Empieza la campaña de las municipales en Francia, un ensayo general para las presidenciales de 2027
Los comicios del 15 y el 22 de marzo se juegan en París, Marsella y Lyon, ciudades que aspira a ganar la derecha tras una precampaña marcada por la muerte de un militante ultra
La última vez que Francia acudió a las urnas fue en julio de 2024, en un contexto insólito, tras la decisión de Emmanuel Macron de disolver la Asamblea y convocar elecciones legislativas anticipadas. El país,...
La última vez que Francia acudió a las urnas fue en julio de 2024, en un contexto insólito, tras la decisión de Emmanuel Macron de disolver la Asamblea y convocar elecciones legislativas anticipadas. El país, que vive en el caos político desde entonces por la alta polarización, vuelve a votar en menos de un mes. Aunque esta vez sea para elegir a los alcaldes de 36.000 municipios, la cita se ve como un ensayo general de las presidenciales de 2027, con el foco en las principales ciudades del país como París, Marsella y Lyon, gobernadas por la izquierda y que podrían cambiar de manos.
Este lunes ha arrancado oficialmente la campaña para la cita electoral, que se hará en dos vueltas, el 15 y el 22 de marzo. “Aunque todo el mundo tiene la mirada puesta en las presidenciales, la dinámica de voto local es muy distinta. En este caso se van a celebrar 36.000 elecciones al mismo tiempo y es importante tener un candidato con un arraigo local, que conozca la realidad territorial; no basta con que sea el ‘elegido’ del partido”, analiza Sebastian Roche, politólogo del Centro Nacional de Investigaciones Sociológicas (CNRS).
El resultado de las urnas “se va a leer en cualquier caso en clave nacional” y “pueden diluir aún más el peso del macronismo, pues estas son las elecciones menos partidistas, porque reposan sobre la autoridad local y el partido de Macron es nuevo, no tiene una historia política y un arraigo”, señala Roche.
Tampoco lo tiene Reagrupamiento Nacional, el partido de extrema derecha de Marine Le Pen. “Hay que tener en cuenta que empezó a ganar posiciones en las elecciones europeas y en las últimas legislativas, que son circunscripciones únicas, y este no es el caso. Además, han mostrado que no tienen candidatos creíbles, aunque los temas que preocupan a los ciudadanos sí favorecen a RN, con un electorado muy preocupado por la inmigración, la seguridad o el poder adquisitivo”, señala.
Focos
Una de las grandes incógnitas es qué ocurrirá con París. La actual alcaldesa, la socialista Anne Hidalgo, ya no se presenta y la batalla se la disputan su sucesor, Emmanuel Grégoire, y Rachida Dati, la aspirante conservadora de Los Republicanos. Dimitió la semana pasada como ministra de Cultura, aunque lleva haciendo activamente campaña meses.
París lleva 25 años bajo gestión socialista. Los sondeos le dan ligera ventaja a Gregoire, con el 32% de los votos, frente al 30% de apoyos que tendría Rachida Dati, según el último sondeo del instituto Ifop. En la campaña ha irrumpido además en tercera posición Sarah Knafo, aspirante del partido de extrema derecha Reconquista que lidera Eric Zemmour, con el 10% del respaldo y umbral mínimo para poder pasar a la segunda vuelta. En función de quién se califique en la primera vuelta, se forjarán las alianzas entre los descalificados de cara a la segunda.
Marsella, segunda ciudad más grande de Francia (880.000 habitantes), es otro de los lugares donde podría haber un giro electoral. Hasta ahora estaba gobernada por el socialista Benoît Payan, el candidato del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional (RN), Franck Allisio, casi le iguala en las encuestas, con un 34% y 33% de intención de voto, respectivamente.
Nunca un candidato de extrema derecha ha alcanzado este porcentaje en esta ciudad. “Sería un cambio relevante, pues a pesar de que el sur de Francia es una de las zonas donde la extrema derecha es más fuerte, RN no suele ganar en las grandes ciudades”, explica Roche.
Lyon, tercera metrópoli del país, también podría dar la sorpresa reemplazando al alcalde ecologista Grégory Doucet por un candidato de derechas, el expresidente del Olympique de Lyon Jean-Michel Aulas. Se presenta por Los Republicanos y cuenta con un 45% de las intenciones de voto, frente al 29% del ecologista.
La muerte en esta ciudad el pasado 14 de febrero de Quentin Deranque, un joven vinculado a la extrema derecha, ha tensado la campaña. El joven, de 23 años, falleció tras haber recibido una paliza por parte de varios militantes de un grupo de ultraizquierda ya disuelto y vinculado al partido La Francia Insumisa (LFI), de Jean-Luc Mélenchon. La tragedia ha tensado aún más el clima electoral en un país ya muy polarizado y ha aumentado la presión contra LFI, que ha sido clasificado oficialmente por el Consejo de Estado como partido de extrema izquierda.
Posibles alianzas
Como la votación es a dos vueltas, el resultado final dependerá “de la capacidad que haya en los diferentes bloques para acudir unidos a la segunda votación si en la primera no han obtenido mayoría”, explica Roche. El Partido Socialista tratará de no perder las ciudades donde gobierna ―las ya citadas París y Marsella, pero también Nantes o Lille―, mientras que la derecha de Los Republicanos se enfrenta a un reto estratégico clave: decidir si se alía con los candidatos de RN en algunos municipios.
“Ambos son los partidos con más arraigo local”, señala Roche, aunque las divisiones se ven en ambos bloques: en la derecha conservadora hay una parte que ya se posiciona más con la extrema derecha de Le Pen, y en la izquierda se ha agravado la ruptura con La Francia Insumisa. Según el politólogo de CNRS, “en las alcaldías de las ciudades clave, los que consigan superar las diferencias y unir fuerzas en la segunda vuelta serán los que partirán con ventaja”. A dos semanas de la primera vuelta, el 30% del electorado asegura que aún no ha decidido su voto.