Borja Prado enseña el colmillo en Mediaset

El nuevo presidente del grupo propietario de Telecinco gana poderes ejecutivos y capacidad de influir en la línea editorial en un año electoral

Paolo Vasile (izquierda) y Borja Prado, durante el homenaje sorpresa organizado el martes pasado en el Museo del Prado, en una captura del vídeo que publicó Telecinco en su web. TeleCinco

En la controvertida docuserie Salvar al Rey se retratan las amistades peligrosas de Juan Carlos I y el papel de Manuel Prado y Colón de Carvajal, su administrador personal durante dos décadas, en la primera parte de su reinado. Un duro relato sobre el rey emérito y su cercano amigo —plagado de relaciones privilegiadas y negocios oscuros— que no gustó en absoluto a Borja Prado, hijo del confidente real y, desde hace siete meses, presiden...

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En la controvertida docuserie Salvar al Rey se retratan las amistades peligrosas de Juan Carlos I y el papel de Manuel Prado y Colón de Carvajal, su administrador personal durante dos décadas, en la primera parte de su reinado. Un duro relato sobre el rey emérito y su cercano amigo —plagado de relaciones privilegiadas y negocios oscuros— que no gustó en absoluto a Borja Prado, hijo del confidente real y, desde hace siete meses, presidente de Mediaset en España. La serie fue realizada por una productora participada por el grupo propietario de Telecinco y, tras su emisión, Prado manifestó a varios interlocutores que la cadena había cruzado “una línea roja”, según señalan fuentes financieras. Como presidente no ejecutivo, puesto al que llegó el pasado abril tras 17 años de consejero, carecía del poder suficiente para determinar los contenidos. Pero esa situación cambiará el 1 de enero, cuando asuma algunas competencias ejecutivas, entre ellas “labores de apoyo y colaboración a la línea editorial de los programas informativos”. Ya aún antes de esa fecha, según las mismas fuentes, ha hecho valer su creciente peso en el grupo: Salvar al Rey y la “línea roja” cruzada con una producción de la casa precipitaron la marcha de Paolo Vasile, hombre fuerte de Mediaset España durante más de dos décadas. Esa salida fue una verdadera sorpresa; nadie esperaba el adiós precipitado de Vasile.

El nuevo rol de Prado en relación con la línea editorial figura en la comunicación de Mediaset al supervisor bursátil (CNMV) del pasado 10 de noviembre, en la que informaba del reparto del poder tras la salida de Vasile, el todopoderoso consejero delegado, que tras 23 años abandonará la empresa de la familia Berlusconi a finales de año. Cuando se produzcan oficialmente los relevos, las competencias de Vasile se repartirán entre tres consejeros delegados: Alessandro Salem, al frente de los contenidos; Massimo Musolino, encargado de las áreas de gestión y operaciones, y Stefano Sala, al frente de la división publicitaria Publiespaña, cargo que asumió recientemente para intentar reflotar la facturación y diversificar las vías de ingresos de la compañía.

Ese poder troceado da al presidente del grupo en España una preponderancia sin precedentes, que no tenía su antecesor, Alejandro Echevarría, que ocupó el cargo durante 26 años. Prado refuerza su papel y también suma competencias plenas “en materia de relaciones externas e institucionales, asuntos jurídicos y regulatorios, auditoría interna, cumplimiento normativo y responsabilidad social”. Sus retos pasan por mantener la rentabilidad en un mercado cada vez más competido, recuperar la audiencia perdida (Telecinco va por detrás de Antena 3, su archicompetidor) y ganar influencia a través de los informativos, en un año electoral tan intenso como 2023.

Aunque no está previsto que tome decisiones de calado hasta el 1 de enero tras la polvareda levantada con la salida de Vasile, su presencia ya se deja notar en la sede de la televisión, en el distrito madrileño de Fuencarral. Y eso a pesar de que en un homenaje sorpresa de despedida organizado por el presidente de Mediaset el pasado martes, Vasile dejó un aviso a navegantes: “Aquí el que manda soy yo hasta el 31 de diciembre”, dijo a un pequeño grupo de asistentes, según relata uno de los invitados.

Prado, en una junta de Endesa en 2017.Bernardo Perez

La historia de ese relevo en la cúpula comenzó de facto el 17 de octubre, cuando El Mundo adelantó que el grupo “prescindía” de Vasile. La publicación pilló al directivo italiano por sorpresa. Se produjo, además, el mismo día en el que se sometía a una pequeña intervención quirúrgica. El directivo aseguró, tras difundirse la noticia, que no se trataba de una destitución, sino que estaba todo previsto: planeaba anunciar su retiro, con todos los honores, en un consejo de administración previsto pocos días después, el 26 de octubre. Su idea era prolongar la transición hasta fin de año o incluso hasta la formulación de las cuentas, en el primer trimestre de 2023, según dijo a El PAÍS en una entrevista el 19 de octubre. No le dio tiempo: la noticia había acelerado todos los tiempos. “Alguien ha querido darme un golpe, como una venganza”, dijo Vasile, que en sus últimos discursos en público no deslizó en ningún momento su idea de querer abandonar la compañía de forma inminente.

La serie sobre Juan Carlos I —y el papel destacado en la misma de Prado y Colón de Carvajal— fue el catalizador en esa salida, según revelan varias fuentes consultadas. Aunque ya estaba en marcha la operación para la salida del veterano consejero delegado, Prado manifestó su malestar por el tratamiento de la figura del rey emérito y de su padre en esa serie; y llegó a comentar que a Vasile “le costaría el puesto”. Días después, el periódico de Unidad Editorial (propiedad del grupo italiano Rizzoli) publicó la noticia sobre la salida de su primer ejecutivo. Preguntado al respecto por este periódico, el presidente de Mediaset niega que la serie influyera en la salida de Vasile. No obstante, fuentes cercanas a Telecinco opinan que “sería lógico” que le incomodara por razones obvias: “No deja en buen lugar a su padre”.

Una serie controvertida

La docuserie Salvar al Rey fue grabada en 2021 por la productora Mandarina, participada por Mediaset, pero no ha sido emitida en Telecinco ni en Cuatro. En mayo, el grupo audiovisual informó de su venta a HBO Max. Se estrenó el pasado septiembre y se ha convertido en una de las producciones originales españolas más vistas de la plataforma. El programa incluye testimonios sobre los supuestos negocios del rey emérito y su relación con el empresario Manuel Prado y Colón de Carvajal (fallecido en 2009) y los países del golfo Pérsico. El que fuera administrador personal del monarca fue condenado en 2002 a dos años de cárcel por apropiación indebida en el caso KIO junto al financiero Javier de la Rosa, un escándalo en el que, según se destaca en la serie, estuvo a punto de verse implicado Juan Carlos I.

No fue la única producción que incomodó a Prado. Por sus vínculos con Zarzuela, al ejecutivo madrileño tampoco le gustó el documental ¿Quién es mi padre?, emitido el pasado octubre en Telecinco, según fuentes cercanas a la cadena. En este espacio se ahondaba en las historias de Ingrid Sartiau, una mujer belga de 56 años, y Albert Solà, fallecido recientemente, que aseguraban ser hijos de Juan Carlos de Borbón.

Un financiero con contactos en Italia

El mundo de la televisión no le resulta ajeno a Prado después de 17 años en el consejo de Mediaset. Pero donde se sabe mover con más soltura es en el proceloso mundo de las grandes operaciones corporativas, de las fusiones y adquisiciones. Ha pasado por los bancos de inversión Rothschild, UBS, Lazard y Almagro Asesoramiento e Inversiones. Pero sobre todo está considerado uno de los hombres de negocios clave de Italia en España. Uno de sus cargos más destacados en el mundo financiero fue en Mediobanca, el principal banco transalpino, cuya filial española creó en 2007. Desde ese puesto medió, entre otras operaciones, en el pacto entre ACS y Atlantia para la compra conjunta de Abertis en 2018.

Su gran trampolín fue la presidencia de Endesa. Prado desembarcó en la eléctrica en 2010 tras la polémica toma de control de la italiana Enel y con el visto bueno del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Meses después de abandonar la compañía en 2019, con un suculento finiquito de 12,8 millones, se incorporó como accionista minoritario (15%) a Key Capital, un banco de inversión independiente, de referencia para Florentino Pérez. Tenía la expectativa de aprovechar, en esta entidad, su experiencia empresarial y sus contactos. Prado abandonó la firma financiera el verano pasado, tras algún desencuentro con el presidente del Real Madrid, para centrarse en su puesto al frente de la presidencia de Mediaset España.

Prado es, además, gestor del fondo de private equity Peninsula Capital, donde administra alrededor de 3.000 millones confiados por el fondo soberano de Qatar (Qatar Investment Authority). Gran aficionado a la caza y a los toros, en 2013 compró la prestigiosa ganadería Torrealta. Está situada en Medina Sidonia (Cádiz) y visita con frecuencia la finca, donde, según fuentes de su entorno, evita hablar de negocios y política.

Ana Rosa Quintana con Vasile, en el programa en el que se reincorporó la presentadora tras superar un cáncer, el 10 de octubre pasado.Europa Press Entertainment (Europa Press via Getty Images)

Modelo de éxito agotado

Prado llega a Mediaset con esas credenciales, pero desde el comienzo es consciente de que para dar un nuevo impulso a la compañía tiene que abordar cambios. El modelo de éxito de audiencia que potenció Vasile se ha agotado, pese a que Telecinco sigue siendo un negocio rentable. Definir una nueva línea editorial es uno de sus retos. Hasta ahora, el control de los informativos estaba bajo la órbita de Vasile, que dejó libertad a los responsables de área a la hora de fijar el rumbo editorial. A diferencia de Prado, el anterior presidente, Alejandro Echevarría, carecía de competencias ejecutivas. Echevarría tampoco tenía responsabilidad sobre la línea editorial y los informativos. Prado sí: es la primera vez que eso ocurre.

¿En qué sentido ejercerá su influencia? Fuentes del comité de empresa no ocultan la “incertidumbre” que se abre con los cambios en la cúpula. “No sabemos cómo se materializarán las nuevas funciones de Prado. De momento, nos han dicho que cuentan con toda la plantilla y que seguiremos haciendo televisión local”, añaden. Aventuran que en un año electoral como 2023 es lógico que se potencie la información política en los dos principales canales (Telecinco y Cuatro), en los que siempre ha primado el entretenimiento. La fórmula de Vasile dio suculentos réditos en el pasado: durante sus dos décadas como consejero delegado, la empresa tuvo un beneficio neto acumulado de 3.500 millones. Pero los pilares sobre los que se han asentado estos resultados muestran signos de agotamiento, con bajadas de audiencia, mientras su rival, Antena 3, se ha convertido en líder apostando por informativos y debates, en una línea con más mordiente y escorada a la derecha.

Mediaset ha mantenido en los últimos años una actitud más neutral. En la Junta de Accionistas del año pasado, Vasile abogó por un periodismo “objetivo y sin adoctrinamientos”. En una entrevista reciente en la cadena SER, Pedro Piqueras, responsable del telediario estrella de Telecinco, se declaró “equidistante”: “Nunca he tenido a nadie detrás diciéndome lo que tenía que contar (…) No tengo ánimo de fastidiar a los del PP o del PSOE”.

Silvio Berlusconi.FABRIZIO CORRADETTI / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO (FABRIZIO CORRADETTI / ZUMA PRESS)

En 2013, poco después de la llegada del PP de Mariano Rajoy al poder, TVE cedió el liderazgo a Telecinco. Pero ahora la audiencia ha dado un vuelco y los informativos están dominados claramente por Antena 3. En octubre, obtenía un 19,1% de cuota de pantalla, muy por delante de Telecinco (12,4%), TVE-1 (10,5%) y La Sexta (7,4%). “Prado puede querer hacer unos informativos influyentes, pero hay que ponerlos en la parrilla y que tengan audiencia”, explican fuentes cercanas a Telecinco.

Un nuevo grupo europeo

El ascenso de Prado tiene todavía otra derivada. El cambio en la cúpula en España coincide con los planes de los Berlusconi de impulsar su nuevo proyecto audiovisual: crear un gran grupo de comunicación europeo con sede en Holanda, donde puede disfrutar de ventajas fiscales, y añadir más empresas de televisión nacionales para competir con el creciente poder de las plataformas de streaming como Netflix, Amazon y HBO. La matriz, Media for Europe (MFE), ha sido radicada en Ámsterdam. El plan de los italianos consiste en agrupar la filial italiana y la española, junto con la participación del 24% que tienen en la alemana ProsiebenSat1.

Dentro de esta estrategia de integración, MFE lanzó una oferta pública de compra sobre la división española para hacerse con el 44% que no controlaba para poder excluirla de Bolsa. La operación fracasó este verano al no alcanzar los objetivos: a pesar de que mejoró el precio de la oferta para hacerla más atractiva, solo acudieron el 83% de los accionistas. Falta por ver cómo queda jurídicamente la situación del nuevo proyecto. Y también quedan por dilucidar las consecuencias para España de perder a Mediaset como empresa local: lo habitual es que, en estos casos, la matriz eleve los dividendos que distribuye y reinvierta una porción inferior, como ocurrió, sin ir más lejos, en el caso de Endesa cuando quedó en manos de Enel, la obra magna de Prado antes de aterrizar en Mediaset.

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