El mando de los 'cascos azules' decidirá los ataques a los serbios

El secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, decidió ayer dejar en manos del mando militar de los cascos azules en la antigua Yugoslavia, es decir, del general francés Bernard Janvier, la responsabilidad última de ordenar ataques aéreos a los serbios si persisten en su ofensiva contra las zonas seguras. Janvier, a su vez, podría delegar tal atribución en los jefes militares destinados en la propia Bosnia. La decisión resuelve de momento la polémica sobre la doble llave (civil y militar).

El Consejo Atlántico se había pronunciado en la madrugada de ayer en favor de ataques masivo...

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El secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, decidió ayer dejar en manos del mando militar de los cascos azules en la antigua Yugoslavia, es decir, del general francés Bernard Janvier, la responsabilidad última de ordenar ataques aéreos a los serbios si persisten en su ofensiva contra las zonas seguras. Janvier, a su vez, podría delegar tal atribución en los jefes militares destinados en la propia Bosnia. La decisión resuelve de momento la polémica sobre la doble llave (civil y militar).

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El Consejo Atlántico se había pronunciado en la madrugada de ayer en favor de ataques masivos a los serbios en dos casos: secuestro de cascos azules y fracaso de la defensa de los enclaves. Dos de éstos han caído ya: Srebrenica y Zepa.La población de Zepa está siendo víctima de un nuevo episodio de limpieza étnica. Ancianos, mujeres y niños llegaron ayer en autobuses serbios hasta las líneas bosnias. Unos 200 heridos y enfermos fueron acogidos en Sarajevo.

Entretanto, el Senado norteamericano aprobaba con 69 votos a favor y 29 en contra el levantamiento del embargo de armas en Bosnia. Los retoques que el líder de la mayoría republicana, Robert Dole, introdujo en el texto inicial quitan hierro a una decisión que se llegó a temer que provocase de forma inmediata el fin de la misión de la ONU en Bosnia.

El presidente Bill Clinton no puede vetar el texto (aprobado por más de dos tercios de los senadores), pero puede enviar a la Cámara una nueva redacción. Si es rechazada con la misma mayoría, el texto de ayer se convertirá en ley.

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