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Más rápido, más rentable, más arriesgado: a qué se debe el auge en la venta de coches de segunda mano en Wallapop

Por cada automóvil nuevo se compran dos usados y un vendedor particular puede conseguir más dinero si está dispuesto a asumir ciertas molestias

Pongamos un ejemplo real: la venta de un SEAT Ibiza FR del año 2020 en buen estado con unos 50.000 km. En un concesionario, la oferta rondaba 8.000 euros. En una plataforma especializada en coches de esas que se anuncian sin parar en televisión, empezaron por 12.000, pero al final, tras regateos y comisiones, se quedaba en 10.500. Sin embargo, entre particulares (por supuesto asumiendo las molestias adicionales, como responder mensajes, gestionar citas, hacer fotos, recibir visitas, correr con el riesgo si algo falla), el precio final fue de 14.500.

Eso explica en buena medida por qué plataformas como Wallapop han visto un auge brutal en las ventas de vehículos entre particulares. Lo que antes era el sitio donde colocar una bici vieja o una lámpara que ya no iba con tu salón se ha convertido, casi sin hacer ruido, en uno de los mayores mercados de compraventa entre particulares del país. Su categoría de motor es hoy una de las más dinámicas, con cifras que sorprenden a quienes llevan años siguiendo el comercio digital. La plataforma no da el número de coches vendidos, pero sí que recibe 30 millones de visitas mensuales de usuarios en busca de coches de ocasión.

El comprador de segunda mano tampoco es el de antes: ya no hojea anuncios en papel, sino que compara precios desde el móvil con precisión quirúrgica. El 90% de los compradores utiliza internet en su búsqueda y el 44% destaca la información como el factor principal a la hora de tomar su decisión de compra. Este cambio de hábitos explica el terreno ganado por plataformas como Wallapop, donde vender entre particulares ya no es un salto al vacío sino una operación cada vez más estructurada, rápida y rentable. El comprador quiere encontrar un coche en buen estado a mejor precio (52%), acceder a tarifas competitivas (27%) y mantener un equilibrio entre calidad y coste (24%). A eso se suman quienes buscan modelos descatalogados.

El mercado de ocasión está explotando. El dato que mejor resume la situación es el ratio entre nuevos y usados: por cada coche nuevo matriculado se venden 2,1 usados. Y de los más de dos millones de vehículos de ocasión vendidos en España, el 60% fue entre particulares. Este auge no es ni por capricho ni por casualidad. En gran parte se debe a que los coches nuevos están, directamente, por las nubes. El precio medio de un vehículo en España ha subido un 38,1% desde 2019. En un contexto, además, en el que las marcas aún arrastran los problemas de suministro que causó la pandemia, lo cual significa que si alguien quiere un coche nuevo específico —desde un color concreto hasta un paquete de extras— no es raro que deba esperar meses debido a la falta de stock y a las limitaciones en la producción. El coche de ocasión ha pasado a ser una alternativa plenamente seria para quien busca optimizar su dinero sin renunciar a un buen vehículo. Muchos compradores lo tienen claro: mejor uno de segunda mano fiable que uno nuevo inaccesible.

Y usados, sí, pero no de cualquier perfil. En 2024 la antigüedad media era de 11,2 años, según EFE. En otras palabras, no estamos hablando de deportivos recién jubilados, sino de coches maduros, solventes y revisados, que además permiten esquivar los meses de espera para recibir un vehículo hecho a medida.

Según un estudio de Wallapop, octubre y abril son los meses de mayor demanda para vender coches entre particulares. Puede influir el cambio de estación, las renovaciones de flota o el calendario fiscal. El movimiento en el catálogo es constante. En 2024, los modelos que cambian de manos con mayor rapidez son los coches pequeños de Dacia, seguidos por los 4x4 de MG, las furgonetas de Ford y las berlinas o familiares de Toyota. También destacan el Volkswagen Golf y el SEAT Ibiza, mientras que en 2025 han ganado terreno el BMW Serie 3, el SEAT León y el Opel Astra.

La tendencia parece lejos de frenar. Con los precios del coche nuevo tensionados y un comprador más astuto, lo lógico es que el mercado de ocasión siga creciendo. Y si tiene un coche cuidado, igual no necesita rebajar sus expectativas: puede que la mejor oferta esté simplemente a unos cuantos mensajes de distancia

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