Los mejores cómics de febrero: antibelicismo desde la trinchera, la podredumbre de lo cotidiano y los ciclos de la cosecha
Los autores Erik Svetoft, Susumu Higa, Josh Pettinger, Aidan Koch y Pen So, entre lo más destacado de las publicaciones recientes
Extraña hibridación entre una pesadilla lynchiana y la prolija imaginería del terror japonés que huye de las estructuras clásicas del relato para zambullirse en el onirismo más inquietante, llevando la lectura a través de los laberínticas pasillos de un spa donde la podredumbre desvela miedos desde lo cotidiano. Pero entre la avalancha de situaciones perturbadoras, Svetoft filtra críticas a una sociedad donde la corrupción se conjuga con el culto al cuerpo para crear jerarquías cadavéricas que siguen imponiendo su poder desde el miedo atávico al cambio, a salir de una realidad putrefact...
Spa
Erik Svetoft
Traducción de Martín Simonson. Planeta Cómic, 2026. 324 páginas. 30 euros
Extraña hibridación entre una pesadilla lynchiana y la prolija imaginería del terror japonés que huye de las estructuras clásicas del relato para zambullirse en el onirismo más inquietante, llevando la lectura a través de los laberínticas pasillos de un spa donde la podredumbre desvela miedos desde lo cotidiano. Pero entre la avalancha de situaciones perturbadoras, Svetoft filtra críticas a una sociedad donde la corrupción se conjuga con el culto al cuerpo para crear jerarquías cadavéricas que siguen imponiendo su poder desde el miedo atávico al cambio, a salir de una realidad putrefacta que llega a reconocerse como refugio.
Okinawa, el viento habla
Susumu Higa
Traducción de Sandra Ruiz Morilla. Reservoir Books, 2026. 320 páginas. 22,71 euros
Relato de la guerra desde la perspectiva de la trinchera, desde la ignorancia de aquellos que luchaban con la única certeza de una muerte sin sentido, para construir un alegato demoledor contra la guerra dando voz a sus víctimas, a esas que son obligadas a luchar por decisiones lejanas que no saben de sus problemas, de su realidad. Higa une esos relatos con las heridas de la posguerra, desde los efectos en los espacios y paisajes con los que tener otra lectura de la ocupación a la lucha por la pervivencia de la identidad cultural en tiempos convulsos. Una obra magistral que recuerda desde la sencillez de su dibujo que la paz no siempre llega cuando acaban las balas.
Tedward
Josh Pettinger
Traducción de Sara Díez. La Cúpula, 2025. 176 páginas. 27 euros
Sátira mordaz del ridículo de nuestra existencia cotidiana mediante una radiografía de espacios límite donde Josh Pettinger deconstruye las paredes de las celdas que nos encierran, planteando las situaciones disparatadas y ridículas que, no obstante, llegan a ser posibilidades extrañamente plausibles en este mundo de locura acelerada. Tedward es absorbido por ese entorno de monotonía y absurdo que se presenta como el estereotipo de felicidad que marca el amor romántico, pero que las viñetas desnudan de emociones hasta dejarlo en un grotesco intercambio de fluidos que también puede ser mercantilizado.
Cosechadora
Aidan Koch
Traducción de Andrés Magán. AiA Editorial, 2026 (a la venta el 18 de febrero). 120 páginas. 18 euros
A través de tres historias que se conectan a través de espacios desérticos, la autora norteamericana vuelve a demostrar la capacidad de la poesía gráfica para conmover desde la sutileza de viñetas donde la carga cromática y simbólica crea lecturas a través de medidas elipsis. Los ciclos de la cosecha y de la siembra son para Aidan Koch confirmados por nuestras experiencias vitales, deteniéndose en los instantes invisibles de lo cotidiano para enseñarnos cómo la luz se escapa entre los silencios, filtrándose por intersticios de vida que solo resultan visibles desde la perspectiva de una pequeña hormiga mientras seguimos esperando la siguiente cosecha.
See you in memories
Pen So
Traducción de Nerea García. Planeta Cómic, 2026. 132 páginas. 30 euros
Singular exploración del tiempo y la memoria como lugar de construcción de nuestras identidades a través de los lugares y espacios que habitamos, pero también una reflexión sobre los límites de la fama y sus excesos. Pen So plantea una novedosa vuelta de tuerca, al presentar la obra en dos volúmenes, el cómic y un cuaderno de dibujos que está leyendo la protagonista, como ruptura de los límites entre ficción y realidad para plantear al lector sugerentes ideas sobre cómo construimos nuestros recuerdos en esos márgenes entre lo ocurrido y lo imaginado.