Crítica:

Un África en la cuerda floja

La literatura india en inglés se expande brillantemente por el mundo, merced a la realidad de millones de inmigrantes en Reino Unido, EE UU, Canadá o Australia. Pero parte de ella pertenece al África oriental, donde las comunidades indias han tenido una existencia complicada: históricamente dominaban los resortes del comercio, pero también se convertían en chivos expiatorios en los conflictos derivados del fin del colonialismo y de la eclosión de las independencias; caso paradigmático, la Uganda de Idi Amin, donde fueron expoliados y expulsados. Ese universo de riqueza y peligro es el de esta ...

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La literatura india en inglés se expande brillantemente por el mundo, merced a la realidad de millones de inmigrantes en Reino Unido, EE UU, Canadá o Australia. Pero parte de ella pertenece al África oriental, donde las comunidades indias han tenido una existencia complicada: históricamente dominaban los resortes del comercio, pero también se convertían en chivos expiatorios en los conflictos derivados del fin del colonialismo y de la eclosión de las independencias; caso paradigmático, la Uganda de Idi Amin, donde fueron expoliados y expulsados. Ese universo de riqueza y peligro es el de esta novela, elogiada por un nativo especial de África como William Boyd: se trata de un relato digno de atención por su capacidad de emocionar con lo que cuenta y, sobre todo, de contar cosas que quienes no han vivido en el este de África ignoran. Cosas pertinentes y humanas.

EL MUNDO INCIERTO DE VIKRAM LALL

M. G. Vassanji

Traducción de

Gemma Rovira Ortega

Salamandra. Barcelona, 2006

448 páginas. 17,40 euros

Vassanji ha tenido una vida

agitada. Nacido en Kenia, su familia emigró a Tanzania y él ha acabado siendo físico nuclear y escritor en Canadá. Ganó el premio de la Commonwealth en 1989 por The gunny sack, y en dos ocasiones (una de ellas con El mundo incierto...) el Premio Giller. La novela habla de muchas vidas en la cuerda floja. No sólo la del corrupto Vikram Lall, que recuerda e intenta que la memoria le redima de cómo medró tras la independencia de Kenia porque supo arrimarse al poder, sino la de sus familiares y amigos de infancia, que atravesaron los duros años de la rebelión del Mau-Mau contra los británicos (por cierto, sobre esa época atroz y podrida se acaba de publicar en Ediciones Zanzíbar Un grano de trigo, de Ngugi wa Thiongo, quien aparece fugazmente en la novela de Vassanji) y la zozobra de la nueva nación, cuyos gobernantes esquivaron pagar los servicios prestados con sangre.

Con todo, no sólo estamos ante una valiente e imparcial narración política: es más, a medida que el libro avanza va hablando más y más de lo cotidiano, de amores y traiciones, y en esa dimensión la prosa aparentemente fácil de Vassanji comunica una gran complejidad y ternura. El resultado es una novela que pinta un mundo pantanoso, y rebosante de vida.

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