Huelva, en duelo, aislada por tren y sin aeropuerto
Con dos trenes diarios a Madrid que casi nunca llegan a tiempo y sin aeropuerto, ciudadanos y empresarios llevan décadas reclamando una mayor inversión en infraestructuras
Al Alvia que hace el trayecto entre Madrid y Huelva los onubenses lo llaman el tren de la bruja o la cafetera “porque los vagones no ofrecen garantías y no paran vibrar, por el estado de las vías, los retrasos, las incidencias….”, explica Salvador Romero, presidente de la plataforma para la llegada de la alta velocidad a Huelva. “Lo único seguro que saben los onubenses cuando se montan en un tren es que no saben a qué hora van a llegar a su destino. Estamos hartos de ser siempre los olvidados”, abunda. El malestar por el abandono y la falta de inversiones ferroviarias —pero también del resto de infraestructuras— en la provincia onubense viene de décadas, pero en los últimos años las reivindicaciones por parte de la clase política y empresarial se han intensificado, al igual que la irritación de los usuarios, que demuestran en redes sociales que no se resignan a acostumbrarse a no llegar casi nunca a tiempo cuando viajan de o hacia la capital de España o se desplazan en el tren de media distancia que los une con Sevilla. Esas son las dos únicas conexiones en tren para salir de la provincia. Ese aislamiento se ha convertido en una realidad lacerante con el descarrilamiento de Adamuz. Con la suspensión de la alta velocidad con Andalucía occidental, Huelva ha quedado prácticamente incomunicada y paralizada. Los onubenses exigen la normalización de las comunicaciones en tren, pero, sobre todo, demandan un compromiso firme por parte de las administraciones para dejar de ser el “Finisterre ferroviario”.
“Llevamos desde hace mucho tiempo advirtiendo sobre la falta de inversiones y su ejecución. Son 28 fallecidos onubenses, eso clama al cielo, es inadmisible y demuestra que estamos absolutamente abandonados”, se lamenta José Luis García Palacios, presidente de la Federación Onubense de Empresarios (FOE). Esta entidad organizó el pasado 19 de diciembre un minuto de silencio para denunciar el estado de orfandad de las infraestructuras en la provincia. “Fue un minuto de silencio premonitorio, que hemos tenido que repetir recientemente ahora”, subraya García Palacios. La FOE ha denunciado esta semana cómo el bloqueo que sufre el territorio por la suspensión de las conexiones de alta velocidad está afectando a la economía onubense. “La semana que viene tenemos el III Congreso Nacional del Hidrógeno Verde, ¿cómo van a llegar los ponentes y los asistentes? En tren no, en avión tampoco, porque Huelva es la única provincia andaluza sin aeropuerto, tendrán que hacerlo por la A-49 que tiene un estado de conservación lamentable”, subraya su presidente.
Este ejemplo condensa la dimensión que encierra el abandono secular de las infraestructuras en la provincia de Huelva y sus consecuencias para su desarrollo socioeconómico. Por un lado, las estrictamente de comunicación: Huelva tiene únicamente dos conexiones diarias directas con Madrid, mientras que el resto de provincias tiene muchísimas más frecuencias, a excepción de Almería, que solo tiene un trayecto sin enlaces, pero que sí dispone de la alternativa del avión. El principal problema del Alvia que conecta la capital onubense con la española son las constantes incidencias: El pasado 17 de noviembre, por ejemplo, ese tren llegó a Huelva con más de tres horas de demora, el 2 de junio llegó a Madrid con dos horas y 10 minutos de retraso; el 9 de ese mes una incidencia técnica obligó a los pasajeros a estar parados 86 minutos sin aire acondicionado ni agua y a más de 40º de temperatura. Son algunos de los casos recientes que Romero enumera, pero tiene documentados, en vídeos y fotografías de pasajeros, muchísimos más ejemplos de incidencias que también se extienden a la media distancia con Sevilla y a las conexiones en el interior de la provincia. “Antes que la alta velocidad, lo que demandamos es que se garantice la seguridad de los pasajeros, que lleguen a tiempo, que los trenes estén en condiciones, porque hay puertas que no se abren, hemos visto restos de heces por los pasillos que vienen de los baños, en los servicios no hay agua…”, recalca Romera.
Merma para el turismo, la agricultura y la industria
La falta de frecuencias y de otras alternativas de transporte afectan a sectores esenciales para Huelva como el turístico, que representa casi el 10% de su PIB. “A principios de los 90 estábamos en el 80% de la duración media desde Madrid, pero la inversión en otros territorios ha hecho que ahora estemos en el 140%, somos la provincia más maltratada en este sentido”, subraya Juan José García del Hoyo, catedrático de Economía de la Universidad de Huelva. “Si alguien quisiera pasar el fin de semana a uno de los muchos hoteles de cuatro y cinco estrellas de la costa, se encontraría con que, si el tren no tuviera demora, llegaría a la estación de Huelva pasadas las 10 de la noche, sin opción de transporte a esas horas, salvo un taxi, y para cuando llegara a su destino, probablemente el servicio de comedor estaría cerrado. Al final apenas podría disfrutar de un día, porque el regreso el domingo solo es a partir de las 16 horas. Esto ha provocado que la estacionalidad turística en Huelva se dispare”, advierte el profesor.
Esa estacionalidad —que se está revirtiendo en la generalidad de destinos turísticos por la globalización y abaratamiento de unos transportes que no llegan a esta provincia— no solo hace perder rentabilidad al sector hotelero, sino que, como advierte García del Hoyo, “precariza la situación del trabajador fijo discontinuo que tiene que buscarse otro empleo durante los meses en los que el hotel permanece cerrado, lo que contribuye a una pérdida de la profesionalización del sector”.
Las consecuencias para el sector turístico se extienden al resto de los motores económicos de una provincia que es líder en producción agroalimentaria, que se ha resituado en el mapa como referente de la minería moderna y de la producción del Hidrógeno verde ―a cuyo congreso se refería García Palacios—, y que tiene en el Puerto de Huelva a uno de los cinco más importantes del país. “Somos la única provincia de todo el litoral español que no tiene aeropuerto”, recalca el catedrático, que, como el presidente de la FOE, llama la atención sobre la importancia del avión para transportar productos agrícolas como la fresa, que se podrían exportar con mucha facilidad a mercados lejanos como los asiáticos.
La falta de aeropuerto y de conexiones ferroviarias con el puerto obliga a que el 70% de la entrada y salida de bienes y servicios se realice por la A-49, una autovía que únicamente dispone de dos carriles en ambas direcciones, respectivamente; está plagada de baches y en verano se colapsa con el incremento de vehículos que van a los puntos de costa. “¿Qué ejercicio de imaginación hay que hacer para tener una tercera vía en esa autovía?”, se pregunta con ironía el presidente de la FOE, que prefiere ni hablar del mal estado de las carreteras provinciales. El Ministerio de Transportes licitó el año pasado la redacción del proyecto para la construcción de un tercer carril en un tramo de 3,4 kilómetros de esa autovía.
“Esta provincia es líder mundial y nacional en muchas cosas, somos la puerta de entrada a Portugal, queremos que se nos valore por lo que somos capaces de producir económicamente”, demanda García Palacios. A partir de los datos incluidos en el informe Stock y los servicios del capital en España y su distribución territorial y sectorial, de la Fundación BBV y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), García del Hoyo cifra la deuda histórica en inversión pública en infraestructuras en el territorio onubense en más de 2.000 millones de euros. “Somos la última provincia en inversión per cápita, cuando somos la primera en PIB per cápita de Andalucía”, subraya el profesor.
“¿Qué podría ser de esta provincia si tuviera una mejor conectividad? Llevamos 30 años de retraso”, advierte García del Hoyo, quien, como el presidente de la FOE, responsabiliza de esta desidia a todas las administraciones y a todos los partidos que han gobernado en ambas en todo este tiempo. “Aquí la presión política tiene que ver mucho con la competición entre territorios y en las disputas entre Gobierno central y la Junta. Hay prioridades, pero Huelva nunca es prioritario”, se lamenta.
AVE y conexión con El Algarve
El presidente de la FOE también recela. “Cuando uno presenta todas estas potencialidades y ves que ninguno de los que nos gobiernan y nos han gobernado tiene un plan para la provincia, empiezas a pensar que hay una condena encubierta”, sostiene. En Huelva, sin embargo, siempre han tenido claras dos prioridades, la llegada del AVE y la conexión ferroviaria entre Sevilla con la vecina ciudad portuguesa de Faro.
“En 1989 se anunció que el AVE llegaría a Huelva en 1991”, señala con sorna Romera. “Esto no es un capricho de ayer. A Huelva no ha llegado el ferrocarril moderno”, abunda. El año pasado el ministro de Transportes Óscar Puente anunció que la alta velocidad entre Sevilla y Huelva sería una realidad a principios de 2029 gracias a una inversión de 1.600 millones de euros, permitiendo realizar un trayecto que ahora —sin retrasos— es de hora y media en 35 minutos. “Evidentemente, tampoco nos lo acabamos de creer”, duda el presidente de la FOE, para quien la apuesta por el corredor con Faro es más perentoria. “Huelva es una estación a término, pero tener una conexión, como es el caso de Córdoba, nos haría crecer mucho más”.
Moeve, la compañía detrás de la explotación del hidrógeno verde en Huelva se quejó hace unos meses de que la red eléctrica onubense era insuficiente para avanzar en las obras necesarias, en otro ejemplo del déficit de las estructuras. “Cuando la industria demanda mejoras, el riesgo es que solo les beneficien a ellos y no al resto de ciudadanos”, advierte García del Hoyo. El terrible accidente de Adamuz, que, también ha desnudado esa deficiencia crónica debería servir como punto de inflexión, al menos para que sus trenes ya no sean el de la bruja.