónoma de Buenos Aires fue gobernada por un peronista hasta 2007, cuando Macri llegó al poder. Otro liberal seguirá gobernando la capital.

“El peronismo tiene que entender que corre riesgo de perder una hegemonía: porque al quedar alineados (a la alianza Cambiemos) los gobiernos de la Nación, la ciudad y la provincia de Buenos Aires y grandes centros urbanos se dan las condiciones para que el partido quede relegado a un lugar secundario”, alertó Alexandre Roig, profesor de la Universidad de San Martín y especialista en sociología económica. Su advertencia también alcanzó a Massa, ahora rozagante por su papel como árbitro de la segunda vuelta: “El masismo debería pensar lo que está pasando con el radicalismo, que está siendo fagocitado por el PRO (Propuesta Republicana, el partido que creó Macri). Porque el PRO hoy ya tiene condiciones de hegemonizar un proceso”, añadió Roig.

Expertos definen a Macri como una nueva derecha democrática, de rostro social y posneoliberal

“Municipios que acompañaban al peronismo y al kirchnerismo (la vertiente peronista inaugurada por los Gobiernos de los Kirchner en 2003) les dieron la espalda, no por pocos votos sino por muchos y en eso tuvo que ver con la política local”, opinó Sergio Morresi, profesor de la Universidad de General Sarmiento y uno de los autores del libro ‘Mundo PRO’. “Y eso se engarza con lo que dice PRO. ’Lo que hicimos en la ciudad de Buenos Aires lo podemos hacer en el país. No tengo una gran idea de hacia dónde ir sino una respuesta concreta de cómo resolver el problema de tu municipio’, dice el candidato del PRO. Y si la gestión fue mala, es más atractivo alguien que viene a resolver que otro que propone continuidad”, evaluó Morresi la derrota del peronismo kirchnerista en grandes municipios bonaerenses el domingo.

“Macri es la expresión de una nueva derecha que tiene características particulares: en principio es democrática. Se presenta a elecciones, las gana, las pierde. No busca un golpe de Estado, al menos no visiblemente”, caracterizó Natanson a PRO. Desde las primeras elecciones presidenciales libres de Argentina, en 1916, solo han vencido en las urnas los radicales y los peronistas, nunca la derecha, que solo gobernó con fraude o golpes militares. “Hay una nueva derecha porque es posneoliberal: no promete privatizar todo. Si después lo va a hacer o no, es otra historia. El neoliberalismo ya ocurrió. Salvo algunas empresas, la mayoría está privatizada. Las leyes de flexibilización laboral que se aplicaron en los 90 siguen vigentes. Si la gente no le hubiera creído (a Macri) el giro en el discurso que dio en los últimos meses, no lo habría votado”, se refirió al apoyo del candidato liberal a la asignación universal por hijo para parados y trabajadores informales y al mantenimiento en la órbita estatal de la petrolera YPF y Aerolíneas Argentinas. “Es una nueva derecha porque muestra una cara social. Lo primero que dice es: ‘Yo no le voy a sacar el plan (ayuda social) a nadie que lo tenga’”, completó Natanson.

“Me parece que hay una sociedad en la que hubo muchos avances en términos de derechos, que se han hecho cuerpo y que ningún candidato, por más de derecha que sea, podrá sacarlos: asignación universal por hijo, convenios colectivos de trabajo, inversión en universidades”, observó Roig. El investigador de la Universidad de San Martín busca explicaciones al voto a Macri en el hecho de que los jóvenes no vivieron lo que fue la era neoliberal de Argentina, previa al kirchnerismo: “En la experiencia de gran parte del electorado que tiene menos de 30 años no está presente lo que sucedió en los años 90 ni lo que sucedió en (la crisis de) 2001. Eso no crea un regreso al neoliberalismo, la sociedad no lo permitiría, pero sí genera una apertura para un gobierno de derecha como el de Macri. Como dice Alejandro Grimson (antropólogo) en una nota de ‘Anfibia’, el voto a un partido analíticamente de derecha y discursivamente de centro no implica que la sociedad se haya derechizado”.

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