Las mujeres saguntinas suman apoyos en su rechazo al "inmoral" derribo del Teatro Romano

El acto de protesta fue convocado en un principio por Dones pel Trellat i la Cultura, el primero y uno de los escasos colectivos ciudadanos de Sagunto que manifestó abiertamente su rechazo al derribo de la rehabilitación del Teatro Romano; ahora, las mujeres, que llegaron a ocupar el recinto el pasado año, cuentan con un mayor respaldo no sólo femenino, como se demostró anoche a las puertas del teatro en la concentración que convocó a alrededor de 70 personas. Vestidos de romanos, escenificaron una pieza teatral básica que representaba la pasividad de la sociedad y pedía el indulto del monumen...

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El acto de protesta fue convocado en un principio por Dones pel Trellat i la Cultura, el primero y uno de los escasos colectivos ciudadanos de Sagunto que manifestó abiertamente su rechazo al derribo de la rehabilitación del Teatro Romano; ahora, las mujeres, que llegaron a ocupar el recinto el pasado año, cuentan con un mayor respaldo no sólo femenino, como se demostró anoche a las puertas del teatro en la concentración que convocó a alrededor de 70 personas. Vestidos de romanos, escenificaron una pieza teatral básica que representaba la pasividad de la sociedad y pedía el indulto del monumento. El objetivo era incidir en la oposición a la reversión (que incluye derribar el muro del escenario hasta una cota de 1,2 metros y levantar las losas de las gradas), contemplada en la sentencia del TSJ valenciano, a instancias de un recurso del ex diputado del PP, Juan Marco Molines.

El acto pacífico se hizo coincidir con la sesión inaugural del festival Sagunt a Escena. En un escrito, ahora ya encabezado por el título Les dones i homes pel trellat i la cultura, se considera "inaceptable, por inmoral, que se dediquen dineros públicos a destruir, cuando son tan necesarios para invertir en otros proyectos". "Por tanto, pedimos la legalización definitiva de las obras y su total finalización para poder utilizar y disfrutar del Teatro Romano como espacio cultural de primer orden", concluye el breve escrito.

Una mujer destacó algunos aspectos positivos, como el hecho de que un año después de la primera concentración no se ha iniciado la demolición. Otra reclamó sobre todo sentido común ("un poc de trellat") para no emplear dinero en destruir cuando hace falta tanto para, por ejemplo, equipar los hospitales con "esa nueva máquina" que diagnostica con rapidez el cáncer.

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