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Ser albino en un mundo que señala la diferencia

Debsuddha y Sofía Ayarzagoitia dan forma con ‘Crossroads’ y ‘El menso metió la cabeza en un hormiguero’ a dos fotolibros protagonizados por personas albinas que muestran cómo se vive y se percibe esta experiencia, entre la introspección y un mundo abierto

Crossroads, el primer fotolibro de Debsuddha (Calcuta, India, 1989) comienza con una metáfora, cuando una de sus protagonistas abre la puerta de su casa y observa el mundo exterior. Se trata de una de las hermanas Goswani. Gayatri y Swati nacieron albinas; de ahí su piel y cabello claros, así como sus problemas de visión. Desde su infancia sufrieron discriminación en el suburbio de Calcuta donde crecieron. Retiradas del mundo, salen solo de noche. Su vida transcurr...

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Crossroads, el primer fotolibro de Debsuddha (Calcuta, India, 1989) comienza con una metáfora, cuando una de sus protagonistas abre la puerta de su casa y observa el mundo exterior. Se trata de una de las hermanas Goswani. Gayatri y Swati nacieron albinas; de ahí su piel y cabello claros, así como sus problemas de visión. Desde su infancia sufrieron discriminación en el suburbio de Calcuta donde crecieron. Retiradas del mundo, salen solo de noche. Su vida transcurre casi por completo en el interior de la vivienda, un antiguo y destartalado edificio del siglo XIX.

Nacieron en los años cincuenta. Recibieron una educación universitaria poco frecuente para las mujeres de su generación —Gayatri se especializó en sánscrito; Swati completó un posgrado en música y teatro—. Sus padres las protegían del mundo y las acompañaban hasta sus clases. Aun así, no consiguieron incorporarse al mercado laboral: su aspecto las situaba fuera de la norma. Su vivienda se convirtió en un espacio ambiguo, un santuario protector frente al exterior, pero también el límite físico y simbólico de sus vidas.

Debsuddha se aproxima a la vida de las protagonistas desde una relación marcada por la confianza mutua, son sus tías. Se mueve entre los recovecos de la intimidad, lo revelado y lo escenificado. Así, lo que a primera vista podría sugerir un encierro, una vida marcada por el ostracismo, la soledad y la marginación, adquiere otra dimensión y se presenta como el espacio donde las hermanas aprendieron a desarrollar su creatividad: un universo construido al margen, con magia pero no sin melancolía. Frente a la visión que ofrecen las ventanas —un entorno gris y polvoriento de edificios apretados—, el interior de la vivienda de las Goswani se tiñe de tonos aguamarina y pastel que contrastan con su palidez. Un lavabo, una fregona, un cepillo de dientes bajo un espejo donde se reflejan las grietas y la pintura descascarillada de la pared hablan de una vida ordenada, cuidada, atravesada por una atención a lo cotidiano.

La mirada del fotógrafo deja escapar el mundo interior de las dos hermanas. Se detiene en sus rostros, en la quietud de sus gestos o en la tensión del cuerpo, donde aparece la sombra de una vida hecha tanto de ilusiones como de anhelos y pérdidas. Las manos adquieren un protagonismo central. Alimentan y protegen, apoyan, cuidan las plantas, de ellas surge la danza y la música, la acción y la evasión. No hay urgencia ni espectacularidad, el tiempo del libro es lento, casi suspendido en lo irreal. Para Debsuddha, fotografiar implica, antes que nada, escuchar: una acumulación de relatos, recuerdos y silencios que preceden a la imagen.

Si Crossroads es introspectivo y propone la intimidad como estrategia de supervivencia frente a una sociedad incapaz de aceptar la diferencia, El menso metió la cabeza en un hormiguero, de Sofía Ayarzagoitia (Monterrey, México, 1987) se sitúa en el extremo opuesto. Mientras el primero conduce al lector a un interior de tranquilidad y penumbra, el segundo se abre al mundo, al viaje, a la luz y al exceso, comparte la misma inquietud: cómo se vive con la diferencia, al tiempo que se plantea cómo responde el mundo cuando la diferencia se hace visible.

El menso metió la cabeza en un hormiguero es un diario visual que se desarrolla a lo largo de un viaje por América Latina realizado por la fotógrafa junto a su pareja, Conrado, que tiene albinismo. El proyecto fue el ganador de la IX edición de Fotocanal. Libro de fotografía, combina la experiencia íntima de una relación amorosa con encuentros fortuitos con otras personas albinas e inmigrantes, y se articula en diálogo con cuestiones relacionadas con la genética, la ciencia y la ética desde parámetros personales.

El relato es vibrante, físico y, por momentos, abrasivo, como cuando las imágenes realizadas con luz natural van dando paso a aquellas hechas con un flash cada vez más intenso; en las últimas secuencias resulta casi cegador. Una ágil secuenciación arrastra al lector desde la primera imagen, en la que un joven vuelve atrás su mirada, por inquietantes contraposiciones, capturas de pantallas de vídeos y tomas que incorporan performances. La autora corta sin reparo los encuadres y acerca la cámara: el hielo, la mano, un retrato de sí misma, otros con Conrado; el perfil de un migrante se contrapone al fragmento de un territorio que se asimila a su cara. Hay mucha tensión: se trata de una narración que aborda la otredad desde una perspectiva muy emocional y envolvente.

El proyecto cuestiona la idea del albinismo como enfermedad y plantea interrogantes éticos en torno a la corrección genética: qué significa “curar” una diferencia y quién decide qué debe ser modificado. Estas preguntas dialogan con el propio lenguaje fotográfico del libro, donde intervenir, editar y exponer se convierten en gestos cargados de sentido.

Crossroads y El menso metió la cabeza en un hormiguero comparten un trasfondo común: la manera en que la sociedad responde a quienes se desvían de la norma. En ambos está implícito también un cuestionamiento sobre la fotografía: no como un instrumento neutral, sino como un espacio de relación, escucha y responsabilidad frente a quienes son diferentes. La pregunta que atraviesa las dos publicaciones permanece abierta: ¿somos capaces de mirar la diferencia sin necesidad de aislarla, corregirla o convertirla en excepción?

Crossroads. Debsuddha. Éditions Images Vevey. 132 páginas. 55 euros.

El menso metió la cabeza en un hormiguero. Sofía Ayarzagoitia. Dalpine. 124 páginas. 30 euros.

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