Ir al contenido
suscríbete

Que la izquierda no tenga hijos

Iván Espinosa de los Monteros crítica las familias de izquierdas, a pesar de que en realidad proponen un modelo de convivencia más igualitario

Iván Espinosa de los Monteros en la Fundación Rafael del Pino, en Madrid, en mayo del año pasado.Álvaro García

Eso pide Iván Espinosa de los Monteros en un vídeo que rula por redes sociales estos días. “Yo, a la izquierda que piensa que no hay que tener niños, les digo que sí, que no los tengan. Que es mucho mejor que ellos nos los tengan porque el mundo va a ser mejor con menos gente de izquierdas y con más gente sensata”, ha dicho. Nótese que al exdirigente de Vox debe de darle vergüenza ser de derechas, porque dice que si hubiera menos gente como yo, diablas ...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Eso pide Iván Espinosa de los Monteros en un vídeo que rula por redes sociales estos días. “Yo, a la izquierda que piensa que no hay que tener niños, les digo que sí, que no los tengan. Que es mucho mejor que ellos nos los tengan porque el mundo va a ser mejor con menos gente de izquierdas y con más gente sensata”, ha dicho. Nótese que al exdirigente de Vox debe de darle vergüenza ser de derechas, porque dice que si hubiera menos gente como yo, diablas de la izquierda reproductora, habría más peña sensata. Como si su idea de familia tuviera un ápice de sensatez.

La familia es la piedra angular de la sociedad y es, en efecto, una transmisora de valores, ideas y de derechos. Hasta ahora la familia ha sido heteropatriarcal, pero las familias de izquierdas estamos acabando con eso y estamos construyendo un modelo de convivencia cada vez más igualitario. Gracias a este cambio, en las familias españolas ya no hay diferencias de calidad entre una con muchos hijos y otra con menos o ninguno. Mejor aún, las familias pueden ser elegidas y no consanguíneas, además de laicas, y formarse con la red de cuidados que provea de bienestar y afecto a cada cual. En cambio, en la familia que defiende la España sensata, es decir, la que no se llama por su nombre, es decir, la hipócrita, los hijos son importantes para transmitir valores y por eso el número es crucial, porque cuantos más se tengan, mayor será su reproducción ideológica.

¿Y cuáles son esos valores? La defensa del vínculo sanguíneo como construcción de la comunidad política a través de la tribu y del clan. Por eso no todos los hijos (y, por tanto, no todos los seres humanos) valen lo mismo para quienes así piensan. De ahí que el discurso del hipócrita se convierta en una tamborrada de desprecio según avanza. “En países donde se fomenta la natalidad, lo que se consigue es que solamente los inmigrantes que vienen a vivir de las ayudas acaben teniendo hijos”, denuncia Espinosa. Porque no solo quiere exterminar a hijos de izquierdas, tampoco los quiere racializados. Familias sí, pero blancas, consanguíneas y de derechas, digo sensatas.

¿Y cómo puede ser que cada vez tengamos menos hijos? Según este discurso miope no existe ninguna relación con el hecho de que las mujeres tengamos mayor capacidad de elección sobre nuestra salud reproductiva. Tampoco con que cada vez tengamos que trabajar más horas para pagar una casa donde (salvo que la heredes de algún clan sensato) ni siquiera caben los hijos. Si tenemos menos hijos es, según su dogma, porque “llevamos 30 o 40 años de preeminencia de una izquierda equivocada que siempre ha visto en la familia el último garante de la libertad del individuo, es decir, el último obstáculo para que el Estado lo cope todo”.

Llegados a este punto, cabe recordar que la preeminencia de la tribu es propia del mundo antiguo y que, en la sociedad moderna, por encima de estos lazos están la responsabilidad y la solidaridad con la comunidad política en la que vives. Todos sus ataques contra los inmigrantes y contra las personas de izquierdas (en general, contra cualquiera que sea más pobre que ellos) van dirigidos a desvincularse de la responsabilidad social que las democracias modernas exigen. Así que no se engañen: lo llaman familia y no lo es. Es solo desprecio y odio a lo diferente.

Archivado En