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Estapé, Giró y el método Chayanne

La presencia de la psquiatra en La Sexta, una cadena tan volcada en la información, el rigor y la verificación de hechos, resulta algo anómala. Todo en Atresmedia lo es. La relación entre La Sexta y Antena 3 me interesa mucho más que la de Aitana y Maxi Iglesias

Marian Rojas Estapé, médico psiquiatra y escritora española, en 2019.Manuel Castells (Universidad de Navarra)

Reconozco que Marian Rojas Estapé me caía muy bien cuando pensaba que era nutricionista y Encuentra tu persona vitamina, un libro de cocina para antropófagos. Olvídese de los superalimentos, deje de intentar hacer tragables el kale o la quinoa. ¿Le falta v...

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Reconozco que Marian Rojas Estapé me caía muy bien cuando pensaba que era nutricionista y Encuentra tu persona vitamina, un libro de cocina para antropófagos. Olvídese de los superalimentos, deje de intentar hacer tragables el kale o la quinoa. ¿Le falta vitamina D? Cómase un caribeño al horno. ¿Carencia de vitamina C? Una valenciana a las finas hierbas. Menuda audacia. La decepción llegó al descubrir que es psiquiatra y lo de las “personas vitamina”, palabrería hueca como eso de las “personas tóxicas”. Hueca y omnipresente. Es imposible pasar el día sin oír hablar de cortisol, apegos o “procesos de sanación”. Una cháchara insufrible.

Estapé tiene formación médica, pero está en la línea de los gurús de la autoayuda que dicen que todo nos pasa porque no miramos hacia arriba y disfrutamos las cosas buenas que tiene la vida. El método Chayanne lo llamaría. No sabemos parar, dicen; aunque más bien es que no podemos. No escuchamos a nuestro cuerpo, sermonean. A mí lo que me pasa es que cuando mi cuerpo me llama para quejarse, siempre tengo que colgarle porque por la otra línea está el banco reclamando lo suyo.

Un discurso que vende millones de libros y copa las redes. Más de cuatro millones siguen a Estapé en Instagram, pero, sorpresa, eso no garantiza espectadores. La audiencia de Vulnerables, su programa sobre la salud mental de los adolescentes en La Sexta, apenas superó los 300.000 espectadores. No me apena que sus simplezas bienquedas —y su perfil ultraconservador— no tengan excesiva repercusión porque, si esto salía bien, miedo me da lo que podía llegar después. Sí me intrigó que se estrenase casi de tapadillo: tres capítulos seguidos en plena Semana Santa y sin apenas publicidad. A pesar de la popularidad de su protagonista, no le han dado tanto bombo como al desembarco de Aimar Bretos o Marc Giró. De alguna manera, su presencia en La Sexta, tan volcada en la información y la verificación de hechos resulta algo anómala. Todo en Atresmedia lo es. La relación entre La Sexta y Antena 3 me interesa mucho más que la de Aitana y Maxi Iglesias.

Hablando de Giró, recuerdo su tronchante monólogo sobre Estapé tras una visita a El hormiguero muy criticada por falta de rigor científico. El catalán reaccionando en tiempo real a las opiniones de Estapé es el programa que quisiera ver, humor del bueno. No soy psiquiatra ni nutricionista, pero dudo que haya mejor vitamina que la risa. Y trae menos problemas legales que zamparse un caribeño.

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