Una huelga deja sin neumáticos a la industria automotriz argentina

El Gobierno advierte que abrirá la importación después de que Ford y Toyota frenen la producción de algunos modelos por la falta de insumos

Un empleado de una automotriz monta la puerta de un vehículo en una planta en las afueras de Buenos Aires, el 29 de mayo.
Un empleado de una automotriz monta la puerta de un vehículo en una planta en las afueras de Buenos Aires, el 29 de mayo.Agustin Marcarian (Reuters)

La radicalización del pulso que mantienen en Argentina los trabajadores de la plantas de neumáticos con las empresas desde hace cuatro meses amenaza con paralizar la producción automotriz, uno de los sectores con mayor volumen de exportaciones en el país sudamericano. Ante el riesgo de pérdidas millonarias, el Gobierno de Alberto Fernández ha advertido que abrirá las puertas a la importación si el sindicato y las empresas no alcanzan un acuerdo en las próximas horas.

La estadounidense Ford anunció el lunes la suspensión de dos turnos de producción de su fábrica en la localidad bonaerense de Pacheco. La japonesa Toyota detuvo este miércoles la fabricación de su camioneta estrella en su planta de Zárate y otras automotrices han advertido que seguirán sus pasos si en un plazo de entre siete y diez días no se normaliza la cadena de producción.

“Los stocks están diezmados desde hace tiempo. Ante el parate se está trabajando casi al día”, señala el presidente de la Federación Argentina del Neumático, Horacio García, quien considera que se está en una “situación de emergencia”. Según los datos aportados por García, las fábricas de neumáticos han estado trabajando al 40% de su capacidad desde hace cuatro meses, lo que no alcanza para abastecer al mercado y menos aún si se tiene en cuenta que es un sector en expansión impulsado por el crecimiento del 29% registrado por la industria automotor local.

El conflicto comenzó en junio, con la reapertura de las negociaciones salariales colectivas. El Sindicato único de trabajadores del neumático (Sutna) ha rechazado las sucesivas ofertas de aumentos hechas por las tres empresas productoras —Bridgestone, Pirelli y Fate—y exige que las horas extras se paguen al triple del valor actual. El 66% ofrecido por las empresas está por detrás de una inflación que acumula el 56,8% en los primeros ocho meses del año y que se prevé que roce el 100% al finalizar 2022. Ante la falta de respuestas, el pasado viernes los trabajadores se declararon en huelga y bloquearon las tres plantas de neumáticos.

El sindicato argumenta que su reclamo no sólo tiene en cuenta la inflación sino también las ayudas estatales multimillonarias que recibieron las empresas para pagar sueldos durante la pandemia y el elevado aumento del precio de los neumáticos, que se ha duplicado en lo que va de año. A día de hoy, el conductor que quiere cambiar las cuatro ruedas de su coche tiene que pagar como mínimo unos 120.000 pesos (casi 800 dólares al precio oficial). El valor equivale a casi dos meses de alquiler promedio de un departamento en la capital argentina.

Puestos de trabajo “en peligro”

El Gobierno se ha puesto del lado de las empresas. El ministro de Economía, Sergio Massa, advirtió el martes que “no se puede ser rehenes de los caprichos de un grupo reducido que pone en peligro la fuente de trabajo de 150.000 personas”, en referencia a los dirigentes de Sutna, alineados con el Partido Obrero y alejados de los grandes sindicatos, afines al peronismo. Massa anticipó que abrirá las importaciones si no se alcanza un acuerdo en las próximas horas.

Las declaraciones de Massa muestran la gravedad del conflicto. Argentina restringe las importaciones todo lo que puede para favorecer el desarrollo de la industria local y, a su vez, para limitar la salida de divisas. A su vez, necesita los dólares que ingresan gracias a las ventas al exterior de la industria automotriz, que es el segundo sector exportador de Argentina, después de la agroindustria. El 60 % de los vehículos producidos aquí se venden a mercados internacionales, en especial al brasileño.

La medida anunciada por Massa ha dividido a la opinión pública argentina. Mientras muchos aplauden la apertura de importaciones con la esperanza de que haga bajar los precios, otros piden presionar a las empresas para que reduzcan su margen de ganancias. El líder del sindicato, Alejandro Crespo, considera que Massa intenta extorsionarlos para que rebajen sus exigencias salariales. “El Gobierno ya le dio a las empresas dólares a precio oficial para que traigan materias primas y en vez de usarla para producir, la estoquearon en sus depósitos”, denunció el martes en rueda de prensa el líder de Sutna, Alejandro Crespo.

Los empresarios del sector destacan que se trata de una crisis inédita que puede trastocar los planes de desarrollo de la industria automotriz en Argentina. Desde 2017 hasta la fecha, los anuncios de inversiones del sector en Argentina ascienden a 6.260 millones de dólares.

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