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Una ventana de oportunidad para Sánchez

Plantar cara a Trump puede tener costes, pero también beneficios políticos y actuar como revulsivo para una izquierda adormecida

Pedro Sánchez, en su declaración institucional contra la guerra en Oriente Medio.Borja Puig de la Bellacasa (EFE)

Pedro Sánchez lleva toda la legislatura aguantando contra viento y marea las campañas para deslegitimar a su gobierno, acosado día y noche por una oposición de derechas que ha movilizado el poder judicial y mediático en un sinfín de intentos para derribarle. El escudo que ha utilizado hasta ahora es la resistencia, con bastante éxito para desesperación de ...

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Pedro Sánchez lleva toda la legislatura aguantando contra viento y marea las campañas para deslegitimar a su gobierno, acosado día y noche por una oposición de derechas que ha movilizado el poder judicial y mediático en un sinfín de intentos para derribarle. El escudo que ha utilizado hasta ahora es la resistencia, con bastante éxito para desesperación de Alberto Núñez Feijóo.

El presidente del Gobierno lleva también meses afirmando que agotará la legislatura, pero las encuestas indican que el PSOE tiene dificultades para remontar y no capitaliza el desplome de las fuerzas políticas a su izquierda, una miríada de siglas que, con sus enfrentamientos y divisiones, cabalgan hacia la irrelevancia. El viejo bipartidismo de socialistas y populares se ha transformado en un bipartidismo de bloques: el de la derecha de PP y Vox está muy movilizado; el del PSOE y las izquierdas nacionales y periféricas, muy apático. Se entiende que hasta ahora, a Sánchez no le haya interesado convocar elecciones.

Pero en el mundo están ocurriendo cosas muy graves con un fuerte impacto en la opinión pública. La guerra de Irán ha culminado una amenaza que costaba aceptar: la emergencia de EE UU como un poder autoritario, caprichoso y arbitrario capaz de emprender una guerra ilegal y temeraria en la región más caliente del mundo sin calibrar las consecuencias. Y eso ha movido el tablero mundial y también el español. Pedro Sánchez no ha cambiado la posición que había mantenido respecto de la invasión rusa de Ucrania o la brutal ofensiva de Israel contra Gaza. Se ha limitado a defender de nuevo el derecho internacional. Pero en la era del trumpismo, eso le sitúa, como ha señalado el Financial Times, como “la némesis de Trump en Europa”. Es el dirigente que ha mantenido una posición más clara dentro de la Unión Europea y se ha alzado como referente de la izquierda a escala internacional.

Plantar cara a Trump puede tener costes, pero también beneficios políticos en el plano interno. Puede actuar como un revulsivo para una izquierda desmovilizada o adormecida. Al resucitar el eslogan del “No a la guerra”, Sánchez enlaza con la movilización contra la invasión de Irak en 2003, de la que el PP salió tan mal parado. La encuesta exprés de 40dB. para EL PAÍS muestra que la posición de Sánchez contra la guerra de Irán tiene un apoyo ampliamente mayoritario y es compartida incluso por una parte de los votantes del PP. En este nuevo escenario la pregunta es inevitable: ¿Es esta una ventana de oportunidad para convocar elecciones? ¿Puede ser un elemento de movilización electoral de la izquierda?

Si la respuesta es afirmativa, podemos tener elecciones en poco tiempo. La ventaja de Sánchez es la rapidez con la que reacciona y su escasa aversión al riesgo. Hasta hace una semana, su prioridad era dedicar el resto de la legislatura a completar el programa social y a reforzar el perfil progresista de su gobierno. Pero ahora la situación ha cambiado bruscamente. Sabemos que los electores, para desesperación de quienes confían en la fuerza de los argumentos y la racionalidad, se mueven cada vez más por factores emocionales. La obra de gobierno o los programas cuentan menos que las identificaciones y los estados de ánimo. La cuestión, para Sánchez, es determinar si hay realmente una ventana de oportunidad y, si es así, hasta cuándo estará abierta.

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