Cartas al director

Ahora, FECSA; antes, Urquijo

Soy un trabajador autónomo jubilado que, al igual que muchos otros, invertí en Bolsa en acciones de sociedades seguras y consolidadas para completar una pensión de jubilación que nos ha quedado reducida mayoritariamente a 31.590 pesetas.Adquirí acciones del Banco Urquijo en el año 1979. Un inesperado día de 1982, aún tratándose del primer banco industrial, se suspendió su cotización en bolsa y el pago de dividendos. Simplemente así, me quedé sin nada. Desde entonces, y a pesar de que este banco ha seguido actuando, los pequeños accionistas nada hemos sabido.

FECSA, de la cual también po...

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Soy un trabajador autónomo jubilado que, al igual que muchos otros, invertí en Bolsa en acciones de sociedades seguras y consolidadas para completar una pensión de jubilación que nos ha quedado reducida mayoritariamente a 31.590 pesetas.Adquirí acciones del Banco Urquijo en el año 1979. Un inesperado día de 1982, aún tratándose del primer banco industrial, se suspendió su cotización en bolsa y el pago de dividendos. Simplemente así, me quedé sin nada. Desde entonces, y a pesar de que este banco ha seguido actuando, los pequeños accionistas nada hemos sabido.

FECSA, de la cual también poseo acciones, ha seguido el mismo proceso. Total que, al quedarme solo con la mínima pensión de la Seguridad Social estaré obligado al final de mi vida a buscarme alguna chapuza o a engrosar la legión de recogedores callejeros de cartones.

No llego a entender el trato discriminatorio que la Administración ha concedido precisamente a FECSA, cuando su situación no difiere a la de las demás empresas del ramo. La Administración no sólo se desentendió al negar cualquier apoyo a FECSA, sino que consintió, por ejemplo, que Renfe no le pagara 160.000 millones por atrasos en el pago de suministro de energía consumida en unas cuantas instalaciones ferroviarias. Tampoco se ha hecho nada para resolver y acelerar el traspaso de activos entre las empresas del ramo, concepto por el cual se debe o debía otra importante cantidad de FECSA. Si la Administración hubiera buscado a tiempo una solución, no se hubiera tenido que llegar a la suspensión de la cotización en Bolsa, que tan traumáticos efectos ha causado a FECSA y, por extensión, al resto de empresas del sector. Lamentable e incomprensible.- Néstor Rius.

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