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Yolanda Díaz: “No seré candidata a las próximas elecciones generales de 2027”

“Seguiré trabajando en el Gobierno para cumplir con ese mandato de las urnas y avanzar en todo lo que nos queda por hacer”, anuncia la vicepresidenta en una carta hecha pública este mediodía

Yolanda Díaz durante la sesión de control en el Congreso, este miércoles.Foto: Claudio Alvarez | Vídeo: EPV

Yolanda Díaz llegó muy seria este miércoles al hemiciclo, puntual, apenas unos minutos antes de las nueve de la mañana. Sin hacer declaraciones, concentrada, la vicepresidenta entró en la sesión de control al Gobierno, en la que intervenía, algo cada vez más infrecuente, porque la oposición ha desistido de preguntarle. El popular Jaime de Olano, gallego como ella, entraba en el debate interno de la izquierda:

—“¿A quién representa usted en estos momentos?“

Tras días de perfil bajo, la vicepresidenta salió en tono aguerrido, enérgica, vaciándose en la respuesta mientras reivindicaba los logros del ministerio y los mismos principios que defiende desde que llegó al cargo en 2020:

—“Represento a la dignidad de la gente trabajadora de este país”—, concluyó en una contestación que varios de los suyos calificaron como uno de los mejores esta legislatura.

Díaz recogió sus pertenencias y abandonó el escaño minutos después, de nuevo en silencio. A mediodía, anunciaba en una carta publicada en redes sociales que no se presentará a las próximas generales, despejando así una de las incógnitas fundamentales que rodeaban el futuro del proyecto todavía llamado Sumar, pero sin aclarar los motivos que la llevan a marcharse. La renuncia a postularse llega cuatro días después del lanzamiento de la coalición entre IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar, acto del que decidió quedarse ya al margen, dando una pista sobre los siguientes pasos. “Hoy quiero anunciaros que no seré candidata a las próximas elecciones generales de 2027. Es una decisión muy meditada y que he comunicado a mis seres queridos, al conjunto de mi espacio político y al presidente del Gobierno”, confirma en la misiva. La vicepresidenta se compromete a “seguir trabajando en el Gobierno para cumplir” con el “mandato de las urnas y avanzar en todo lo que queda por hacer”.

Vicepresidenta segunda, ministra de Trabajo y líder de la coalición Sumar en 2023, Díaz dejará la política institucional después de los comicios previstos el año que viene, tras haber sido la artífice de una alianza entre 15 organizaciones políticas que logró 31 diputados el 23-J y contribuyó a la reedición del pacto para un Gobierno con el PSOE.

El anuncio llega en pleno debate sobre la unidad de la izquierda, con la llamada al entendimiento entre nacionalistas y fuerzas estatales del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y el acuerdo ya entre los cuatro partidos de Sumar en el Ejecutivo para trabajar juntos de cara a las generales. Pese a haber tomado la decisión ya hace algún tiempo, guardó silencio la semana pasada para no opacar ese acto. Su decisión aboca a los partidos a afrontar cuanto antes la sucesión, sin que haya de momento una alternativa clara. Y eleva la presión sobre Podemos para un pacto.

“Quiero dar espacio y tiempo para que lo que está naciendo corra con la fuerza que merece, y acompañarlo, cuidarlo, impulsarlo con toda mi energía y con la fuerza que me da la convicción. Y quiero cuidar también el Gobierno de coalición progresista, porque es cuidar la mejor herramienta que tenemos para seguir ganando derechos”, que considera que con los debates tanto “ambiciosos y pertinentes” de Rufián como la “fuerza” y vocación de acuerdo y de mayorías" de los partidos, “se abren de nuevo caminos para insuflar de vida e ilusión al espacio progresista”. “Es necesario que esa energía, de la que hoy vemos los primeros destellos, crezca”, añade en la carta.

Díaz explicita que estamos en un momento “de excepcionalidad democrática y cambios profundos en todo el mundo”, y saca pecho de la labor del Gobierno, “inspiración y ejemplo de que es posible hacer las cosas de otra manera”.

La dirigente se refiere a la rebaja del paro a niveles inferiores al 10%, las “enormes tasas” de contratación indefinida, la subida del salario mínimo un 66%, los avances en feminismo, el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras del hogar, o la reducción de la pobreza juvenil, que ha pasado del 28,3% al 20,9%. Y alude también a lo que “queda por hacer”: el Estatuto de las personas becarias y el control horario, por ejemplo.

“Mientras Trump deporta migrantes, España es un país de acogida que las y los regulariza. Lo hemos hecho con humildad, con trabajo y con un enorme esfuerzo. Hemos conseguido lo que nos decían que era imposible conseguir”, afirma contraponiendo el modelo del Gobierno de coalición con las políticas de la extrema derecha, que se extienden desde EE UU, a Argentina o Italia.

“Siempre tuve muchas reticencias ante la idea de ser candidata. La política es dura, especialmente para las mujeres, pero no me arrepiento de haber dado el paso. Miro atrás y estoy orgullosa de todo lo que hemos conseguido de forma colectiva y trabajando siempre para mejorar la vida de la gente”, admite Díaz. En un tono más personal, y con pasajes en gallego, afirma sobre la política: “Ha sido el aire que respiré en mi casa, las palabras con las que aprendí a hablar en un hogar lleno de democracia, cultura, dignidad y amor por lo común”, añade.

Como la de cada uno de los dirigentes de este espacio político desde 2014, la figura de Díaz, que se convirtió tras su labor al frente de Trabajo durante la pandemia de covid-19 en la líder política más valorada por los españoles, según el CIS —y la segunda favorita para ocupar la presidencia—, ha sufrido un desgaste importante en los últimos dos años, lastrada también por las dificultades para sacar adelante medidas esta legislatura (las derechas tumbaron en el Congreso su propuesta estrella para reducir la jornada laboral) y la mala gestión interna de la coalición de izquierdas. Podemos rompió con su grupo en diciembre de 2023 y partidos como IU o Más Madrid han cuestionado el funcionamiento de la confluencia.

Díaz llegó por primera vez al Congreso como diputada de En Marea (marca que concurrió junto a Podemos) en las elecciones de diciembre de 2015. Era entonces líder de Esquerda Unida en Galicia y muy cercana a Pablo Iglesias, y se alió contra la decisión de su partido en Madrid.

Antes, había sido primera teniente de alcalde de Ferrol en una experiencia que duró solo 16 meses y fue la artífice de la unidad histórica entre los nacionalistas de Xosé Manuel Beiras (exlíder del BNG) con la izquierda federal en Alternativa Galega de Esquerdas (AGE). Aquella fórmula, algo similar al planteamiento de Rufián, superó al Bloque en las autonómicas de 2012 (nueve diputados frente a siete) y convirtió a Díaz en azote del entonces presidente Feijóo en el Parlamento Galego.

Tras la repetición de las generales en 2019 fue designada por Iglesias ministra de Trabajo dentro de Unidas Podemos y su gestión de los ERTE, junto con los acuerdos logrados dentro del diálogo social durante el confinamiento, la convirtieron en un valor al alza. Desde entonces, ha sellado un total de 25 pactos con los sindicatos (incluyendo la subida año a año del salario mínimo), 13 de ellos con el beneplácito también de la patronal.

Tensiones con Podemos

En marzo de 2021, Iglesias señaló a Díaz como sucesora en el liderazgo dentro del Gobierno, pero desde el principio los planes de la vicepresidenta se revelaron distintos a los del ex secretario general de Podemos. La titular de Trabajo decidió recuperar y dar protagonismo a actores que se habían enemistado con la dirección del partido, como el cofundador Íñigo Errejón y trabajó para formar una coalición en la que estuviese de nuevo Compromís y se incorporase a otros partidos de corte autonómico (como Chunta Aragonesista o Més), y verde (Equo y Alianza Verde, también rivales).

Tras unas autonómicas y municipales nefastas en la izquierda en mayo de 2023, Sumar dejó fuera de las listas para las generales a Irene Montero, entonces ministra de Igualdad, muy tocada en ese momento por los efectos de la ley del solo sí es sí.

Pasadas las elecciones y después de que el partido fuera muy crítico con Díaz, el grupo parlamentario le dio un papel muy reducido al partido y finalmente sus cinco diputados se pasaron al Grupo Mixto antes de final de ese mismo año.

La gestión de algunas decisiones y la confección de la candidatura para las europeas (que fueron un desastre para Sumar) llevó a las organizaciones a elevar las críticas contra Díaz y la vicepresidenta tardó menos de 24 horas en renunciar al liderazgo de su formación, Movimiento Sumar, que apenas tres meses antes la había designado coordinadora general.

Fue el primer paso atrás de un proceso que culminará después de los próximos comicios, aunque hasta entonces seguirá en el Gobierno. La dirigente gallega, hija del sindicalista Suso Díaz, fallecido el pasado julio, siempre ha dicho que desde la posición que ocupe, trabajará para impedir un Gobierno que incluya a la extrema derecha. Ese compromiso, reitera a menudo, sigue intacto. Y desde donde esté, trabajará para impulsar una alternativa en la izquierda. “Tenemos un país hermoso y diverso, construido de muchas piezas, de muchas historias cruzadas. Un país que no va a permitir que le tuerzan el futuro. Que no va a dejar que le borren las ganas. Me siento muy orgullosa de lo que hemos hecho, pero soy consciente de que queda mucho por hacer. La tarea pendiente es ganar el país. Con claridad, con cariño, con ternura, sin miedo. Como hasta ahora”, se despide la vicepresidenta en su escrito.

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