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Argentina aún busca respuestas a un año del hallazgo de la cocaína adulterada que mató a 24 personas en la periferia de Buenos Aires

Las personas arrestadas durante el operativo de febrero de 2022 han sido desligadas de la causa y las autoridades todavía no han demostrado por qué la droga fue cortada con carfentanilo, un opiáceo para dormir elefantes que es mortal para los humanos

José Pablo Criales
Cocaína envenenada en Argentina
Un operativo policial en la barriada de Puerta 8, en la periferia de Buenos Aires, en febrero de 2022.ELIANA OBREGON (AFP)

La tarde del miércoles 2 de febrero de 2022, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires lanzó una advertencia: “Quienes compraron droga en las últimas 24 horas tienen que descartarla”. Sergio Berni alertaba entonces de que en la periferia de la capital circulaba una droga de “alto nivel de toxicidad” que esa semana terminó matando a 24 personas y llevó a más de 80 al hospital. La cocaína que causó las muertes, según descubrieron las autoridades casi una semana después, había sido mezclada con carfentanilo, un analgésico usado en elefantes que puede ser mortal para las personas con tan solo entrar en contacto con la piel. A un año de la tragedia, la presencia del fármaco en el país sigue siendo un misterio, y todos los sospechosos arrestados durante esos días han sido desvinculados de la investigación.

La mayor parte de las dosis mortales fueron rastreadas hasta el asentamiento informal de Puerta 8, una barriada en la periferia oeste la ciudad de Buenos Aires que concentra dos de los males más comunes de los alrededores empobrecidos de la capital argentina: el narcomenudeo y el hacinamiento de trabajadores informales y precarizados. Ese mismo miércoles fueron arrestadas cinco personas que terminaron acusadas de las muertes. Los cargos que se les imputaron el 9 de marzo, homicidio “agravado por el uso de veneno como método insidioso”, fueron descartados el pasado 25 de octubre por un juzgado federal. Según el fallo de la Cámara Federal de San Martín, “no fue demostrado que los encausados conocieran que la droga comercializada contenía la letal sustancia carfentanilo”. El juzgado no pudo demostrar que cuatro de los acusados hubieran intervenido “en el corte de la cocaína con aquella sustancia”, pero los procesó por tráfico de estupefacientes. Uno de ellos fue alejado de la causa tras un análisis psiquiátrico que determinó que tenía una “discapacidad intelectual moderada, asociada a un trastorno por consumo de sustancias psicoactivas”. Según la resolución del tribunal, el consumo de drogas no le permitía comprender su involucración en la investigación.

Joaquín El Paisa Aquino fue arrestado un día después. Acusado de liderar una banda de narcotraficantes en la periferia oeste de Buenos Aires, El Paisa, de 33 años, fue detenido como principal sospechoso de distribuir la cocaína mortal. Llevaba un año y medio prófugo de una condena de cuatro años y las 5.000 dosis incautadas en su casa estaban embaladas en el mismo nailon rosa de las muestras entregadas por familiares de las víctimas. El 22 de febrero, cuando ya se había identificado el carfentanilo en la cocaína, las autoridades determinaron que las dosis encontradas durante su arresto no coincidían con las que habían matado a 24 personas. Aquino ha sido desvinculado de la causa, pero sigue bajo arresto y Argentina espera extraditarlo a su país de origen, Paraguay, cuando termine sus condenas pendientes.

Según la policía, El Paisa seguía órdenes del histórico narcotraficante Miguel Ángel Mameluco Villalba, que construyó su imperio desde una de las cabeceras del oeste bonaerense, la ciudad de San Martín. Villalba cumple una condena de 27 años desde 2019 y tiene a su hijo mayor, Iván El Salvaje, preso por dos asesinatos. La investigación ahora apunta a que ambos, desde la cárcel, lideran la banda responsable del carfentanilo en la cocaína.

La teoría se basa en una intervención que hizo la Justicia en el teléfono que Mameluco mantiene en prisión. Según el mismo fallo que desligó de la investigación a los cinco narcomenudistas, la banda de los Villalba conocía los efectos de la “novedosa composición de alcaloides” porque la probaron en dos personas cercanas que terminaron el el hospital. El fallo también plantea una posible línea de investigación sobre la llegada del carfentanilo a Argentina y plantea que “es plausible conjeturar” que se pretendía “introducir en el mercado ilícito una novedosa combinación de drogas so pretexto de expandir la oferta en el campo del consumo”.

Según varios medios locales, los Villalba todavía no han sido involucrados formalmente en la causa, pero se esperan novedades para este mes. Los juzgados han vuelto a su actividad este miércoles tras las vacaciones de enero.

Mientras la investigación sobre los posibles culpables retoma su curso, la presencia del carfentanilo es todavía un misterio. Desconocida en Argentina, los estragos del potente opiáceo que se utiliza para dormir animales como elefantes, osos o rinocerontes, ya causa estragos en Estados Unidos: según la Administración de Control de Drogas (DEA por su sigla en inglés), los narcotraficantes la podrían utilizar para hacer más potente a la heroína. El fentanilo, un opiáceo sintético que es 100 veces menos poderoso que el carfentanilo, pero 50 veces más grave que la heroína, es una epidemia en Estados Unidos. Las muertes por su uso pasaron de 58.000 en 2020 a 71.200 un año después.

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Sobre la firma

José Pablo Criales
Es corresponsal de EL PAÍS en Buenos Aires. Trabaja en el diario desde 2019, fue redactor en México y parte del equipo de la mesa digital de América. Es licenciado en Comunicación por la Universidad Austral y máster de Periodismo UAM / EL PAÍS.

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