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El golf se quita el estigma del elitismo y va camino de los 100.000 federados en Madrid

Muchos jubilados han descubierto esta actividad, lo que lleva a la federación madrileña a afirmar que es un deporte más al alcance de cualquiera

Miembros del club Los lunes al golf en un torneo en el Olivar de la Hinojosa, a mediados de febrero.Víctor Sainz

En Madrid se juega más golf que antes. Los golfistas aficionados lo han notado: cada vez hay más de ellos recorriendo los campos y poniendo a prueba su swing en cada golpe. Es lunes por la mañana. Está fresco y hay cielo azul, condiciones perfectas para jugar. 64 aficionados participan en un torneo en el Club Olivar de la Hinojosa, junto a Ifema. Todos ellos forman parte de la asociación Los Lunes al Golf, y Jesús Rodríguez, su presidente, valora lo que este deporte les ha dado: “El golf nos parecía un deporte de televisión y de élite, pero una vez que lo hemos practicado, aunque un poco tarde de edad, hemos descubierto un mundo maravilloso que combina ejercicio y relaciones sociales”. Esta fiebre la confirma la Real Federación de Golf de Madrid, que celebra estar cerca de los 100.000 federados en la comunidad. Begoña Zamorano, presidenta de la federación, afirma que este crecimiento refleja que el golf “se va integrando en la sociedad como un deporte más y que está al alcance de cualquiera, rompiendo viejas barreras históricas”, como el estigma de que es una actividad exclusiva para ricos.

A Jesús Rodríguez lo acompañan Lourdes Peña, Luis Molinero y Sonia Rodríguez. En los torneos, los participantes se dividen en grupos de cuatro para hacer el recorrido. Ellos rondan los 60 años y el golf los ha hecho amigos. “Así juega un presidente”, le grita un colega desde lejos. En el golf profesional, las normas de protocolo prohíben este tipo de muestras, pero en un torneo amistoso la etiqueta no es tan estricta. El club Los Lunes al Golf fue creado hace 21 años por un grupo de amiguetes que eran aficionados a este deporte. Inicialmente eran 20 y ahora son 130 miembros. Jesús es jubilado, un antiguo directivo de Telefónica. Tras practicar varios deportes, dice que ha encontrado un sitio ideal en el mundo del golf donde ha forjado buenas amistades. ”En Madrid hay muchas asociaciones, sobre todo de esto, de amigos”, comenta. Después de terminar el juego ―que suele tardar entre cuatro y cinco horas en campos de 18 hoyos―, los miembros quedan para comer y compartir. Los Lunes al Golf organiza alrededor de 40 torneos al año para sus socios y es una pequeña muestra de un colectivo amplio: la Real Federación de Golf de Madrid tiene 63 clubes afiliados.

La popularidad del golf viene creciendo desde la pandemia. En 2020, el número de afiliados en Madrid era de 82.960. Al cierre de 2025, eran 98.854. Es la comunidad autónoma con más federados, seguida por Andalucía y Cataluña. Zamorano, la presidenta de la federación madrileña, explica que la tendencia se debe en parte a los beneficios de esta actividad. “Se socializa, se puede hablar con los compañeros y esto es buenísimo. También se juega en un entorno natural magnífico”, resume. Estos detalles hacen del golf un deporte especialmente amable para los jubilados, un grupo que también ha crecido en Madrid.

Zamorano considera que el hecho de que estén cerca de 100.000 federados es un reflejo de que el golf “se está integrando a la sociedad como un deporte más y que está al alcance de cualquiera”. Esta tendencia, insiste, derriba el estigma de que es una actividad solo para ricos.

Madrid cuenta con 34 instalaciones para jugar golf: 11 son abiertas y cualquier federado puede reservar y jugar, 11 son clubes privados solo para miembros, tres clubes en instalaciones militares y dos campos de socios con posibilidad de jugar a no socios, como el Club de Campo, que es de titularidad mixta y donde juegan principalmente los abonados. También hay siete canchas de tiro para practicar o aprender, pero que no tienen campo de golf. El precio del green fee varía en cada campo. En la escuela de golf de la federación ―que está en el Parque Deportivo Puerta de Hierro― la tarifa está entre 11,80 y 16 euros para el campo de pitch & putt (una variante del golf con distancias a los hoyos más cortas). En el Club Olivar de la Hinojosa, entre 37 y 66 euros para el campo largo de 18 hoyos.

La federación madrileña destaca que “la heterogeneidad en los campos de golf permite que haya heterogeneidad entre los jugadores”. También reconocen oportunidades de mejora: primero, lograr que más mujeres jueguen golf en Madrid y, segundo, construir más campos en la zona sur de la comunidad ya que la mayoría de las instalaciones están concentradas en el norte.

Una particularidad del golf es que exige estar federado para poder jugarlo. El requisito aplica en toda España. “Esto no es bajar a un patio y pegarle patadas a un balón. Requiere una preparación de un campo y unas instalaciones”, justifica la presidenta de la federación madrileña. Para los torneos también es necesario mantener el hándicapel índice que mide el nivel de juego de un golfista para equilibrar la competición entre jugadores de distinta habilidad―. En ese sentido, Zamorano explica que tras el precio que hay que pagar para federarse ―entre 19 y 90 euros anuales, según la categoría― hay inversiones importantes para impulsar el deporte y que no se corresponden con “un canon que se tenga que pagar para jugar”. Dentro de estas inversiones destaca la organización de torneos (que el año pasado fueron más de 350 con más de 14.000 inscripciones) y el desarrollo de jornadas de formación y del programa de golf en los colegios.

Una inversión clave es la Escuela de la Real Federación de Golf en Madrid. Tiene 3.600 alumnos ―es considerada la mayor de Europa― y un programa para personas con discapacidad intelectual, con 34 inscritos. José Manuel Peralta es golfista profesional y, como profesor, le ha enseñado a golfistas con edades desde cinco hasta 80 años. “La ventaja del golf es que es un deporte para todo el mundo y que hoy en día, en Madrid, está llegando a cualquier bolsillo. Ese cliché de golf para ricos ya ha acabado”, dice Peralta. Este madrileño tiene 50 años y ha practicado golf desde pequeño, por lo que conoce bien el deporte. “Cada bola buena que pegas borra los 80 errores que has tenido antes. Con un solo golpe bueno ya tienes satisfacción”. Sus estudiantes entrenan para ser capaces de dar ese golpe que los llene de orgullo. Alfredo Picazo e Isabel Alonso, ambos sexagenarios, practican un par de días a la semana y coinciden en que el contacto con la naturaleza y el tiempo que comparten con otros aficionados son parte de las recompensas del golf.

Biodiversidad en los campos

El mantenimiento de los campos ―que suele ser un tema polémico por el consumo de agua― actualmente se desarrolla de manera sostenible, según la federación. Explica que la mayoría de los campos utiliza agua regenerada y que no es potable, gestionada por medio del Canal de Isabel II. Zamorano valora la llegada de animales que anidan en los campos: una amplia variedad de aves y mamíferos como conejos y, con suerte, zorros. La federación trabaja en un proyecto para identificar a las especies autóctonas de los campos.

Javier Gervás, gerente de la Asociación de Campos de Golf, agrega que Madrid cuenta con canchas de primer nivel y que han acogido torneos internacionales de profesionales. Destaca el Club de Campo, sede oficial del Open de España, la Moraleja, la Real Sociedad Hípica, el Encín, la Herrería y el Centro Nacional, también llamado “la casa del golf”.

Grupos como el de Jesús, Lourdes, Luis y Sonia, del club Los Lunes al golf, son parte del amplio frente de aficionados que recorren los campos. A ellos los rige el código universal del golf, el cual Jesús recita como un lema: “Respeto al campo, respeto a los compañeros y respeto a las reglas”.

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