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El oportuno idilio entre Infantino y Trump para que el mundo MAGA ame el fútbol

La relación de amistad entre el ejecutivo de la FIFA y el presidente estadounidense genera críticas entre los que creen que el organismo debe ser neutral

Gianni Infantino cuenta que sufrió acoso escolar en el colegio. Los compañeros de clase se reían de sus pecas y del color rojizo de su pelo. A Donald Trump sus rivales le acusan de ser un abusón y de hacer bullying a los más débiles. Nunca antes dos personalidades tan antagónicas han estado tan cerca. Infantino (Brig-Gils, 55 años) nació en una familia humilde: es hijo de un ferroviario calabrés y un ama de llaves lombarda. Trump (Nueva York, 79 años) creció rodeado de todas las comodidades. Su padre era un próspero empresario de la construcción en la vibrante Nueva York de los sesenta. La inesperada relación de amistad entre el presidente de la FIFA y el presidente de Estados Unidos ha suscitado algunas críticas. Pero el idilio entre los dos mandatarios está acercando el fútbol, un deporte minoritario en Estados Unidos, al mundo MAGA, un coto reservado hasta ahora para la NFL, la NBA y el béisbol.

Hay un momento inicial y un chispazo que explican como prendió esa amistad y ayuda a entender las estrechas relaciones entre ambos personajes. El primero se produjo en agosto de 2018, la primera vez que Infantino visitaba La Casa Blanca con Trump como presidente. La FIFA acababa de otorgar a la candidatura conjunta de Estados Unidos, Canadá y México la organización del Mundial de 2026. Infantino le regaló al republicano un balón de fútbol y una camiseta personalizada. Cuando la visita estaba llegando a su fin, el suizo dijo: “Hay una cosa más. En el fútbol tenemos árbitros. Y estos tienen tarjetas. La tarjeta amarilla es para advertir y la roja para expulsar”. A Trump le cambió la cara. Entusiasmado cogió la tarjeta roja y en tono divertido simuló amonestar a la prensa. La visita fue un éxito. Había surgido una amistad.

El segundo momento clave tuvo lugar en Suiza. Era principios de 2020, la pandemia que asoló el mundo ese año aún no había mostrado su cara. Trump acudió a la cumbre de Davos, donde cientos de empresarios pomposos viajan cada año para presumir de contactos y de lo puestos que están en los grandes temas. El presidente estadounindense acudía a la cita cabizbajo. Acababa de enfrentar el primer juicio político de su carrera por abuso de poder y obstrucción al Congreso a raíz de su llamada con el mandatario ucranio Volodimir Zelensky, al que supuestamente pidió que investigara al exvicepresidente Joe Biden y su hijo, Hunter. La reputación internacional de Trump cotizaba a la baja. Infantino, ante un selecto grupo de hombres de negocios presentó a Trump: “Él dice lo que muchos piensan, pero lo más importante es que cumple lo que dice. Y esto hace realidad el sueño americano. El sueño americano es algo que no solo los estadounidenses necesitan tener, sino en todo el mundo”. Sus palabras conmovieron a un atribulado Trump, que se lo agradeció: “Has sido mi gran amigo y es un honor”.

Desde entonces se llaman con frecuencia, juegan al golf y Trump se lleva a Infantino a algunos de sus viajes internacionales como si fuera un miembro más de la comitiva presidencial. El inquilino de La Casa Blanca, le llama “amigo Johnny” como síntoma de complicidad. Ambos se lanzan piropos publicamente. El carácter complaciente y agasajador del suizo ha conquistado al estadounidense, a quien agrada que le doren la píldora.

Los halagos de Infantino a Trump le han costado, sin embargo, algún disgusto. Ha sido acusado de violar los estatutos del organismo que rige el fútbol mundial sobre neutralidad política. Hace tres semanas, cuando participaba en el American Bussiness Forum, un foro de empresarios celebrado en Miami en el que también estuvieron deportistas como Leonel Messi, Serena Willians o Rafael Nadal; Infantino proclamó: “Tengo mucha suerte. Tengo una excelente relación con el presidente Trump, lo considero un amigo muy cercano”. Pero no se quedó ahí: “Creo que todos deberíamos apoyar lo que está haciendo, porque creo que pinta muy bien”. El expresidente del comité de gobernanza de la FIFA entre 2016 y 2017, Miguel Poiares Maduro, acusó a Infantino de violar “claramente” las reglas sobre neutralidad, según adelantó The Athletic. Aunque la FIFA no ha abierto una investigación, no es la primera vez que Infantino respalda las políticas de Trump.

Sin ir más lejos, ese mismo día el organismo que rige los destinos del fútbol mundial anunció la creación de un premio “FIFA de la paz” que será entregado el próximo viernes durante la celebración del sorteo para el Mundial 2026. El acto tendrá lugar en el Kennedy Center de Washington, un enorme complejo artístico y de convenciones, que casualmente preside Trump. El magnate neoyorquino había expresado insistentemente su deseo de ganar el Nobel de la Paz este año, aunque finalmente recayó en la opositora venezolana Maria Corina Machado. Pese a que la FIFA no ha desvelado quién logrará el nuevo galardón todo el mundo sabe el nombre del elegido.

“Es cierto que no es una relación del agrado del stablishment, pero Gianni es un hombre práctico”, apunta una fuente de la FIFA próxima a los órganos de decisión. “Hay un Mundial en el que participan 48 selecciones por primera vez en la historia. Hay que llenar los estadios con ocho millones de personas. Esto tiene que funcionar”, añaden. “Ya se le criticó en el Mundial de 2018 de Rusia por su relación con Putin, y en 2022 por Qatar. Y en 2030 en el que se celebre en España y Marruecos será igual”.

Aunque el Mundial del próximo año lo organizan conjuntamente Estados Unidos, Canadá y México, Infantino no ha mostrado la misma complicidad con Mark Carney, primer ministro canadiense, ni con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.

El suizo es un hombre diplomático, nunca ha tenido escrúpulos en alinearse con sus anfitriones. Ya lo demostró hace cuatro años durante el Mundial de Qatar, cuando tras preguntarle los periodistas por la violación de los derechos humanos dijo: “Tengo sentimientos fuertes. Hoy me siento catarí, hoy me siento árabe, hoy me siento africano, hoy me siento gay, hoy me siento discapacitado, hoy me siento un trabajador migrante” y lanzó una férrea defensa del país de Oriente Próximo en presencia del emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani. Infantino, por cierto, vive con su familia en Doha, la capital del reino catarí, donde es una estrella. También guarda una estrecha amistad con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman. En realidad, tiene excelentes vínculos con los mandatarios de los países de Oriente Próximo, algo que sin duda ha jugado a su favor para acercarse al presidente de Estados Unidos. Pero la amistad con Trump ha alcanzado un grado de confianza que está en otro nivel.

De hecho, el pasado 19 de enero durante el mitín para celebrar su victoria electoral Trump lo citó hasta en cinco ocasiones. “Gracias, Gianni”, repitió eufórico el presidente. Al día siguiente, durante su toma de posesión de su segundo mandato en La Casa Blanca, la cabeza reluciente de Infantino destacaba sobre el resto en las primeras filas de la ceremonia en la que el político juró el cargo. Hay más. Hace seis meses Trump le pidió que le acompañara en su primer gran viaje internacional durante su segunda mandato. Infantino hizo labores diplomáticas para el republicano gracias a sus contactos en Catar y en Arabia Saudí. Su presencia en ese viaje provocó que llegara dos horas tardes a la Asamblea anual de la FIFA que se celebraba en Asunción (Paraguay), lo que le supuso una reprimenda del órgano de gobierno de la institución que él preside.

“Es cierto que hay una relación especial y diferente con Trump. Tiene que ver con que durante los cuatro años anteriores, Biden no tuvo ni un segundo para recibir a Infantino cuando Estados Unidos va a organizar el mayor acontecimiento deportivo del mundo”. En cuanto Trump regresó a La Casa Blanca constituyó un grupo de trabajo en el que incluyó a varios de sus secretarios (equivalentes a ministros en España) y a la fiscal general, Pam Bondi. “Él acude, pregunta y pide a su equipo que se involucre”, añaden las fuentes de la FIFA.

Los vínculos de ambos mandatarios también se evidencian en otras actividades. La FIFA nombró a Ivanka Trump para la junta directiva de un proyecto educativo de 100 millones de dólares, financiado en parte con la venta de entradas para el Mundial. La organización del fútbol mundial también ha alquilado una oficina en la Torre Trump de Nueva York y construye una enorme sede en Miami, el lugar favorito para descansar del presidente estadounidense.

A una semana del sorteo para el Mundial de 2026 que se celebrará en 16 ciudades estadounidenses persisten algunos interrogantes sobre todo por la acogida de los aficionados de otros países e incluso por la posibilidad de que se cambien las sedes a última hora. Al millonario republicano le gusta aprovechar todas las ventajas y no duda en politizar todos sus movimientos. Hace una semana se reunió en el Despacho Oval con su plana mayor e Infantino. Allí Trump aludió al supuesto “problema” de seguridad en las ciudades gobernadas por los demócratas, como Boston, Los Ángeles y Seattle. En plena ofensiva migratoria, Trump quiere desplegar a tropas de la Guardia Nacional para que ayuden al ICE (el servicio de control de aduanas) a hacer redadas de inmigrantes para expulsarlos. El mandatario nacido en Queens le preguntó a su amigo si algunas de esas ciudades no asumen las políticas migratorias y de militarización urbana: “Gianni, ¿puedo decir que nos mudaremos?. No creo que vaya a haber este problema. Pero vamos a trasladar el evento a un lugar donde sea apreciado y seguro”. Infantino visiblemente azorado evitó confirmar esa posibilidad, pero tampoco cerró la puerta con llave: “Sí, creo que la seguridad es la prioridad número uno para una Copa Mundial exitosa”. A cambio de esa incómoda situación el ejecutivo de la FIFA logró que EE UU diera prioridad a los aficionados con entrada para conseguir un visado.

El pasado agosto, tras el éxito del Mundial de Clubes, Infantino le llevó a su amigo una réplica de la Copa del Mundo para mostrarle el trofeo que ganará la selección que venza el campeonato. La “Copa Mundial MAGA-FIFA”, bromeó Trump con uno de sus asesores. El galardón revestido de oro de 18 quilates sigue en El Despacho Oval, junto al trofeo original del Mundial de Clubes celebrado este pasado verano en el país. Se trata de una joya de oro de 24 quilates de gran tamaño diseñada por Tiffany & Co. que Trump ha mantenido en el escritorio Resolute, que preside el Despacho Oval, hasta hace poco. Infantino solo llevó los trofeo a La Casa Blanca para exhibirlos, pero el gusto de los objetos dorados y el simbolismo que representan hizo que Trump pidiera quedárselos, algo que ha levantado ampollas en el seno de la institución.

En realidad se juntan dos caracteres complementarios. Un persona que necesita ser el centro de atención y otro que le gusta satisfacer los deseos de sus amigos. Tras la final del primer Mundial de Clubes, que se celebró este verano en Estados Unidos, mientras ayudaba a entregar las medallas a los jugadores del Chelsea que ganaron el campeonato, Trump se guardó una presea. En la entrega del trofeo, algo habitualmente reservado para los deportistas, permaneció junto a los futbolistas que saltaban eufóricos a su alrededor tras la victoria en la final frente al PSG.

El fútbol está avanzando poco a poco en Estados Unidos. Es un deporte con escasa tradición futbolística, pese a que ya organizó el Mundial de 1994. La relación entre Trump e Infantino está ayudando a extender la afición en Estados del Medio Oeste donde están arraigados deportes como la NBA, el fútbol americano o el béisbol. El fútbol se empieza a jugar en los colegios por los chicos jóvenes. La inmigración latina contribuye también a que sea más popular. “Es cierto que la relación entre Infantino y Trump ayuda. La imagen del presidente de Estados Unidos sentando en el palco en la final de la primera edición del Mundial de Clubes de este verano es muy potente. Pero seamos sinceros, Leo Messi está haciendo más por el fútbol en Estados Unidos”, señalan las fuentes del organismo del fútbol.

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