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La UE estudia sancionar a Israel por comprar a Rusia grano robado en Ucrania

Zelenski denuncia la llegada al puerto de Haifa de dos cargueros con cereales de regiones controladas por Moscú y el Gobierno de Netanyahu pide “pruebas que respalden las alegaciones”

Un militar ruso haciendo guardia en el puerto marítimo de Mariúpol (Ucrania), en una imagen de archivo.SERGEI ILNITSKY (EFE)

Ucrania quiere ser amiga de Israel, pero el Gobierno de Benjamín Netanyahu prefiere llevarse bien con Rusia. Israel mantiene una supuesta neutralidad entre los dos contendientes pese a que Volodímir Zelenski no ha cejado en su empeño de ganárselo como aliado. Existe una gran afinidad ideológica de la mayoría social ucrania respecto a Israel,...

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Ucrania quiere ser amiga de Israel, pero el Gobierno de Benjamín Netanyahu prefiere llevarse bien con Rusia. Israel mantiene una supuesta neutralidad entre los dos contendientes pese a que Volodímir Zelenski no ha cejado en su empeño de ganárselo como aliado. Existe una gran afinidad ideológica de la mayoría social ucrania respecto a Israel, según muestran las encuestas, pero Netanyahu no ha respondido a las llamadas de apoyo del presidente ucranio. Ahora, además, Kiev acusa a empresas israelíes de comprar cereales exportados por Rusia desde los territorios ocupados en Ucrania. Un comercio ilegal, según el derecho internacional, bajo amenaza de sanciones de la Unión Europea, que ha embarrado aún más las relaciones bilaterales.

El primer mercante ruso con trigo cosechado en los territorios ocupados de Ucrania desembarcó el 16 de abril en el puerto israelí de Haifa y un segundo carguero atracó allí esta semana, según ha denunciado el Gobierno ucranio. Su ministro de Exteriores, Andrii Sibiga, llamó el lunes a consultas al embajador de Israel, Michael Brodsky. Sibiga compartió en las redes sociales un mensaje que intentaba ser conciliador y, al mismo tiempo, severo: “Las relaciones amistosas entre Ucrania e Israel benefician potencialmente a ambos países, y el comercio ilegal de grano ucranio robado por Rusia no debería socavarlas. Resulta difícil comprender la falta de una respuesta adecuada de Israel a la solicitud legítima de Ucrania”.

Zelenski ha exigido este martes en un comunicado que se sancione a los actores involucrados en estas operaciones, incluidas entidades y ciudadanos israelíes: “Estas transacciones violan la legislación del propio Estado de Israel. Ucrania ha tomado todas las medidas necesarias por vía diplomática para prevenir este tipo de incidentes. Sin embargo, observamos que otro barco de este tipo no ha sido interceptado. He instruido al Ministerio de Exteriores para que informe a todos nuestros socios sobre la situación”.

Financiar la guerra

Anouar El Anouni, portavoz de la Comisión Europea para relaciones exteriores, ha confirmado este martes en un mensaje a EL PAÍS que la Unión Europea está estudiando el caso y la posibilidad de aplicar sanciones a entidades israelíes: “La UE ha tomado nota de los informes que señalan que se ha permitido a un buque de la flota clandestina rusa, que transportaba grano ucranio robado, descargar en el puerto de Haifa, a pesar de los contactos previos de Ucrania con las autoridades israelíes sobre esta cuestión”.

“Condenamos todas las acciones que contribuyen a financiar el esfuerzo bélico ilegal de Rusia y a eludir las sanciones de la UE, y mantenemos nuestra disposición a tomar medidas contra dichas acciones, incluyendo a personas y entidades en terceros países en caso necesario”, ha añadido El Anouni.

Los cereales y otras materias primas que explota Rusia en los territorios ocupados de Ucrania forman parte del comercio sancionado por los aliados de Kiev. La llamada flota fantasma rusa ―barcos con pabellones extranjeros utilizados por Moscú para eludir las sanciones occidentales― permite saltarse este embargo, también el comercio de crudo ruso, lo que la UE considera que, además de ilegal, financia la maquinaria de guerra del invasor.

En Israel, el ministro de Exteriores, Gideon Saar, está liderando la respuesta. El lunes reaccionó al mensaje de Sibiga en la red social X, instándole a proporcionar “pruebas que respalden las alegaciones” y a no recurrir a “Twitter ni los medios de comunicación” para resolver las diferencias bilaterales. Este martes, abordó el tema —visiblemente molesto— en una rueda de prensa en Jerusalén. Calificó de “sorprendentes” las acusaciones, viniendo de un país al que Israel ha “apoyado de tantas formas”, y señaló que el segundo buque no ha entrado en el puerto de Haifa, por lo que “no ha presentado aún la documentación” necesaria para “verificar la veracidad” de las afirmaciones de Kiev.

El asunto, en realidad, va mucho más allá del último barco. Una investigación del diario israelí Haaretz reveló este domingo que ya en 2023 llegaron al país dos buques con grano robado de Ucrania. Al menos uno de ellos lo descargó. La información, basada en datos de seguimiento de los navíos e imágenes satelitales, da cuenta también de registros internos de las autoridades rusas en puertos de la Ucrania ocupada que contabilizan más de 30 envíos de bienes robados en los que Israel figura como destino.

Las relaciones entre Ucrania e Israel son tensas, en parte por los intentos de Zelenski de distanciar a Netanyahu del presidente ruso, Vladímir Putin. Israel nunca ha aportado asistencia militar a Ucrania, no ha secundado las sanciones contra Moscú y mantiene un activo comercio con el invasor. Se ha limitado a condenar la invasión rusa en 2022 en la Asamblea General de la ONU —en una resolución que obtuvo 141 apoyos y solo cinco rechazos— y a aportar ayuda humanitaria y material de protección personal. El presidente ucranio admitió que Israel rechazó su petición de visitar el país en su viaje a Oriente Próximo del pasado marzo. Ucrania está suministrando drones y formación en defensa a países árabes aliados de Estados Unidos atacados por Irán.

Zelenski quiere firmar un acuerdo de seguridad similar con Israel, pero sin éxito, pese a un importante cambio geopolítico en Oriente Próximo en 2024 que en principio lo facilitaría. Uno de los principales motivos por los que se daba por hecho que Israel rechazaba entregar ayuda militar a Ucrania (incluido uno de sus famosos escudos antimisiles) era su dependencia del permiso informal que le daba Moscú para bombardear en Siria, durante la guerra, posiciones y arsenales vinculados a Irán, como la milicia libanesa Hezbolá.

Desde hace año y medio, sin embargo, Rusia no controla el espacio aéreo de Siria (solo acoge al dictador que huyó de la derrota que puso fin a la guerra) e Israel no necesita terceros países para entrar en conflicto directo con Irán ni con Hezbolá. Moscú, además, está aportando información de inteligencia a Irán, su aliado, sobre objetivos militares en Israel y sobre bases estadounidenses en Oriente Próximo, según han reiterado desde marzo los servicios secretos ucranios. Zelenski reconoció el 9 de abril en el diario británico The Guardian que estas advertencias caen en saco roto porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus aliados en la región prefieren mantener una buena relación con Putin.

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