El ex alcalde de Palermo que denunció a la Mafia, asesinado

El asesinato el martes del ex alcalde de Palermo Giuseppe Insalaco, de 45 años, fulminado con un solo disparo en la sien de una Magnum 357 mientras conducía su automóvil, ha sido interpretado por el actual alcalde de la ciudad, Leoluca Orlando, como una demostración palmaria de que la Mafia sigue en pie y bien preparada. Orlando señaló que el asesinato es un claro aviso enviado por la Mafia para dar a entender que el resultado del proceso realizado contra ella el mes pasado se había recibido "con excesivo entusiasmo".Por lo que se refiere a la víctima escogida, se ha tratado de un personaje em...

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El asesinato el martes del ex alcalde de Palermo Giuseppe Insalaco, de 45 años, fulminado con un solo disparo en la sien de una Magnum 357 mientras conducía su automóvil, ha sido interpretado por el actual alcalde de la ciudad, Leoluca Orlando, como una demostración palmaria de que la Mafia sigue en pie y bien preparada. Orlando señaló que el asesinato es un claro aviso enviado por la Mafia para dar a entender que el resultado del proceso realizado contra ella el mes pasado se había recibido "con excesivo entusiasmo".Por lo que se refiere a la víctima escogida, se ha tratado de un personaje emblemático y típico. Insalaco había crecido políticamente, primero, a la sombra de la Mafia; después se presentó ante la Comisión Anti-Mafia del Parlamento e hizo el gran gesto de denunciar los abusos de la Mafia en Palermo, con nombres y apellidos, confesando que era imposible ser alcalde en esa ciudad sin pagar un precio a la Mafia.

La venganza no se hizo esperar. Poco después fue acusado, a través de una carta anónima, de una especulación de terrenos. Fue juzgado y condenado. Estuvo unos meses en la cárcel, y al salir se retiró a sus negocios personales. últimamente había recibido varias amenazas, y en la noche del martes fue escogido como víctima para advertencia de los demás.

El coche del comando, formado por cinco personas, chocó "con otro coche en la fuga; escaparon a pie, y se les vio dirigirse hacia un cine". Naturalmente, nadie vio nada. En Sicilia nadie debe ver nada cuando alguien mata. Es la primera regla de prudencia y defensa personal.

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