El salario de las mujeres

«( ... ) En uno de estos informes-encuesta de reciente publicación, llevado a cabo por una empresa especializada, se denuncian, entre otras, las discriminaciones de carácter salarial de la mujer trabajadora en nuestro país. Según parece, pues ignoramos estadísticas oficiales que permitan contrastar los datos, desempeñando el mismo cometido laboral, y, naturalmente, con el mismo nivel de rendimiento, responsabilidad y eficacia, las mujeres vienen a percibir retribuciones que son un 15% inferiores, por término medio, a las del hombre. Incluso en algunos sectores laborales y determinados tipos de...

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«( ... ) En uno de estos informes-encuesta de reciente publicación, llevado a cabo por una empresa especializada, se denuncian, entre otras, las discriminaciones de carácter salarial de la mujer trabajadora en nuestro país. Según parece, pues ignoramos estadísticas oficiales que permitan contrastar los datos, desempeñando el mismo cometido laboral, y, naturalmente, con el mismo nivel de rendimiento, responsabilidad y eficacia, las mujeres vienen a percibir retribuciones que son un 15% inferiores, por término medio, a las del hombre. Incluso en algunos sectores laborales y determinados tipos de actividad, la discriminación salarial puede alcanzar cotas más altas. Naturalmente, esto sólo merece el calificativo de inadmisible y cuesta trabajo creer que en nuestros días aún se evalúen las capacidades objetivas del trabajador en razón del sexo. ( ... )Es tan evidente como lamentable que la gran fuerza reivindicativa de las centrales sindicales, repetimos que no sólo en España, aún no ha sido capaz de extinguir plenamente una diferenciación odiosa en el mundo del trabajo, algo que, sin duda, se nos presenta como un estigma social de enorme trascendencia. ( ... )

Es cierto que han conquistado la libertad de desempeñar una serie de actividades laborales que siempre fueron tabú para ellas. Pero lo que no han conseguido es la igualdad de trato, por consideración y promoción profesional que la ley les otorga. Y el ejemplo más cercano está en la propia Administración pública, llamada por razones obvias a desbrozar nuevos caminos en este conflictivo terreno, donde es evidente el porcentaje ridículo de mujeres que, a pesar de sus méritos y de sus muchos años de servicio, han tenido la fortuna de escalar puestos directivos que, sistemáticamente, parecen reservarse al hombre íbero. »

Madrid, 28 de agosto

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