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Ayuso responde al ‘no a la guerra’ de la izquierda: “Les animo a irse solas y borrachas por Teherán”

La presidenta se ha enzarzado con la oposición por la negativa de Pedro Sánchez a dejar las bases españolas a Estados Unidos

Isabel Díaz Ayuso, este miércoles durante la inauguración de la IX edición del Salón de Arte Moderno, SAM 2026Foto: EFE | Vídeo: EPV
Madrid -

De repente, ha sido 2003 en la Asamblea de Madrid y se han repetido los mismos argumentos de hace más de 20 años. España en bucle, atrapada siempre en el mismo discurso, partida en dos, en dos mitades exactas, como si el tiempo no hubiera pasado. Ahora ya no es Irak, ahora toca Irán. La guerra de Israel y Estados Unidos contra el régimen de los ayatolás que se ha propagado por Oriente Medio y amenaza con convertirse en un conflicto a escala internacional ha centrado el grueso del debate de este jueves. Isabel Díaz Ayuso se ha posicionado claramente a favor de Washington y en contra de la decisión de Pedro Sánchez de no permitir que el ejército norteamericano use sus bases para organizar operaciones militares. La izquierda ha abrazado otra vez el eslogan del no a la guerra y los bandos, estos dos bandos, se han atrincherado y han asomado la cabeza a ver quién tenía la razón.

El debate ha resultado estéril porque España, en el fondo, no tiene ninguna incidencia en el desarrollo de la guerra. La presidenta de Madrid ha sostenido que esta negativa de Sánchez, que ha acabado enfrentándole a Donald Trump, le coloca en el lado equivocado de la historia: “Les animo a ir solas y borrachas por Teherán -ha dicho dirigiéndose a las dos portavoces de la izquierda-. O, por ejemplo, con minifalda a Kabul. Ánimo. Vayan allá y llévense a sus amigos gays, a ver cuándo les van a colgar de las grúas, porque es así como tratan a la homosexualidad y a las mujeres en esos países tan ensoñados de los que tanto ustedes presumen”.

Enfrente se ha encontrado a Mar Espinar, la portavoz del PSOE, que ha defendido la posturea del presidente del Gobierno. “Tenemos un presidente del Gobierno que condena sin ambages los regímenes totalitarios mientras defiende la legalidad internacional y los intereses de nuestro país”, ha dicho Espinar. “Es un momento ideal para ser patriota, para decir que ser español es estar con la paz, con el derecho internacional, con el diálogo, con el consenso”. Según Espinar, Ayuso “tiene mucho que ver con Trump” con su naturaleza “depredadora”. Todo su grupo, al igual que el de Más Madrid, llevaba una pegatina de No a la guerra con un fondo de la bandera de España, un gesto que descoloca a la derecha que siempre ha hecho suya esa isignia y ha pensado que los progresistas la odian.

Se han acordado todos durante unos segundos el evento de Mar a Lago, la residencia de descanso de Trump. Ayuso participó por vídeo en un acto que la comunidad latina de extrema derecha celebró allí con algunos de los personajes más variopintos del universo MAGA, el movimiento que llevó a la Casa Blanca al magnate inmobiliario. La izquierda quiso creer que Ayuso daba un paso hacia la radicalización, pero la presidenta al final no se atrevió porque sabe muy bien que Trump no es popular en España. Así que la defensa fue por otro lado. “Si por ustedes fuera las cárceles venezolanas estuvieran aún llenas de presos políticos y la gente torturara por las calles, si fuera por ustedes el régimen de los ayatolás seguría armándose toda la vida”. Según ha dicho, el no a la guerra del Gobierno central compromete la soberanía, las fronteras, las islas y las costas que “están totalmente desprotegidas”.

Ayuso ha llamado al presidente del Gobierno “un adolescente rebelde”. “Sánchez no es fiable, su gobierno no es fiable y, por tanto, trasladan a ojos del mundo que España no es fiable. Nos van a hundir por la corrupción del bloque sanchista y el aislamiento de España”, ha continuado. “Si tanto les gusta la guerra, váyanse ustedes, váyase usted con Abascal”, le ha recriminado la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot.

En vistas al 8M, Isabel Pérez Moñino ha abierto la sesión asegurando que la igualdad de las mujeres no es posible porque los inmigrantes asesinan y violan a las mujeres. “Vox es el único partido nacional que no tiene una sola mujer presidiendo una organización territorial, es decir, que no confían en ustedes en su partido”, le ha respondido Ayuso, que le ha hablado de inmigrantes como fuerza productiva, contribuyentes y que ayudan al aumento de la natalidad. Sin embargo, el tema no ha quedado ahí.

“De mujer a mujer, ¿tanto le cuesta ponerse del lado de la víctima?”, le ha preguntado Mar Espinar en relación con el caso de acoso sexual y laboral del alcalde de Móstoles a una concejal del PP, a una compañera, a la que era su número dos. “En vez de arroparla lo que hizo fue enviarle a dos sicarios (en referencia a la cúpula del partido, Alfonso Serra y Ana Millán, que cerraron en falso el caso.)” Y ha agregado “yo no sé cómo ligan ustedes –aludiendo a la prefgunta del número dos del PP a un periodista en una rueda de prensa sobre el caso de Móstoles- pero sí se cómo gobiernan: 29 días después el alcalde de Móstoles sigue en su puesto y todos aquellos que discreparon en su forma de actuar han pasado a mejor vida política porque la dignidad, la moral y la honestidad no son compatibles con usted”. Bautista sigue en su puesto, esa es la realidad. Quien ha caído por el camino es un concejal que apoyó a la presunta víctima, que ha dejado su acta para no ser cómplice de una situación que le asquea. El mundo, por tanto, sigue igual y siempre acaban pagando los mismos, sea aquí o en Teherán.

Los aplausos de la banca del PP se los ha llevado Ana Millán con mucha energía. Cuestionada por tratar de tapar el caso de acoso sexual y laboral en su partido, en paralelo la fiscalía ha pedido que se archive un caso de prevaricación en su contra que lleva empantanado 10 años en los juzgados. Una década en la que Millán, según Ayuso, ha soportado ”injurias, ataques e insultos" de gente “que nunca han esperado a que hubiese un juicio”. El padre de Millán se encontraba entre el público del pleno.

En realidad, todos han venido aquí a hablar de la crisis en educación que ha vivido la Comunidad de Madrid en el último mes. Un consejero destituido, dos directores generales en la calle y tres diputados del PP. Las universidades, incendiadas. Ayuso había pedido comparecer a petición propia para explicar todo esto, pero como es imprevisible, como sabe que juega de mano, dos días antes firmó un acuerdo plurianual de financiación con los rectores de las universidades públicas, con los que se dio la mano y salieron en público a felicitarse mutuamente. Más 14.000 millones de euros en seis años, una subida del 40%. Las plataformas universitarias lo ven insuficiente porque los campus presentan una situación muy mala y hay problemas para que los funcionarios cobren a final de mes.

Esto ha bloqueado una discusión de fondo. La oposición y la presidenta se han enfrascado en un combate de cifras. Ella se ha sacado varios anuncios de la chistera, como que 20.000 familias han recibido las becas comedor o que va a construir residencias para los estudiantes. Duplicará, ha asegurado, los colegios públicos que ofrezcan secundaria. Lo que debía ser un interrogatorio, ha acabado en una comparecencia a su mayor gloria. En la época de la confusión argumentativa, Ayuso vence a todo el que se le ponga enfrente.

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