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‘Boro’, el perro desaparecido en Adamuz, vuelve a casa

Agentes y voluntarios rescatan al can que se perdió el domingo en el accidente de trenes

El perro Boro, junto a su dueña Ana, desaparecido en el accidente de tren de Adamuz (Córdoba).Foto: Nacho Sánchez | Vídeo: EPV

Ana García, una de las supervivientes del accidente ferroviario cerca de Adamuz (Córdoba), relataba el lunes la trágica situación que vivió. Tras contar cómo los bomberos la rescataron a ella y su hermana, que permanece en la UCI, la joven de 26 años pedía buscar a su perro Boro, desaparecido tras el accidente: “Aprovecho para buscar a mi perro. Por favor, si podéis ayudar a buscar a los animales, que son familia también”, decía entre lágrimas. La labor de decenas de voluntarios, que se pusieron entonces en marcha, ha tenido sus frutos este jueves, cuando Boro ha sido capturado y devuelto a su familia gracias a la coordinación entre voluntarios y agentes. En la tarde del miércoles, miembros del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil localizaron al can en una finca, aunque en ese momento no pudieron capturarlo, ya que escapó asustado.

El perro desaparecido ha sido hallado a primera hora del jueves. El animal fue visto en la tarde del miércoles a unos kilómetros del lugar del siniestro por unos agentes del Plan Infoca, el operativo antiincendios de la Junta de Andalucía, pero huyó asustado ya en plena noche. Los especialistas dejaron entonces allí una prenda de la familia para asegurarse de que no iría muy lejos. Y este jueves, el equipo volvía al mismo lugar junto a Ana García, su dueña, sobre las nueve de la mañana. Pocos minutos después encontraban al can, sentado, esperando. En cuanto ha reconocido a García se ha producido el reencuentro. “Estamos muy felices”, ha subrayado la joven malagueña.

“Gordo, ya nos vamos para casa”, le decía García, de 26 años, al perro desde el asiento trasero del coche en el que viajaban y daban la noticia del hallazgo a los medios de comunicación. Boro miraba con curiosidad el remolino de cámaras que le apuntaban mientras García le acariciaba, sonriente, el lomo. Era el feliz final de una historia que arrancó cuando el animal huyó tras el accidente. Nadie sabía si estaba vivo o hacia dónde había podido huir desde entonces. Y la mujer, que viajaba en el tren junto a su cuñado y su hermana —embarazada y aún en la UCI del Hospital Reina Sofía de Córdoba— aprovechó una entrevista para pedir ayuda a buscarlo. “Es parte de la familia”, decía. Sin saberlo, había puesto en marcha un amplio grupo de hasta 200 personas entre voluntarios y profesionales que tenían como objetivo su localización. También habían repartido carteles con una foto del perro, una mezcla de schnauzer y perro de agua, entre los negocios de la zona.“Se busca a Boro. Perdido en el accidente de Adamuz. Cualquier información es útil”, decía el texto.

La joven es malagueña y trabaja en Madrid, pero había acudido con su hermana a pasar el fin de semana en su ciudad. Tras el accidente le perdió la pista a Boro, que había viajado con ellas. “Y es familia”, aseguraba la joven, que este lunes acudía con su familia a Adamuz, cojeando y con la pierna escayolada para intentar encontrar a su mascota. También repartía por los negocios de la localidad unos carteles con la foto del animal, una mezcla de schnauzer y perro de agua. “Se busca a Boro. Perdido en el accidente de Adamuz. Cualquier información es útil”, dice el texto, que se puede ver en distintos establecimientos adamuceños.

Tras volver a Córdoba para visitar durante la mañana del martes a su hermana en la UCI, Ana volvía a después al pueblo cordobés en busca del perro. No lo hacía sola. La joven contaba también con el apoyo de miembros del Partido Animalista de Córdoba y un grupo de voluntarios de distintas sociedades protectoras que han viajado de manera voluntaria hasta la sierra para participar en la búsqueda. Durante la mañana y la noche del lunes y el martes, varios jóvenes se dividieron en grupos para recorrer el entorno de las vías —las partes accesibles y cuyo acceso no estaba controlado por la Guardia Civil— e intentar así localizarlo. También preguntaban a cualquier persona que encontraran trabajando en el campo por si alguno hubiera visto al animal.

Voluntarios de distintas provincias para localizar a ‘Boro’

Ana Granados, nacida en el País Vasco pero residente en Málaga, es una de las primeras personas que se acercó el lunes hasta el pueblo cordobés para tratar de localizar a Boro. “Ha sido muy difícil la búsqueda porque era un perímetro muy grande y un terreno muy escarpado”, explica. “Tampoco conocíamos la reacción que había tenido. Es muy asustadizo y no sabíamos si había corrido hasta gastar sus energías o había buscado refugio”, añadía. Poco a poco fueron llegando personas desde distintos puntos de España como Madrid o Barcelona para participar en la búsqueda del perro. Más tarde obtenían la autorización del Ministerio del Interior para adentrarse en las fincas cercanas a las vías en compañía de una patrulla del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. Y poco a poco se sumaban miembros de la asociación Bomberos Forestales Solidarios y profesionales del Plan Infoca, que finalmente coordinaban los trabajos y distribuían por grupos las zonas a rastrear. “Nosotros conocemos bien la zona y disponemos de medios para este trabajo”, apuntaba Rubén Flores, jefe de grupo del retén del Plan Infoca que ha organizado la búsqueda.

Unos y otros confiaban en la superviviencia, porque en el entorno hay agua en abundancia y, además, la lluvia había mojado la hierba que, quizá, Boro había podido utilizar para alimentarse. Creían, además, que habría buscado refugio cerca de donde chocaron los trenes, puesto que el animal entendía que su familia estaría cerca. Este miércoles, el grupo del que formaba parte Juan Raúl Castro, agente del Infoca, encontraba huellas del animal en un cortafuegos. Y a media tarde daban con él en una finca en el parque de la Sierrezuela, a varios kilómetros del lugar del accidente, pero huyó. Más tarde el grupo volvía con Ana García para ver si a ella le hacía caso, pero ya se le perdió el rastro. Eso sí, dejaron una prenda de la joven en las inmediaciones para asegurarse de que el perro, al que se veía sano, se quedaría por la zona.

Este jueves, un grupo de unas 20 personas esperaba en el exterior del puesto de mando a las nueve de la mañana mientras Rubén Flores acudía a la finca junto a García y su cuñado. Media hora más tarde volvían a localizar al can. Entonces la mujer, que había esperado en una furgoneta porque permanece escayolada tras el accidente, bajó del vehículo y lo llamó. Esta vez sí respondió y, finalmente, Boro volvía con su familia.

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