Editorial:

Aborto, nuevo intento

LA LEY de ampliación del aborto fue la última derrota del PSOE como Gobierno y ha constituido su primer reto legislativo como oposición en el nuevo Parlamento. La iniciativa nada tiene de frívola, como algunos tienden a calificar todo lo referente a la cuestión del aborto. Este asunto sigue sin resolverse y, por tanto, no podrá dejar de estar vivo incluso en escenarios políticos y parlamentarios desfavorables como el actual. En cualquier caso, la reciente votación sobre las proposiciones de ley de ampliación del aborto presentadas en el Congreso por el PSOE e Izquierda Unida ha dejado e...

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LA LEY de ampliación del aborto fue la última derrota del PSOE como Gobierno y ha constituido su primer reto legislativo como oposición en el nuevo Parlamento. La iniciativa nada tiene de frívola, como algunos tienden a calificar todo lo referente a la cuestión del aborto. Este asunto sigue sin resolverse y, por tanto, no podrá dejar de estar vivo incluso en escenarios políticos y parlamentarios desfavorables como el actual. En cualquier caso, la reciente votación sobre las proposiciones de ley de ampliación del aborto presentadas en el Congreso por el PSOE e Izquierda Unida ha dejado entrever un cambio de actitud de CiU sobre esta controvertida cuestión. Apenas hace seis meses, la coalición nacionalista catalana se opuso en bloque al anterior intento del PSOE. Ahora ha dado libertad de voto a sus parlamentarios. Cuatro han pasado a engrosar las filas de quienes consideran que el aborto debe tener un tratamiento legal más amplio que el actual.A los socialistas se les acusó de oportunismo por esperar a los últimos momentos de la anterior legislatura para proponer la ampliación del aborto. Es posible que así fuera. Pero cualquier momento es bueno para mejorar una legislación que, como la de la despenalizacion parcial del aborto de 1985, ha sido ampliamente superada por la realidad social. No puede ser adecuada una norma que deja en manos de extraños -jueces, fiscales, médicos, asociaciones antiabortistas...- una decisión que, antes que a cualquier otra instancia, corresponde tomar a la mujer gestante. Y eso pretenden el PSOE e Izquierda Unida con sus propuestas de que la mujer pueda interrumpir voluntaria y libremente su embarazo hasta las 12 semanas de gestación tras los correspondientes asesoramientos médicos y psicológicos.

El PP ha vuelto a reiterar su vieja opinión de que no es ésta una prioridad social. Sería deseable, sin embargo, que desde la responsabilidad del Gobierno su punto de vista se hiciera más flexible. No se trata de asumir las convicciones de las personas que decidan abortar, sino de despenalizar esa decisión: de crear un marco que permita a las mujeres que lo deseen abortar sin peligro de ir por ello a la cárcel., Como sucede en muchos otros países europeos.

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