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Vicente Vallés: “Ser crítico no te convierte en cómplice del acoso a Pedro Sánchez”

El director de la segunda edición de Antena 3 Noticias, líder indiscutible de las noches, reflexiona sobre la actualidad política, su trayectoria en televisión y el duelo: “La ausencia de un padre es un bloque de cemento que se te cae encima todos los días”

La lluvia no da tregua. Como las noticias que cuenta cada noche Vicente Vallés (Madrid, 62 años) en Antena 3. Donald Trump, los trenes, la corrupción... A media tarde, suele tener bastante clara la escaleta: el menú informativo que servirá para cenar, aderezado con una buena pizca de su mirada personal. Todavía no sabe que este día, un 5 de febrero de 2026, en el que Rosa Rodríguez ganará en Pasapalabra el mayor bote de la historia, batirá récord de temporada con 3.037.000 espectadores de media y un 22,4% de share, según los datos de Barlovento Comunicación a partir de las mediciones de la auditora Kantar Media.

Dentro de la cafetería, sin traje y frente a un té con limón, observa y mide cada palabra. Solo titubea y se le quiebra la voz al hablar de su padre, fallecido hace unos meses. Con él compartía dos de sus grandes pasiones más allá del periodismo: el Atleti y la música. Curtido en La Moncloa, en el Congreso y como enviado especial a varios países, ve cada vez más cerca la jubilación, y además, “con alegría”.

Pregunta. Dicen en su equipo que es frío, cerebral y que no se pasea tanto por la Redacción como Matías Prats... ¿Es la timidez una forma de protegerse?

Respuesta. Más que protegerte, creo que te hace sentirte a la intemperie cuando quieres resolver problemas personales... Ser menos tímido me habría facilitado la vida de joven. Lo he pasado mal porque he tenido dificultades para relacionarme cuando he llegado a un trabajo nuevo. Al principio, es una barrera.

P. Nació en Vallecas, en una familia trabajadora y de pequeño vivió en una chabola que construyó su abuelo. ¿Tiene conciencia de clase?

R. Tengo conciencia de dónde vengo. La conciencia de clase es una cuestión política. Hace referencia a la lucha entre la clase obrera y los capitalistas y eso me parece antiguo, algo de otros tiempos. Pero cuando vives unas circunstancias un poco más difíciles, aprendes más rápido a sortear problemas. La generación de mis padres es la que más ha sufrido en España en los últimos 150 años. Y la que ha construido el país y la democracia.

P. ¿Qué opina de la guerra dialéctica contra los boomers?

R. Es normal que haya lucha generacional. Mi generación no vivió peor que la de sus padres. En la actualidad, los sueldos bajos y la dificultad para acceder a la vivienda son indiscutibles. Aunque para nosotros tampoco fue fácil comprar una casa o tener un trabajo mejor pagado. Yo soy fruto de la educación pública. El fruto de un país que ayudó a la gente joven a educarse de una manera barata para reducir las diferencias de clase.

El trumpismo español, los seguidores de Vox, no se divierten con lo que contamos en el informativo"

P. ¿Cuál es el mayor prejuicio que sufre?

R. No conozco a ningún periodista, con una cierta trayectoria, al que no le hayan puesto una etiqueta. Es inevitable. El público juzga y está en su derecho. Lo asumo con normalidad.

P. ¿Y no le molesta que voceros o desinformadores compartan con orgullo fragmentos de su informativo?

R. Si vieses las cosas que se dicen de mí en los foros de la extrema derecha, te sorprenderías. El trumpismo español, los seguidores de Vox, no se divierten con lo que contamos en el informativo. Esto tiene que ver con el extremismo y con el eco que tienen las redes sociales.

P. ¿Isabel Díaz Ayuso es trumpismo español?

R. No al 100%. Como Pedro Sánchez, Ayuso tiene una gran capacidad para mantener el apoyo de los suyos. No es el ejemplo exactamente de trumpismo, pero intenta atraer a ese sector y ha conseguido que la voten a ella y no a Vox.

Yo sí me acuerdo de los informativos monográficos sobre la corrupción del PP de Rajoy"

P. ¿Se considera el azote del Gobierno?

R. ¿El azote del Gobierno en qué? ¿Cuándo dice que un político no debe indultar a un político y luego lo indulta? ¿Cuándo dice que la amnistía es inconstitucional y luego la decreta? ¿En cuál de los dos momentos eres crítico? La gente se fija en lo que hemos hecho en el último cuarto de hora, pero yo me acuerdo de los informativos monográficos sobre los casos de corrupción del PP cuando gobernaba Mariano Rajoy. Ya nadie se acuerda, pero yo sí, porque los hacía yo.

P. ¿Alguna vez se ha sentido mínimamente culpable por si ha contribuido al señalamiento y al odio hacia Pedro Sánchez?

R. No, nosotros no señalamos a nadie. Contamos las noticias y las analizamos. Luego, lo que cada cual haga con sus pensamientos y sus ideas es su responsabilidad, pero en nuestros informativos nadie encontrará una palabra insultante y mucho menos hacia las personas que dirigen el país. Se puede ser crítico con el presidente del Gobierno, de la Comunidad de Madrid o de la Generalitat de Cataluña, pero eso no te convierte en cómplice de los que lo utilizan para transformarlo en insultos y en acoso. Ningún medio de comunicación serio está haciendo eso.

P. En un informativo de autor, ¿dónde está el límite entre la información y la opinión?

R. No pongo límites, porque no considero que estemos opinando. El análisis diferencia el trabajo periodístico del simple relato de datos. Aportar análisis en los informativos no ha sido una tradición en España, pero sí en países como Reino Unido, en Francia, en Alemania o en Estados Unidos. Contar las cosas así tiene premio.

P. A veces, esa interpretación es tan dispar dependiendo del medio, que genera desconfianza en los ciudadanos.

R. Quizás no hemos explicado suficientemente bien lo bueno que es que cada medio tenga su propio criterio porque los países en los que todas las radios, periódicos y cadenas de televisión cuentan lo mismo no son países democráticos. Eso pasa en Corea del Norte, en Cuba o en Rusia.

P. Su compañera Sandra Golpe, presentadora y directora de Antena 3 Noticias 1, confesó hace años en El hormiguero que no votaba para mantener su neutralidad y cierta distancia como periodista. ¿Y usted?

R. Ha habido elecciones en las que no he votado, pero he tenido un voto muy plural a lo largo de los años. La neutralidad se puede mantener votes o no votes.

Criar hoy a un hijo adolescente es más difícil por las pantallas porque generan mucha conflictividad familiar"

P. ¿Qué es Vito Quiles?

R. Yo diferencio entre los periodistas y los activistas. Él es activista, pero no es el único que lo hace. Hay más ejemplos en su ámbito político y en el contrario también.

P. ¿Cómo abordamos su presencia en el Congreso de los Diputados?

R. Es un debate difícil. En casa, cuando era pequeño, mi padre tenía un libro en la estantería. Se llamaba Normas de urbanidad. Y creo que eso es fundamental en las instituciones democráticas, por puro respeto institucional. Ser crítico en una rueda de prensa, no te libera de comportarte con la educación debida.

P. Su padre falleció el verano pasado. ¿Qué se pierde cuando se pierde a un padre?

R. Es muy duro. Los dos somos muy del Atleti y antes no había un día en el que, al pitar el árbitro el final del partido, no marcase su número para comentarlo juntos. Ahora, al acabar, todavía tengo el impulso de llamarlo. La ausencia es un bloque de cemento que se te cae encima todos los días.

P. Fue parte importante del despertar de su vocación...

R. Sí, mis padres no pudieron estudiar por sus circunstancias. Sin embargo, la actitud autodidacta fue enorme. Leían libros, compraban el periódico todos los días... Recuerdo el día en el que el hombre llegó a la Luna. “¡Vicen, ven, que tienes que ver esto!”, me dijo.

P. ¿Cómo es educar a un hijo adolescente pasados los sesenta?

R. Tengo más paciencia, pero es más difícil que cuando crie a mis otros dos hijos siendo más joven. Tiene que ver con las pantallas y las redes sociales. Gestionarlo es muy difícil y genera mucha conflictividad familiar. Siempre tienes dudas de cuál es la mejor solución: si lo que haces o lo contrario.

P. En 2004, vivía en un piso que estaba a solo 150 metros de uno de los trenes que estalló en el 11-M. ¿Allí se rompió todo?

R. Allí se rompió mucho. Luego se ha ido rompiendo más, pero la primera brecha gorda se produjo allí. Es una pena. Antes, los atentados terroristas generaban unidad y ese generó mucha división. Una división que solo se ha ido acrecentando.

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