El Supremo confirma que la Xunta y el Gobierno son responsables de la contaminación ganadera del embalse de As Conchas y el río Limia
El alto tribunal hace ejecutable la sentencia del Superior de Galicia. La inacción de las autoridades ante la proliferación de explotaciones de ganadería industrial vulneró los derechos fundamentales de la población
No hay más huidas hacia adelante para las Administraciones que hicieron la vista gorda, ni para la voraz industria ganadera que ha convertido durante décadas las comarcas ourensanas de A Limia y A Baixa Limia en una cloaca. El Tribunal Supremo ha inadmitido los recursos de casación presentados el pasado verano por la Xunta de Galicia y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, dependiente del Gobierno central, contra la sentencia histórica del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) del pasado julio sobre la contaminación ganadera del embalse de As Conchas y el río Limia en Ourense. El fallo —que puede sentar precedente para otras comarcas de España y Europa asoladas por los vertidos indiscriminados en la tierra y el agua de excrementos y residuos ganaderos con alta carga de nitratos, bacterias y antibióticos— reconoce que se ha vulnerado durante décadas los derechos fundamentales de la población.
La sentencia del Superior es desde ayer, según informa el colectivo ecologista Amigas de la Tierra, “firme y ejecutable”, y confirma que “la inacción de las autoridades ante la contaminación del embalse de As Conchas y el río Limia derivada de las explotaciones de ganadería industrial” violó, entre otros, “el derecho a la vida y a la integridad, al domicilio y a la vida privada, a la propiedad y al agua”. Los informes científicos presentados por las abogadas que representaron en esta demanda a los vecinos del poblado de As Conchas (el enclave, a la altura de la presa, donde se manifiesta la ponzoña del agua en sucesivos episodios tóxicos de cianobacterias) demostraron el descontrol y los peligros para el medio y la vida. En la zona, eminentemente agrícola y ganadera existen más de 300 granjas, sobre todo de cerdos y pollos, para alimentar la industria cárnica.
Ahora, recuerda el grupo ecologista que respaldó (junto con ClientEarth y CECU) la demanda, “obliga a las autoridades competentes a establecer de manera efectiva las medidas necesarias para poner fin a la degradación del embalse y sus alrededores y restaurar los derechos vulnerados”. Según la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, la protección de los derechos fundamentales debe prevalecer cuando los impactos de la ganadería industrial ponen en riesgo la vida de las personas, su salud y el medio ambiente.
El Supremo destaca que la convicción se sustenta en numerosa documentación y bases científicas donde expone que la “contaminación por nitratos y la eutrofización” del embalse de As Conchas (por encima de umbrales admitidos por la Organización Mundial de la Salud) “genera un riesgo cierto para la vida y la integridad, perturba gravemente el domicilio y la vida privada, y menoscaba igualmente la propiedad y el derecho al agua”. El embalse de As Conchas se utiliza, además, para usos recreativos, baño, deportes de remo y natación. En él, a pesar del riesgo ya conocido entonces, se celebraron campamentos escolares de verano y campeonatos deportivos. Los análisis demostraron también que las aguas subterráneas están afectadas y existen pozos y abastecimientos colectivos fuertemente contaminados.
La sentencia del Superior, ahora blindada, obliga a indemnizar económicamente a los vecinos con cuantías que alcanzan los 30.000 euros por demandante. Y señala que la vulneración de derechos “está provocada por la inactividad de las Administraciones Públicas, Xunta y CHMS, que pese a conocer la situación y estar legalmente obligadas a ello, no han sido capaces de poner remedio alguno”.
Este es el primer caso en Europa que condena la gestión de las macrogranjas con el enfoque de los derechos fundamentales. Como consecuencia, la Xunta y la Confederación, que se revolvieron sin éxito contra el fallo, deberán “adoptar inmediatamente cuantas medidas sean necesarias para que cesen los olores y la degradación ambiental del embalse de As Conchas y su entorno”. Las administraciones condenadas deberán “devolverles el pleno disfrute de los derechos fundamentales”. La demanda vecinal se dirigía también contra cinco consistorios de la comarca (Bande, Os Blancos, Trasmiras Lobeiras y Muiños), por no alertar a los vecinos ni prohibir a tiempo el baño y las actividades en el agua, pero el TSXG no condenó a la Administración local.
El tribunal gallego también ordenaba en julio al Gobierno autónomo y al organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica “adoptar inmediatamente cuantas medidas sean necesarias para garantizar el abastecimiento de agua potable limpia, segura y libre de microorganismos y sustancias químicas que constituyan una amenaza para la salud de las personas, a fin de devolverles el pleno disfrute de su derecho humano al agua”.
La sala reconocía que los vecinos “experimentan un innegable perjuicio moral que no ha cesado; además de las molestias provocadas por las emanaciones de gases y los olores provenientes del embalse”. Los magistrados destacaron que la “situación de riesgo para la salud derivada del consumo y utilización del agua, por la alta concentración de nitratos y cianobacterias” provoca “angustia y ansiedad” por prolongarse “casi 24 años”.
Las personas demandantes y las organizaciones que apoyan el caso, Amigas de la Tierra, el colectivo de abogados ambientalistas ClientEarth y la Federación de Consumidores y Usuarios, CECU, celebraron ayer con un comunicado la decisión judicial y la “victoria definitiva” que representa. Sobre todo, porque las consecuencias de este fallo “pionero” no se circunscriben solo a las comarcas de Ourense, sino a muchos otros lugares donde también prolifera la macroganadería de forma indiscriminada.
“La confirmación de la sentencia envía un mensaje muy claro”, explica Blanca Ruibal, coordinadora de Amigas de la Tierra: “Es el momento de que las Administraciones velen por los derechos fundamentales de su población y restauren el Embalse de As Conchas. Este reconocimiento es un hito histórico y esperamos que esta sentencia infunda esperanza a muchas personas y comunidades en situaciones similares”. “Nuestra salud y la naturaleza están por encima de los intereses de unos pocos”, reivindica la ecologista, “vamos a seguir ganando batallas frente a la ganadería industrial”.
“Con la inadmisión del recurso, los derechos fundamentales de los habitantes de As Conchas quedan confirmados y deben hacerse efectivos sin demora”, apremia por su parte la abogada Nieves Noval, que lidera el equipo de sistemas alimentarios de ClientEarth. “La Xunta y la Confederación deben ejecutar inmediatamente la sentencia para que estos derechos se traduzcan por fin en una vida digna para las comunidades afectadas.”