Escritores y editores pactan un nuevo modelo de contrato

El protocolo, de carácter voluntario, no recoge la edición digital directa

A los traductores catalanes de obras literarias aún hay editores que les pagan bajo la ratio páginas/espacios de cuando las máquinas de escribir, con lo que, como ahora todo se hace con ordenador y hay contador de caracteres automático, calculan que pierden entre el 15% y el 18% de los ingresos en relación con si lo presentaran en papel. Es una de las anormalidades que ha generado tener un tipo de contrato marco en el sector que no se revisaba desde 1989. O, aún peor, cuando se retocaban individualmente porque "los editores barrían para casa", según Guillem-Jordi Graells, que como presidente d...

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A los traductores catalanes de obras literarias aún hay editores que les pagan bajo la ratio páginas/espacios de cuando las máquinas de escribir, con lo que, como ahora todo se hace con ordenador y hay contador de caracteres automático, calculan que pierden entre el 15% y el 18% de los ingresos en relación con si lo presentaran en papel. Es una de las anormalidades que ha generado tener un tipo de contrato marco en el sector que no se revisaba desde 1989. O, aún peor, cuando se retocaban individualmente porque "los editores barrían para casa", según Guillem-Jordi Graells, que como presidente de l'Associació d'Escriptors en Llengua Catalana, firmó ayer junto a la Associació Col·legial d'Escriptors de Catalunya (ACEC) y el Gremio de Editores de Cataluña nuevos modelos de contratos-tipo entre escritores y editores.

Tras casi dos años de negociaciones, ambas partes han pactado una serie de contratos -marco que desde hoy están colgados en las páginas web de las entidades y que, si bien son sólo "modelos recomendados, no obligan a nadie", recuerda Graells, marcarán sin duda las nuevas relaciones.

Como es previsible en negociaciones de este tipo, ambas partes han perdido plumas durante el proceso. La más significativa quizá sea, por parte de los editores, el retorno a los escritores de todos aquellos derechos que los editores no acaben explotando efectivamente en un periodo determinado, que podrá oscilar entre los dos y los cuatro años. Los escritores, por su parte, han tenido que aceptar la creación de una nueva modalidad de contrato, la del encargo de obra, un formato no previsto de forma expresa por la Ley de la Propiedad Intelectual, y que se usará para aquellas obras que han sido creadas por iniciativa del editor y que, en consecuencia, deben realizarse siguiendo las directrices de éste. La necesidad de que los autores y traductores den su consentimiento cuando los editores cedan a terceros los derechos de una obra es otra de las mejoras destacadas. También se ha creado un modelo para una obra de autoría colectiva.

Libros electrónicos

Las tres entidades acordaron ayer también constituir una comisión paritaria para resolver los conflictos que puedan surgir entre autores y editores. Esa comisión tendrá que afrontar los problemas de los derechos que generen los e-books, que no prevé el nuevo contrato. "Lo acordado es en relación con la edición convencional, cuando la edición de partida es de papel y tiene derivados digitales, pero no cuando el libro ya nace con formato digital; sí, nos va a pillar el toro en ese tema", admite Graells.

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