Asesinado en Vitoria un comandante, jefe de la Policía Municipal

Con un grito de ¡Viva España!, pronunciado por la viuda del Jefe de la Policía Municipal de Vitoria, y con el canto del Cara al Sol y el himno de Infantería, tuvo lugar, a las ocho de la tarde de ayer, la inhumación del cadáver del comandante Eugenio Lázaro Valle, jefe del citado cuerpo, al que un comando presuntamente ,de ETA disparó un tiro en la nuca el domingo, a las dos de la tarde en una calle de Vitoria. Previamente se celebró una misa corpore insepulto en la catedral nueva de Vitoria, al que asistieron unas 3.500 personas.

Eugenio Lázaro tenía por costumbre los domingos hacer una «ronda» por los bares de una de las zonas más concurridas de Vitoria a la hora del aperitivo. El último iba acompañado de un cuñado suyo y un amigo. A las diez y media de la mañana había estado en el cuartel de la Policía Municipal, donde tras inspeccionar los servicios había recogido su coche. Posteriormente había asistido a misa.Poco antes de las dos menos cuarto aparcó su coche a unos veinte metros de donde iba a ser tiroteado y tomó su primera consumición, saludando a algunos conocidos. Precisamente en aquellos momentos tres jóvenes llegaban al final de una carrera de taxi, parándose el vehículo frente a la iglesia de Los Angeles. Los ocupantes del taxi, VI-6064-13, Seat 132, se identificaron como miembros de ETA y tomaron el volante del vehículo con el taxista en su interior.

El comandante y quienes le acompañaban se detuvieron unos segundos en la isleta central de la calle de Sancho el Sabio, y el taxi se paró al borde de la misma. Un joven empuñando una pistola bajó del vehículo, y, colocándose detrás de Eugenio Lázaro, disparó sobre su nuca. El comandante cayó en un charco de sangre, herido de muerte, mientras los autores del asesinato huían en el taxi. En el lugar de los hechos se encontró un solo casquillo de nueve milímetros Parabellum.

Eugenio Lázaro Valle había nacido hace 49 años en Santoña (Santander) y tenía tres hijos. Tanto él como su padre, también militar de profesión, eran considerados como vitorianos desde siempre. Dentro de su carrera militar en infantería, eligió el cuerpo de la antigua Policía Nacional, desempeñando el mando en la guarnición de Vitoria como teniente y, posteriormente, como capitán. Parece que los incidentes a que dio origen, en 1972, una huelga de la plantilla de Michelín tuvieron que influir de forma decisiva en su abandono del cuerpo de la Policía Armada (hoy Nacional). Ha sido confirmado oficialmente que había sido amenazado en repetidas ocasiones.

Durante la mañana de ayer, lunes, se hicieron públicos varios comunicados de condena por el atentado contra el jefe de la Policía Municipal de Vitoria. Garaikoetxea condenó enérgicamente el atentado. Ya a última hora del domingo se pronunció la agrupación provincial del PSOE, y el grupo de alcaldes y concejales socialistas, señalando que de nuevo «pretenden seguir imponiendo la ley del terror y el asesinato para lograr no se sabe qué tipo de objetivos» Alianza Popular insiste en que el Gobierno debe emplear «todos los medios para erradicar la violencia». El comité ejecutivo provincial de UCD hizo público un comunicado señalando que el atentado del domingo «debe repugnar a cualquier conciencia democrática y humana». El PCE también emitió un comunicado de condena.

La Corporación municipal de Vitoria se reunió ayer a la una de la tarde para aprobar una moción de los grupos socialista, nacionalista y centrista por la que se decide conceder la medalla de oro de Vitoria al fallecido comandante Eugenio Lázaro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de abril de 1980.

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