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Quién fue el chileno que se declaró ‘dueño’ de la Luna

El abogado y poeta Jenaro Gajardo Vera inscribió el satélite años antes del alunizaje de 1969. La leyenda ha permanecido por décadas en el país sudamericano

Jenaro Gajardo Vera en un video compartido por CORFO.Departamento de Derechos Intelectuales

La Luna ha regresado al foco de la humanidad con la misión espacial Artemis 2, que concreta el primer sobrevuelo de una nave tripulada por los alrededores del satélite en más de 50 años. La travesía de los cuatro astronautas se ha visto en Chile bajo el peso de una leyenda moderna, que ha marcado hitos desde la propiedad intelectual, la soberanía y la poesía. Jenaro Gajardo Vera, un abogado y poeta, inscribió el astro a su nombre en 1954, unos años antes del alunizaje de 1969. Las explicaciones detrás de este acto van desde una acción literaria hasta la necesidad de contar con una propiedad para ingresar a un club. Aunque el documento de inscripción presentado por Gajardo no tiene ninguna validez legal, su existencia es parte de la historia del país sudamericano, que a través de esto mira con algo de cercanía las misiones espaciales lunares.

Cómo se inscribió la Luna

Jenaro Gajardo Vera, el dueño de la Luna, nació en 1919 en el municipio de Traigúen, en el sur de Chile. Años después se trasladó hasta la ciudad de Talca, en la zona centro sur. Con cursos en pedagogía, el abogado también se dedicó a la poesía. Allí también creó la Sociedad Telescópica Interplanetaria, un grupo que tenía dentro de sus fines el “formar un comité de recepción a los primeros visitantes extraterrestres que llegaran a la Tierra”.

La historia de Jenaro Gajardo Vera.mp4
Animación sobre Jenaro Gajardo Vera, difundida por CORFO.Foto: Borja Suarez (REUTERS) | Vídeo: Departamento de Derechos Intelectuales

En 1954, el abogado intentó entrar al Club Social de Talca, un grupo exclusivo que exigía a sus integrantes tener una propiedad. Gajardo no tuvo otra opción y, como una humorada o un acto poético, decidió declararse como el dueño de la Luna. Para ello preparó una escritura legal que señaló que era propietario del satélite desde antes de 1857 —una fórmula usada durante esos años para inscribir terrenos sin título de domingo— y que completó con la siguiente declaración: “Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475 kilómetros, denominada Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 Oriente 1270 y su estado civil es soltero”. Para completar la operación, el poeta abonó un monto simbólico de 42.000 pesos chilenos. La notaría y el Conservador de Bienes Raíces de Talca no se opusieron a la inscripción ya que nadie se opuso al ser publicada, aunque había un problema claro: el registro de propiedades solo se limitaba a terrenos de la ciudad y no incluía los sitios que sobrepasaran sus fronteras, lo que excluía directamente la Luna.

Qué pasó con la llegada a la Luna

La historia de Jenaro Gajardo Vera dio un giro espectacular en 1969, cuando la misión Apolo 11 partió rumbo a la Luna con los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. En una entrevista al programa de televisión Sábados Gigantes en 1989, el abogado relató ante el presentador Mario Kreutzberger, Don Francisco, sobre un supuesto pedido de autorización que emanó desde el Gobierno de Estados Unidos a través del agregado cultural de su embajada en Santiago. “Yo le dije [al representante estadounidense]: mire, respeto la petición y al mismo tiempo admiro al presidente [de Estados Unidos, Richard Nixon] por su gesto democrático por los tratados internacionales... porque yo fui el primero que inscribió la Luna y no lo puede hacer nadie más”, dijo entonces Gajardo. Esta autorización también está plasmada en un supuesto escrito de respuesta, que es completamente literario y apócrifo: “En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente”, señala el texto del chileno.

De quién es la Luna

Jenaro Gajardo Vera murió en 1998 y en su testamento declaró al pueblo chileno como heredero directo de la Luna: “Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas”, decía el escrito. Más allá de las leyendas y la poesía, el satélite no es propiedad de ninguna persona, empresa o país. El Tratado del Espacio Ultraterrestre, que fue firmado en 1967 bajo el alero de Naciones Unidas, establece que la Luna y sus recursos naturales pertenecen a toda la humanidad. “El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”, dice el texto. A esto se suma el adoptado por la Asamblea General de la ONU en 1979 y que entró en vigor en 1984, el que ratificó la pertenencia global del astro.

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