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La ópera escenificada regresa al principal escenario chileno de la mano de Oviedo y Tenerife

El Teatro Municipal de Santiago entierra la pandemia con la ópera ‘Manon’, de Massenet, en una coproducción española

La sorpano Sabina Puértolas
La sorpano Sabina Puértolas, en el personaje de Manon, junto a Galeano Salas, quien interpreta al Caballero Des Grieux, en el Teatro Municipal de Santiago.Patricio Melo

Durante tres años el Teatro Municipal de Santiago de Chile no presentó sobre su escenario ninguna ópera escenificada producto de la pandemia. Manon, del compositor francés Jules Massenet, rompió el 10 de noviembre ese parón tan crítico para la casa de la cultura de la capital chilena. La coproducción con la Ópera de Tenerife y la Ópera de Oviedo también supone el regreso al país sudamericano del asturiano Emilio Sagi, considerado el director de escena más importante de la ópera española. Su propuesta retrata una sociedad aristócrata francesa corrupta y enceguecida por el lujo, para lo que apostó por exagerar las vestimentas y pelucas de un elenco multinacional que ha provocado tal entusiasmo en el público que, por ejemplo, el pasado sábado la soprano Sabina Puértolas se vio obligada a voltearse en medio de una escena para agradecer los aplausos. “Era realmente muy fuerte lo que estaba pasando”, describe la española.

Cuando Carmen Gloria Larenas asumió la dirección del Teatro Municipal de Santiago a finales de 2019 tenía como uno de sus primeros objetivos traer de vuelta a Sagi, un artista cuyos trabajos habían significado un aporte al desarrollo del teatro, además de ser “muy querido por el público chileno”. Con la idea de que regresara con un proyecto que le hiciese ilusión, comenta Larenas, surgió la idea de Manon, una obra que no se prestaba en el país desde hace 41 años.

“Es una obra que me gusta mucho y que siempre tuve muchísimas ganas de hacer, pero ningún teatro me la había ofrecido”, sostiene Sagi. Tenía claro que la estética debía ser la del siglo XVIII, “cuando la masa popular no existía ni para los gobernantes ni para la aristocracia, y que luego sería la impulsora de la revolución francesa”, comenta por teléfono desde España, tras su estancia de un mes por Chile. Los cuadros de Jean-Honoré Fragonard y Jean-Antoine Watteau fueron claves en la inspiración para la magnífica puesta en escena.

Sagi es oriundo de Oviedo, cuya ópera celebrará el 75 aniversario en 2023. La primera obra que presentaron después de la guerra fue Manon. “Coincidía todo”, afirma el director de escena, “y se unió también la Ópera de Tenerife, que yo lo inauguré hace 20 años”. La producción a trío, con el argentino Daniel Bianco en la escenografía y el chileno Pablo Núñez en el vestuario, se presentará en Santiago hasta el 19 de noviembre, para luego viajar a España, con variaciones en el elenco integrado por los tenores Galeano Salas y Andrés Presno, quienes dan vida al Caballero Des Grieux; y los barítonos Manel Esteve y Ramiro Maturana, como Lescaut, entre otros.

Puértolas, al igual que la soprano chilena Annya Pinto, dan vida a Manon Lescaut, un magnético y pasional personaje que está presente en los cinco actos. “Es un rol que quería meter en mi lista de óperas. Estaba en un momento vocal y de madurez personal para encararla. Hay que tener un poquito de cabeza para saber llegar bien al final con este personaje después de tantas canciones complejas”, comenta Puértolas. Como artista y como mujer, señala, ha sido interesante ponerse en la piel de una mujer que “hace lo que quiere, sin importarle lo que digan ni a dónde llega”. Sagi cree que, en el fondo, Manon es “una víctima de una sociedad corrupta que la acaba destrozando. El tipo de personas que usan y que acaba defenestrada por la propia sociedad que ella quería”.

Otro hito que se logró con esta obra es que la Orquesta Filarmónica de Santiago, dirigida por Maximiano Valdés, por fin pudo retornan al foso. Debido a las medidas sanitarias tuvieron que tocar en las presentaciones anteriores en el espacio de la platea previsto para las filas de la A a la I. Por fin, sin restricciones de aforo, y con todas las butacas disponibles, el Teatro Municipal de Santiago está dejando atrás la pandemia. Hasta ahora se habían realizado conciertos y ballets. Larenas destaca que de todo el público que ha asistido este año, el 52% lo hacía por primera vez, la mayoría mujeres de entre 33 y 43 años. “Creo que es el resultado de un trabajo digital importante que hicimos en la pandemia con el que logramos llegar a un público que existía, pero que no sabía bien lo que hacíamos o tenía algún prejuicio”.

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