A la derecha del cine español
Además de los actores hay directores, guionistas, productores, montadores, técnicos de sonido, de efectos especiales, figurinistas, jefes de prensa, distribuidores con opiniones variadas
No sé qué le ha dado a la derecha con el cine español, ese cine que odian pero que no ven. Para esa derecha de camiseta y vaqueros, los actores son el 80% de nuestro cine. El otro veinte son algunos directores que se habrán cruzado en a saber qué antros a esas horas a las que todos los gatos son pardos. Esta nueva derecha percibe que lo que digan los actores es la opinión generalizada de todo el gremio, y no lo es. ...
No sé qué le ha dado a la derecha con el cine español, ese cine que odian pero que no ven. Para esa derecha de camiseta y vaqueros, los actores son el 80% de nuestro cine. El otro veinte son algunos directores que se habrán cruzado en a saber qué antros a esas horas a las que todos los gatos son pardos. Esta nueva derecha percibe que lo que digan los actores es la opinión generalizada de todo el gremio, y no lo es. El cine español es más diverso de lo que parece.
En las entregas de premios son los actores los que suelen subir a entregar los galardones, y en las promociones son también ellos quienes dan la cara, y por tanto quienes tienen la oportunidad de lanzar mensajes. De hecho es raro ver entrevistas en las que se hable de cine. Casi todas son como sigue: proyecto ilusionante, “esta película es importante porque habla de”, el “a mi no me interesan los premios, a mi lo que me interesa es tomarme unas cerves con los colegas”, el inevitable mensaje político en el que la desgracia con la que solidarizarse será la más lejana a nosotros, y el colofón para hablar de la maternidad o paternidad, que eso es muy 2026.
Pero además de los actores hay directores, guionistas, productores, montadores, técnicos de sonido, de efectos especiales, figurinistas, jefes de prensa, distribuidores... y en cada grupo hay opiniones variadas. A la derecha que digo, esto no se le pasa por la cabeza porque, por lo general, no saben cómo se hace una película, ni una española ni una de ningún otro sitio, y lo demuestran cada vez que se empeñan en hablar de lo que desconocen. En los encuentros esporádicos con el 20% entiendo que no hablan de cine.
A esa derecha le ha venido Dios a ver con esos que antes ganaban premios, pero que ahora no los ganan. Esos que vivieron los mejores años del cine español y ahora braman por las cuotas que les permitieron debutar (cuando se daban puntos a directores noveles) o rodar en inglés (cuando se facilitaban las coproducciones). El problema real, el de fondo, es que no cabemos todos. Y, si bien es cierto que vive mejor quien se arrima al sol que más calienta (eso lo saben dentro y fuera del cine), la realidad del cine español es que no hay sitio para todo el mundo, mal que nos pese a cada uno.