La pareja de una diputada, entre los tres detenidos en el Reino Unido acusados de espiar para China
“Todo esto tiene que ver con un intento extranjero de injerencia en la democracia”, asegura el secretario de Estado para Seguridad
El departamento antiterrorista de la Policía Metropolitana de Londres ha anunciado este miércoles la detención de tres hombres sospechosos de espiar para el Gobierno chino, entre los que se encontraría la pareja actual de una diputada laborista, así como la expareja de otra. Los arrestados tienen 39, ...
El departamento antiterrorista de la Policía Metropolitana de Londres ha anunciado este miércoles la detención de tres hombres sospechosos de espiar para el Gobierno chino, entre los que se encontraría la pareja actual de una diputada laborista, así como la expareja de otra. Los arrestados tienen 39, 43 y 68 años respectivamente, y las detenciones se han producido en Londres y en las localidades galesas de Powys y Pontyclum.
Los agentes siguen registrando los domicilios de todas estas personas, en busca de pruebas que les vinculen con las autoridades chinas. Las identidades de los sospechosos se mantenían ocultas por el momento, pero la diputada laborista escocesa Joani Reid ha señalado directamente a su esposo, David Taylor, como uno de ellos, al emitir un comunicado público: “Nunca he visto nada que he me hiciera sospechar que mi esposo había incumplido la ley. No soy parte de sus negocios ni de sus actividades, y ni mis hijos ni yo somos parte implicada en esta investigación”, ha afirmado, para intentar preservar su intimidad.
El secretario de Estado para la Seguridad, Dan Jarvis, ha confirmado los detalles de la operación en una comparecencia ante la Cámara de los Comunes. “Puedo confirmar que todo esto tiene que ver con un intento extranjero de injerencia en la democracia del Reino Unido”, ha asegurado. “Si logramos pruebas que demuestren el intento por parte de China de interferir en asuntos soberanos de nuestro país, impondremos duras consecuencias y exigiremos responsabilidad a todos los individuos implicados”, ha prometido.
La policía, sin embargo, ha descartado que existiera algún riesgo inminente para la seguridad nacional derivado de esta operación, y la ha enmarcado en un esfuerzo continuado y “proactivo” para investigar actividades de espionaje en territorio británico.
La directora del departamento antiterrorista, Helen Flanagan, ha sido clara: “Hemos visto un aumento significativo de casos que afectan a la seguridad nacional en los últimos años, y seguiremos trabajando en estrecho contacto con nuestros aliados para mantener la seguridad del país y tomar medida ante la sospecha de cualquier actividad maliciosa”, ha dicho.
Este no es en absoluto el primer caso de espionaje chino en territorio británico. El Gobierno ha tenido que hacer frente ya a varios escándalos por la infiltración de agentes de la potencia asiática en sus instituciones y esferas de poder, incluido el entorno del ya expríncipe Andrés.
A pesar de que el desafío que plantea China para la seguridad y para la economía del Reino Unido lleva años siendo debatido, y tanto ministros como jefes de los servicios de inteligencia no han tenido reparo en usar la palabra “amenaza”, lo cierto es que ni el anterior Gobierno conservador ni el actual laborista han querido dar a esa palabra un rango oficial en sus Estrategias de Seguridad Nacional.
A diferencia de la Rusia de Vladímir Putin, que es claramente definida como un enemigo, China sigue siendo una mezcla de desafío y oportunidad, de amenaza y de factor de crecimiento económico que lleva a los diferentes primeros ministros a realizar un calculado ejercicio de ambigüedad. El Ejecutivo laborista de Starmer ha realizado ya varios viajes a Pekín en busca de alianzas empresariales, y fue el Gobierno del conservador David Cameron el que habló de inaugurar una nueva “edad de oro” en la cooperación chino-británica.