Las prioridades
El contrato social reclamó un contrato pedagógico que asegurase desde lo público la educación de la ciudadanía en condiciones de igualdad
Todos los viajes tienen sus estribillos. Las guías turísticas señalan monumentos, museos, miradores, lugares que nos reclaman de manera repetida cuando visitamos las ciudades. A veces los estribillos tienen un carácter más personal. La canción de mis viajes suele estar marcada por el estribillo de las librerías en las que busco primeras ediciones de los poetas que admiro. Es un orgullo encontrar ejemplares qu...
Todos los viajes tienen sus estribillos. Las guías turísticas señalan monumentos, museos, miradores, lugares que nos reclaman de manera repetida cuando visitamos las ciudades. A veces los estribillos tienen un carácter más personal. La canción de mis viajes suele estar marcada por el estribillo de las librerías en las que busco primeras ediciones de los poetas que admiro. Es un orgullo encontrar ejemplares que marcaron las ilusiones de García Lorca, Whitman o Borges cuando tuvieron por primera vez uno de sus títulos más respetados en las manos. Algunos libros condensan y justifican el orgullo de sentirse escritor. Pero en mi último viaje por Puerto Rico y Buenos Aires, el estribillo lo ha marcado la actualidad de los castigos que las universidades públicas están recibiendo de los gobiernos neoliberales. Lo que ocurre en Madrid o en Andalucía, los recortes para las universidades públicas en favor de las privadas, caracteriza también las políticas extendidas por Trump y Milei desde sus gobiernos.
Mi orgullo de poeta ha sido superado por el orgullo de ser profesor de una universidad pública desde 1981. Eso me ha permitido no sólo un sueldo a final de mes para asegurar mi independencia de cualquier empresa privada o de cualquier partido, sino la posibilidad de explicar en mis clases de literatura los orígenes ilustrados de la democracia. Es peligroso separar palabras como libertad, igualdad y fraternidad. El contrato social reclamó un contrato pedagógico que asegurase desde lo público la educación de la ciudadanía en condiciones de igualdad. El ruido de los discursos de odio oculta una apuesta decidida por el desmantelamiento de la enseñanza pública. Las élites quieren fijar diferencias desde el principio. Espero que los españoles seamos capaces de comprender la prioridad democrática de una defensa de la educación pública. Defender aquí lo que Trump quiere desmantelar en el mundo.