OPINIÓN DEL LECTOR

Andalucía también se reforma

No cerremos los ojos frente a los relámpagos que llegan de lejos. Estamos cayendo en el error de prestar más atención al proceso de reforma del Estatuto de Cataluña que al nuestro propio, y estamos más atentos a lo que sucede más allá de Despeñaperros, cuando nosotros estamos ante un desafío vital en el que nos jugamos el futuro de Andalucía.

El Estatuto de Autonomía es el elemento primordial para el progreso de Andalucía. Este marco jurídico, leal con la Constitución española, ha permitido mejorar el bienestar de los andaluces, fortalecer las instituciones de autogobierno y construir u...

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No cerremos los ojos frente a los relámpagos que llegan de lejos. Estamos cayendo en el error de prestar más atención al proceso de reforma del Estatuto de Cataluña que al nuestro propio, y estamos más atentos a lo que sucede más allá de Despeñaperros, cuando nosotros estamos ante un desafío vital en el que nos jugamos el futuro de Andalucía.

El Estatuto de Autonomía es el elemento primordial para el progreso de Andalucía. Este marco jurídico, leal con la Constitución española, ha permitido mejorar el bienestar de los andaluces, fortalecer las instituciones de autogobierno y construir una Andalucía moderna y con expectativas de futuro, todo ello encuadrado en un ambiente de cordialidad, entendimiento, paz y bienestar social, logrando cotas como nunca hasta ahora habíamos conocido en nuestra historia reciente. Asimismo, en él se han establecido las pautas de relaciones institucionales con la Administración central del Estado, apostando por un vínculo basado en la lealtad y la solidaridad. Es cierto que aún queda mucho camino por recorrer, y no es menos cierto que muchas cosas son mejorables. Por ello se hace forzosa la reforma estatutaria, reforma de la que nadie debe, por madurez política, quedar descolgado.

Nuestro Estatuto fue aprobado en 1981. Mucho ha cambiado nuestra sociedad desde aquellos días. Y es por esto, porque el cambio significa estar dinámico y atento a las necesidades que emanan de las nuevas relaciones entre Comunidades Autonómicas con el Estado, pero también con la Unión Europea, por lo que no debemos eludir un cambio en profundidad de nuestro Estatuto, cambio que sea capaz de afrontar con valor los nuevos tiempos que nos quedan por vivir. Esto debemos encararlo sin esquivar los debates -inevitables y que pueden generarse desde distintas ópticas políticas-, que conduzcan a un amplio consenso.

Andalucía demuestra cada día sus avances Los datos de crecimiento económico así lo avalan. Para afianzar este camino de progreso se hace necesario mantener las cuotas de autogobierno, aumentarlas allí donde sea necesario, y que esto se haga ni más ni menos que al mismo nivel competencial de las demás regiones que conforman nuestra nación. Esa es una responsabilidad que debemos exigirle a nuestros gobernantes de una manera clara y sin temblarnos la voz. Y dejemos de mirar tanto a Cataluña, pues nuestra tierra tiene mejor cara. y es más guapa.

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