Tribuna:

Cuestión de precios

La paz planeaba ayer sobre el conflicto de los Balcanes y la Bolsa española, necesitada como ninguna de un tirón alcista, se sumó con entusiasmo a las primeras noticias de la aceptación por parte del Parlamento serbio de la propuesta de la comunidad internacional. Sin embargo, había tres problemas: el volumen que amparaba esa reacción, la frialdad con que Londres y París -Francfort cerró por fiesta- acogieron la noticia y la ausencia de reacciones por parte del euro.La contratación del mercado continuo fue de 113.110 millones de pesetas, 679,80 millones de euros, de los que más de la mitad se ...

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La paz planeaba ayer sobre el conflicto de los Balcanes y la Bolsa española, necesitada como ninguna de un tirón alcista, se sumó con entusiasmo a las primeras noticias de la aceptación por parte del Parlamento serbio de la propuesta de la comunidad internacional. Sin embargo, había tres problemas: el volumen que amparaba esa reacción, la frialdad con que Londres y París -Francfort cerró por fiesta- acogieron la noticia y la ausencia de reacciones por parte del euro.La contratación del mercado continuo fue de 113.110 millones de pesetas, 679,80 millones de euros, de los que más de la mitad se concentraba en tres valores. Más que una reacción del mercado de valores, lo que ayer se vio fue un movimiento en defensa de un mercado que hace aguas por todas partes.

En los grandes mercados europeos apenas hubo reacciones, aunque al final de la sesión había mejorado la forma de ver las cosas, muy posiblemente porque para entonces la Bolsa de Nueva York ganaba 70 puntos. [Wall Street cerró la sesión con un avance de 85,80 puntos (0,81%). El índice Dow Jones quedó en 10.663,60].

La cotización del euro, que había marcado un mínimo histórico en 1,0300 dólares pocas horas antes de la apertura de los mercados europeos, apenas reaccionó ante los primeros síntomas de una posible finalización del conflicto y, tras repetir el cambio oficial del día anterior, volvía a caer hasta 1,0330 dólares a última hora. En el mercado, la cuestión que se planteaba tras la buena noticia de un posible acuerdo de paz era la del precio del mismo, una visión muy lógica en un entorno acostumbrado a medir los desastres en unidades monetarias.

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