EE UU pide al personal de su Embajada que quiera salir de Israel que lo haga hoy mismo
La legación admite “riesgos de seguridad” y pide aprovechar que aún hay vuelos comerciales disponibles. Rubio viaja el lunes a Israel en medio de la tensión con Irán
Estados Unidos ha incrementado este viernes el nivel de alerta ante un posible conflicto con Irán y autoriza al personal no esencial de su Embajada en Israel que desee abandonar el país a hacerlo cuanto antes, ahora que aún “hay vuelos comerciales disponibles”. El embajador, Mike Huckabee, ha recomendado de hecho a los que deseen irse que lo hagan “hoy”, ...
Estados Unidos ha incrementado este viernes el nivel de alerta ante un posible conflicto con Irán y autoriza al personal no esencial de su Embajada en Israel que desee abandonar el país a hacerlo cuanto antes, ahora que aún “hay vuelos comerciales disponibles”. El embajador, Mike Huckabee, ha recomendado de hecho a los que deseen irse que lo hagan “hoy”, según un correo enviado a la misión diplomática esta misma mañana al que ha tenido acceso el diario The New York Times. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, viajará el próximo lunes a Israel para reunirse con el Gobierno de Benjamín Netanyahu y abordar las negociaciones con Teherán.
El aviso llega en medio de un despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo inédito en dos décadas, desde la invasión de Irak; cuatro días después de que Washington ordenase el desalojo de su legación en Beirut y tras una reunión negociadora con Irán en Ginebra que concluyó emplazando a un nuevo encuentro, pero sin grandes avances que alejen la perspectiva bélica. La aerolínea KLM dejará de volar a Tel Aviv ya desde este domingo.
La Embajada china en Israel también ha pedido a sus ciudadanos residentes en el país que refuercen sus medidas de seguridad y preparación para emergencias, alegando “el aumento de los riesgos de seguridad en Oriente Próximo”, informa Reuters. Sus nacionales, según ha indicado este viernes la Embajada en un comunicado, deben seguir de cerca las novedades y la información publicada por las autoridades israelíes y abstenerse de viajar fuera del país a menos que sea necesario, una recomendación que también han emitido el Reino Unido y Francia. En este último caso, el Ministerio también ha aconsejado a quienes ya se encuentran allí que mantengan una gran vigilancia y prudencia, se mantengan alejados de las manifestaciones y concentraciones, e identifiquen los refugios.
Las advertencias de seguridad también se extienden a Irán. Pekín ha aconsejado a sus ciudadanos que eviten viajar al país asiático y ha instado a los que se encuentran allí a marcharse lo antes posible. Pocas horas después ha realizado la misma advertencia el Reino Unido. El Ministerio de Exteriores británico, además, ha anunciado la retirada temporal de su personal diplomático “dada la situación de inseguridad”. La Embajada continuará “operando en modo remoto”, ha informado en su última actualización sobre la situación del país.
La legación estadounidense en Jerusalén justifica la medida en “riesgos de seguridad” para su personal, sin precisarlos. Y añade que podría “prohibir o restringir” más adelante el desplazamiento de sus trabajadores “a algunas partes de Israel, a la ciudad vieja de Jerusalén y a Cisjordania” si la situación así lo requiere.
La Embajada permite a los trabajadores no esenciales tomar su propia decisión, así que no es una orden, como en el anuncio sobre Líbano, que se teme acabe salpicado por un eventual ataque a Irán, bien por bombardeos de Israel, bien por la entrada en escena de la milicia Hezbolá en apoyo de Teherán.
El embajador estadounidense ha adoptado este viernes un tono de mayor urgencia en un correo confidencial a la legación verificado por The New York Times. El mensaje, enviado a las 10.24, hora local (una hora menos en la España peninsular), aconseja que los trabajadores que quieran abandonar Israel lo hagan este mismo viernes porque el llamamiento de la Embajada “seguramente provocará una alta demanda en las aerolíneas”. “Centraos en obtener un asiento hacia cualquier lugar desde donde podáis seguir vuestro viaje a DC [Washington], pero la primera prioridad será salir rápidamente del país”, reza el correo. “No hay necesidad de entrar en pánico, pero para aquellos que deseen irse, es importante hacer planes para hacerlo cuanto antes”.
En Israel, sin embargo, las recomendaciones para la población no han cambiado, ha asegurado el portavoz del ejército de Israel, Effie Defrin. “También esta semana somos conscientes de la incertidumbre y la tensión que siente la población ante los acontecimientos regionales. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) siguen de cerca los acontecimientos en Irán y permanecen alerta y preparadas para defenderlos”, ha aseverado en un vídeocomunicado difundido por las Fuerzas Armadas.
Refuerzo militar
Tras semanas de refuerzo militar a un ritmo constante, el anuncio coincide con una llegada particularmente simbólica a costas israelíes, la del portaviones USS Gerald R. Ford. Es el segundo ya en Oriente Próximo.
A Israel, mientras tanto, han ido llegando aviones militares de EE UU. Las imágenes satelitales han captado este viernes movimiento de 11 F-22 (un caza furtivo de quinta generación que figura entre los más avanzados del mundo) en la base aérea de Ovda, en el sur. Los F-22 se suman a la ―también inusual― presencia de aviones estadounidenses de reabastecimiento y de carga en Ben Gurión, el aeropuerto cercano a Tel Aviv que ejerce de puerta de entrada de casi todo el tráfico aéreo civil.
Esta misma semana, el aeropuerto Ramon realizó un simulacro con vehículos de bomberos, policía, ambulancias y militares. Y el Ayuntamiento de Haifa, tercera ciudad del país y con el puerto más importante, venía pidiendo la preparación “inmediata” de los refugios públicos que estaban siendo utilizados para otros fines.
Marco Rubio viajará el lunes y el martes a Israel para reunirse con Netanyahu. El jefe de la diplomacia estadounidense abordará las prioridades regionales de Washington, como Irán, el Líbano y el plan de paz para Gaza impulsado por el presidente Donald Trump, detalló el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado.
Desde que la Administración de Donald Trump empezó a amenazar con atacar a la República Islámica a primeros de enero, Teherán ha advertido que cualquier agresión convertirá de manera automática en objetivo militar tanto a Israel como a las bases estadounidenses en la región.
La evacuación ordenada por EE UU, que aumenta la sensación de ataque inminente, contrasta con los “buenos avances” que el ministro de Exteriores y máximo negociador iraní, Abbas Araghchi, anunció el jueves al salir de la tercera ronda de negociaciones, celebrada en Ginebra. “Han sido de las conversaciones más serias que hemos tenido con EE UU”, declaró a la televisión estatal de su país, señalando que el acuerdo estaba “cerca” en algunas áreas. La delegación estadounidense mantiene silencio.
El pasado junio, Israel lanzó una guerra contra Irán con el pretexto de la lucha contra el programa nuclear iraní. La contienda, que duró 12 días y que causó más de 1.000 víctimas mortales en Irán —la mayoría, civiles— y más de 30 en Israel, contó con la participación de las fuerzas aéreas estadounidenses, que se sumaron con bombardeos sobre plantas nucleares. Al término, Trump aseguró que había destruido el programa nuclear iraní.
En esta ocasión, Washington es quien toma la iniciativa. A inicios de año, la Casa Blanca planteó la ofensiva sobre las autoridades iraníes en relación con la sangrienta represión contra las protestas antigubernamentales que se propagaban por el país. Una vez Teherán sofocó las manifestaciones, Trump pasó a vincular el pronóstico de un ataque con el curso de las negociaciones con la República Islámica.
El dirigente estadounidense, que durante su primer mandato terminó en 2018 de manera unilateral con el acuerdo nuclear con Irán que había alcanzado su predecesor, Barack Obama, quiere aprovechar el momento de debilidad que intuye en las autoridades encabezadas por el líder supremo, Ali Jameneí, para asestar un nuevo golpe contra el enriquecimiento de uranio de su enemigo asiático. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo empuja en la dirección bélica, con el objetivo de derrocar el régimen de los ayatolás, y desconfía de todo acuerdo con Teherán.