Victor Wembanyama, un alienígena entre algodones

La trombosis detectada al jugador francés de los Spurs corta en seco la progresión de la gran estrella emergente y esperanza de futuro de la NBA

Victor Wembanyama, de los San Antonio Spurs, lanza contra el alero de Kenny's Young Stars Jaren Jackson Jr., de los Memphis Grizzlies, durante el NBA All Star Game el pasado 16 de febrero.Ezra Shaw (USA TODAY Sports via Reuters Con)

La recién descubierta enfermedad de Victor Wembanyama, que sufre una forma de coágulo sanguíneo en el hombro derecho, representa un auténtico mazazo para los San Antonio Spurs y la NBA. El pívot francés de 21 años se perderá lo que resta de temporada y no hay certezas sobre su futuro, si bien todas las partes son optimistas de cara a un retorno en plenitud de condiciones. Venía de disputar su primer partido de las estrellas y en su segun...

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La recién descubierta enfermedad de Victor Wembanyama, que sufre una forma de coágulo sanguíneo en el hombro derecho, representa un auténtico mazazo para los San Antonio Spurs y la NBA. El pívot francés de 21 años se perderá lo que resta de temporada y no hay certezas sobre su futuro, si bien todas las partes son optimistas de cara a un retorno en plenitud de condiciones. Venía de disputar su primer partido de las estrellas y en su segunda campaña en Estados Unidos era ya el segundo jugador más visto de la liga estadounidense en las redes sociales, tan solo por detrás del sempiterno LeBron James. Fue el propio astro de Los Angeles Lakers quién le tildó en su día de “alienígena” cuando el galo ni siquiera había aterrizado en la competición.

“Hasta ahora ha sido muy bueno para la franquicia de los Spurs, pero será genial para nuestra liga durante muchos, muchos años”, insistía James desde San Francisco durante los fastos del All Star. El draft de 2023 y la llegada de Wemby a la NBA fueron un evento mediático tan solo comparable con la elección del ahora veterano de 40 años por parte de los Cleveland Cavaliers en 2003. De hecho, la liga se volcó de tal manera con el joven talento que ofreció en directo y gratuitamente todos sus encuentros en la primera división francesa con los Metropolitans 92, organizando también dos partidos de exhibición en Las Vegas contra las mejores promesas estadounidenses.

“Victor es, simplemente, increíble”, reconocía en conversación con EL PAÍS Mark Tatum, vicecomisionado de la liga estadounidense. “Con 21 años ha abrazado su papel como embajador global de la competición. Lo pudimos ver en París, donde vinieron a verle gente de 54 países distintos, y para nosotros es muy destacable la manera en que se presenta a sí mismo, su humildad y elegancia”, añadía el número dos en los despachos de la liga. Efectivamente, la NBA no tardó ni un año en organizarle dos partidos de temporada regular en su país natal a su gran estrella emergente y esperanza de futuro, con un éxito de público y crítica avasallador.

“Para eso tienen a ‘Wemby’”, decía el estadounidense Anthony Edwards, referente de los Minnesota Timberwolves a sus 23 años, cuando le preguntaron sobre si él se veía como la próxima cara de la liga. En su segundo curso en Estados Unidos —después de estrenarse como novato del año y miembro del mejor equipo defensivo en la temporada 2023-24, una combinación inédita en toda la historia—, el gigante larguirucho de 2,21 metros promediaba 24,3 puntos, 11 rebotes, 3,7 asistencias, un robo y 3,8 tapones por encuentro en 33 minutos de juego esta temporada, con un acierto del 47,6% en tiros de campo y un 35,2% en triples. Ni siquiera el serbio Nikola Jokić, el camerunés Joel Embiid o el griego Giannis Antetokounmpo, que se han repartido los últimos seis premios al Jugador Más Valioso (MVP) de la competición, alcanzaron estas cotas ya en su segundo año en la competición.

El pívot de los San Antonio Spurs Victor Wembanyama hace un mate durante el Partido de las Estrellas de la NBA el pasado domingo 16 de febrero.Associated Press/LaPresse (aps)

En una encuesta anónima a comienzos de curso, 24 de los 30 directores generales de las franquicias de la NBA reconocieron que elegirían con los ojos cerrados a Wembanyama si pudieran iniciar un nuevo proyecto mañana mismo. El revés en términos de salud, probablemente, bajaría ahora esas perspectivas. La afección de Wemby, una trombosis venosa profunda en el hombro derecho, no es demasiado habitual para su perfil y zona afectada. En el pasado, fulminó la trayectoria de un miembro del Salón de la Fama como Chris Bosh, campeón de la NBA con los Miami Heat, a los 31 años.

La mayoría de casos recientes, sin embargo, desde Brandon Ingram hasta Ausar Thompson, han terminado con la recuperación plena y reinserción exitosa de los atletas en la élite. “La mayoría de deportistas pueden volver a ejercer actividad física rigurosa después del tratamiento”, explica el doctor John Moriarty, especialista en radiología de intervención en UCLA Health. El gran número de desplazamientos en avión son una de las causas más comunes de esta afección entre los atletas.

Los doctores deberán ahora averiguar el motivo del coágulo y determinar el peligro de reincidencia. El mayor riesgo es que se desprenda hacia los pulmones y pueda causar un embolismo pulmonar, un suceso potencialmente letal. La mayoría de tratamientos duran entre tres y seis meses y se basan en el uso de anticoagulantes, el principal motivo por el cual el jugador francés no podrá mantenerse sobre la pista. “Si juegas un partido con anticoagulantes y te das un golpe en la cabeza, entonces el problema es mucho mayor”, ilustra el especialista, dadas las mayores probabilidades de sufrir una hemorragia bajo este tipo de medicación. Algunos casos requieren intervención quirúrgica.

Los Spurs, incluso más todavía la NBA, quieren cuidar con mimo a Wembanyama en un contexto donde más del 70% de su audiencia es global, una tendencia que casa con la consolidación de sus jugadores internacionales en la élite de la liga. Eventos como el traspaso del esloveno Luka Dončić a los Lakers insuflan de vida a una competición que siempre ha girado en torno a sus grandes estrellas, hasta no hace tanto 100% Made in USA. En el crepúsculo de las trayectorias de LeBron, Stephen Curry y Kevin Durant, referentes del siglo XXI con permiso de Kobe Bryant, la liga ha decidido apostar definitivamente por su globalización.

El alienígena Wemby, a pesar de encontrarse entre algodones, sigue siendo la pieza central del puzle de futuro de la NBA.

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