El teólogo incombustible

Posiblemente Gerald Levin es el empresario de EE UU que más veces ha estado a punto de ser despedido. Su condición de visionario tecnológico contrasta con sus maneras de filósofo de segunda fila. Cita a Nietzsche en cuento puede y asegura que la decisión del acuerdo con AOL la tomó 'tras un paseo por el bosque'.

Nacido en Filadelfia y con los 60 ya cumplidos, Levin ha guiado su empresa en la década más vertiginosa que recuerda. Se graduó en Massachusetts, como Steve Case, y se curtió como abogado en una firma de inversiones. En 1972 entró en Time y empezó su auténtica carrera.

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Posiblemente Gerald Levin es el empresario de EE UU que más veces ha estado a punto de ser despedido. Su condición de visionario tecnológico contrasta con sus maneras de filósofo de segunda fila. Cita a Nietzsche en cuento puede y asegura que la decisión del acuerdo con AOL la tomó 'tras un paseo por el bosque'.

Nacido en Filadelfia y con los 60 ya cumplidos, Levin ha guiado su empresa en la década más vertiginosa que recuerda. Se graduó en Massachusetts, como Steve Case, y se curtió como abogado en una firma de inversiones. En 1972 entró en Time y empezó su auténtica carrera.

La empresa estaba a punto de lanzar una idea innovadora, impensable hasta entonces: la televisión de pago. Home Box Office, la HBO, superó la reticencia inicial y con el tiempo se convirtió en la reina de su clase, con decenas de millones de hogares abonados en varios países y un buen número de imitadores.

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Levin se hizo pronto con la presidencia de HBO y de allí pasó a controlar otras divisiones, que ya había crecido en el conglomerado Time Life. Cuando llegó la fusión con Warner, Levin era vicepresidente. Mantuvo el título en el nuevo gigante pero pronto llegó a la cima. Dicen que es discreto, casi invisible, anodino e 'intelectualoide'. Judío pesimista, encajaba mal en la imagen de la compañía. En medio de los ejecutivos agresivos, buscaba huecos para estudiar la continuidad entre la teología judía y católica.

En contra de lo que puede parecer, Levin ha estado siempre al borde del abismo. Algunas de sus ideas, como invertir en la televisión interactiva antes de tiempo o lanzar un servicio de teletexto en un mercado que no lo quería, provocaron tantas pérdidas como para que incluso las revistas económicas pidieran su cese. Cuando Levin compró el imperio de Ted Turner en 1996, el carácter de los dos hizo que todos vaticinasen que Turner se comería a Levin. Nada más lejos de la realidad.

Al final, el enigmático Levin sobrevive gracias a un acuerdo en el terreno en el que mejor se mueve: el de las nuevas tecnologías: 'Soy un tipo interactivo. Llevo toda mi vida construyendo redes'. Ahora se dice que Case controlará AOL Time Warner y Levin desaparecerá en dos años. Pero quizá entonces se hable de cómo Levin se hizo con el control del gigante.

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