El quiosco de Alcalá convertido en un templo de los discos de vinilo
Bautizado como Jim Morrison, el líder de The Doors, este lugar es un improbable rincón cultural de la ciudad, que combina café, música e ilustraciones
A la altura del número 114 de la calle hay un quiosco que no vende periódicos ni revistas. Pero, en muy poco tiempo, se ha convertido un improbable rincón cultural: un pequeño templo del disco de vinilo. [Este texto forma parte del boletín de EL PAÍS Madrid que se envía martes y viernes. Para recibir la newsletter, puedes apuntarte aquí]
El disco de vinilo es un formato cuyas ventas no paran de crecer desde hace años. Su ascenso es lógico, teniendo en cuenta que lo apoyan dos generaciones muy dispares. Por un lado, la nostálgica X y, por otro, la Z, hija de Instagram y TikTok, que abraza una forma muy estética de consumir música.
Hace dos años, Fausto Palmier invirtió sus ahorros y pidió un crédito para hacerse con este punto de venta, llamado quiosco Morrison. En su escaparate había periódicos, revistas y vinilos, “pero eran los discos los que se vendían a diario”, así que apostó por ellos y dejó de ofertar publicaciones en papel. Ha creado un microuniverso inesperado en el que lo mismo caben Lynyrd Skynyrd y Queen como Taylor Swift y Rosalía.
Lo acompaña de café y de ilustraciones de artistas emergentes. Y de camisetas y tocadiscos. “El sábado, mi día de descanso en el trabajo, es cuando me encargo personalmente del quiosco. Es la jornada más movida y el momento en que más me divierto”, dice a este periódico. Que este punto de encuentro entre música e ilustración esté cerca del Movistar Arena también le resulta de gran ayuda.
Fausto, que además toca la batería en una banda, creó una web con su nueva aventura empresarial, aprendió más sobre cómo manejar las redes sociales y ahora sus publicaciones de Instagram son uno de los principales motores de su negocio. Cuantos más posts publica con sus últimas adquisiciones, que él mismo comenta de forma personalizada en forma de vídeo, más pedidos en línea le llegan. Ahora, también cede un pequeño espacio al CD.
Y sí, el Morrison con el que ha bautizado a su quiosco viene por Jim. Se le ocurrió el día que fue junto a su mujer a visitar la tumba del líder de The Doors en el cementerio Père Lachaise de París. Su gato también se llama así.