300 cetáceos mueren varados en una playa de Nueva Zelanda por razones desconocidas

Es la segunda vez que se produce este fenómeno en el sur del Pacífico desde el año 1975

Las playas de Nueva Zelanda han vuelto a convertirse en la tumba para una manadas de 300 cetáceos. En la madrugada del miércoles, dos pescadores que deambulaban por las playas de Stewart, la isla más grande al sur de Nueva Zelanda, se toparon con una multitud de calderones muertos o moribundos. Los que aún vivían fueron muriendo a medida que transcurría el tiempo fuera del mar. Aunque se barajan varias hipótesis, entre ellas la del suicidio colectivo, los expertos no aciertan a dar una explicación al varamiento de los cetáceos.

Por dramático que parezca, no se trata de un fenómeno aisla...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Las playas de Nueva Zelanda han vuelto a convertirse en la tumba para una manadas de 300 cetáceos. En la madrugada del miércoles, dos pescadores que deambulaban por las playas de Stewart, la isla más grande al sur de Nueva Zelanda, se toparon con una multitud de calderones muertos o moribundos. Los que aún vivían fueron muriendo a medida que transcurría el tiempo fuera del mar. Aunque se barajan varias hipótesis, entre ellas la del suicidio colectivo, los expertos no aciertan a dar una explicación al varamiento de los cetáceos.

Por dramático que parezca, no se trata de un fenómeno aislado. Desde 1975 es la segunda vez que ocurre un varamiento masivo de cetáceos en las costas del Pacífico sur, según afirma Dave Taylor, del departamento de Conservación neozelandés. Las autoridades de conservación se han limitado a tomar muestras de los cadáveres para tratar de aclarar la causa de semejante fenómeno.Mientras tanto, el suceso ya ha desencadenado una cascada de interpretaciones en Internet, donde se ha abierto un foro de discusión -marmam@uvvm.uvic.cea-, entre expertos. Jaume Forcada, del grupo de Mamíferos Marinos del departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona, baraja varias causas. Una de ellas atribuye el varamiento a experimentos acústicos producidos por el hombre, maniobras militares o movimientos sísmicos de gran envergadura.

Los calderones (de 8 metros de longitud media) disponen de un sonar para orientarse, y cualquier alteración intercepta su camino. Puede ocurrir que los guías tengan afectado el oído interno y les produzca una interferencia en sus mecanismos de orientación. Otras teorías atribuyen el varamiento a las anomalías de los campos magnéticos de la tierra. Los calderones se orientarían por estos campos que circulan en paralelo a las playas. Un cambio les conduciría directamente a ellas, donde no tienen posibilidades de sobrevivir cuando baja la marea.

Forcada maneja también otra hipótesis que, como las anteriores, no ha sido demostrada. Sería el caso de la presencia de parásitos en su sistema de sonar. Tampoco está plenamente aceptado por la comunidad científica que el varamiento sea voluntario. Otra teoría reciente destaca que los varamientos masivos ocurren en playas con escaso relieve y bajos fondos. Los calderones se aproximan hacia ellas con la marea alta. Cuando baja se sienten aprisionados en lagunas y como sus costillas son flotantes se producen hematomas, lesiones pulmonares y el colapso de su caja torácica. Respiran con dificultad, el daño físico es irremediable y acaban muriendo.

Según los datos que maneja Forcada, cada año se produce un varamiento masivo de 50 o más ejemplares de calderones o falsas horcas en Australia y Nueva Zelanda ¿Por qué? "Sigue siendo un misterio", dice.

Archivado En