El turrón del ministro

Carlos Solchaga, Ministro de Industria, acompañado sus colaboradores, Carmen Mestre y Martín Gallego, lucía ayer por la mañana el semblante relajado propio del que se ha quitado un peso de encima y se dispone a comer el turrón en paz, lejos ya el sabor de la hiel que supuso el golpe de mano de José María de Oriol y Urquijo, presidente de Hidrola, quien con la compra de Hidruña puso en un brete la urdimbre del plan diseñado en Industria para el sector eléctrico.Al final, la partida ha quedado en tablas. El marqués de Casa Oriol ha efectuado sobre el tablero eléctrico un movimiento perfecto en e...

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Carlos Solchaga, Ministro de Industria, acompañado sus colaboradores, Carmen Mestre y Martín Gallego, lucía ayer por la mañana el semblante relajado propio del que se ha quitado un peso de encima y se dispone a comer el turrón en paz, lejos ya el sabor de la hiel que supuso el golpe de mano de José María de Oriol y Urquijo, presidente de Hidrola, quien con la compra de Hidruña puso en un brete la urdimbre del plan diseñado en Industria para el sector eléctrico.Al final, la partida ha quedado en tablas. El marqués de Casa Oriol ha efectuado sobre el tablero eléctrico un movimiento perfecto en el momento justo, iniciativa y libertad de mercado salvaguardada y bien aprovechada, mientras el ministro ha encontrado una salida airosa para la empresa pública, si bien a costa de ERZ, dotando a Endesa del anhelado mercado.

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Carlos Solchaga pasará así a la historia como el "el gran saneador", el hombre que aportó luz al sector eléctrico. "Cuando llegamos al Gobierno, el sector atravesaba serias dificultades en su conjunto, agravadas de forma especial en algunas empresas concretas". La estrategia de Solchaga y sus expertos de la Dirección General de la Energía consistió en racionalizar -la palabra clave-, en base a un nuevo diseño del equilibrio entre potencia generada y el mercado al que se suministra desde esa potencia. Así, han comprado empresas con más mercado que potencia, y han vendido -activos y mercado- empresas aquejadas de una situación financiera especialmente delicada. En esta regla cabe la excepción del marqués de Casa Oriol, cuya salida heterodoxa va a disfrutar, como todo el mundo, según reconoció el ministro, de las exenciones y bonificaciones fiscales a otorgar a los intercambios de activos descritos.

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