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Un yihadista español, entre los 5.704 reos trasladados por Estados Unidos de Siria a Irak

El preso podría ser uno de los dos combatientes del ISIS localizados en las prisiones kurdas del noreste de Siria: Omar el Harchi y Zuhair Ahmed

Presos del Estado Islámico en una prisión del noreste de Siria custodiada por milicias kurdas.Chris Huby (CONTACTO/Europa Press)

El Ministerio de Justicia iraquí ha confirmado a EL PAÍS la presencia de un preso de nacionalidad española entre los 5.704 reos del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en Inglés) que Estados Unidos ha trasladado, en una operación que duró tres semanas, desde las cárceles del noreste sirio bajo control kurdo a los centros...

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El Ministerio de Justicia iraquí ha confirmado a EL PAÍS la presencia de un preso de nacionalidad española entre los 5.704 reos del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en Inglés) que Estados Unidos ha trasladado, en una operación que duró tres semanas, desde las cárceles del noreste sirio bajo control kurdo a los centros penitenciarios de Nasiriyah y Karkh, en Irak. “Hay un solo español que ha sido trasladado a la cárcel de Al Karkh, pero no le puedo facilitar el nombre aún”, afirma en mensaje desde Bagdad, la capital iraquí, Ahmad Laibi, director de comunicación del Ministerio de Justicia del país árabe.

Entre los varones presos en cárceles bajo control sirio hay al menos tres españoles capturados tras el derrocamiento del Califato Islámico en marzo de 2019. El reo español podría ser uno de los dos yihadistas localizados por EL PAÍS en las prisiones kurdas de Hasaka, en el noreste de Siria: Omar el Harchi (Tetuán, 1984) y Zuhair Ahmed (Ceuta, 1991). Antes del traslado, la inteligencia kurda contaba bajo su custodia a 10.000 combatientes. El Harchi es el marido de la española Yolanda Martínez Cobos, repatriada a España en 2023 desde el campo de familiares del ISIS de Al Roj —en el noreste sirio y fronterizo con Irak— junto con sus cuatro hijos.

En total, dos yihadistas españolas ―Cobos junto con Luna Fernández— y 13 menores fueron repatriados desde Siria en una operación con asistencia de EE UU. Actualmente en libertad condicional por pertenencia a grupo terrorista, Cobos aseguró que está tramitando el divorcio de Al Harchi. En diciembre de 2025, al cumplirse un año del vuelco en Siria con la huida del dictador Bachar el Asad, España repatrió a una tercera ciudadana española, la ceutí Lubna Miludi, de 31 años, junto con su hijo Abderrahman, de cinco.

“No hemos vuelto a saber nada de Zuhair. No sabemos si está vivo o muerto”, dice por su parte un familiar del preso en conversación telefónica desde Ceuta. El ceutí combatió en Irak y, posteriormente, perdió ambas piernas en una ofensiva de las tropas de El Asad en Siria.

El tercer español es el joven Alejandro Ahram Pérez, que fue recluido en el correccional para menores de Al Houri, bajo custodia kurda. El joven fue trasladado a los ocho años de edad por su madre y hermano mayor a tierras del autoproclamado Califato. El primogénito, Yassin, murió en Baguz, a los 24 años. Conocido como El cordobés, se convirtió en agosto de 2017 en la cara española del Estado Islámico cuando apareció en un vídeo propagandístico instando a hacer la yihad y proclamando la autoría de los atentados de Barcelona y Cambrils, en los que murieron 16 personas y otras 350 resultaron heridas. “Al Houri está totalmente vacío y no sabemos si el centenar de jóvenes que albergaba han sido trasladados a Irak o a otros centros”, dice al teléfono desde Qamishli, ciudad del noreste sirio, un antiguo trabajador del correccional.

Según una lista filtrada en las redes, entre los presos hay 40 nacionalidades, 75 europeos, entre los que se cita “un español”. De entre los europeos, los prisioneros alemanes son los más numerosos, con 27 combatientes, seguidos por británicos y holandeses. No obstante, las autoridades iraquíes han cuestionado el listado en un comunicado en el que aseguran que “los procedimientos para recibir a los prisioneros se llevaron a cabo de conformidad con los marcos legales y bajo la supervisión de las autoridades judiciales y de seguridad pertinentes“. “Tenemos que recopilar todas las informaciones y formar los expedientes de todos los prisioneros y por ahora no podemos dar más datos”, acota en conversación telefónica una fuente del Ministerio de Justicia iraquí.

Juzgar al ISIS en Irak

El Consejo Supremo Judicial iraquí ha confirmado en un comunicado la recepción de los presos en sus instalaciones penitenciarias, así como el inicio de un proceso judicial para entre 7.000 y 8.000 combatientes del ISIS. La nota desglosa el número de presos en “4.253 nacionales árabes ―con una amplia mayoría de 3.543 sirios― y 983 sospechosos extranjeros" los recién llegados desde Siria. Ninguno será extraditado hasta que “se hayan completado plenamente las investigaciones sobre los presuntos delitos que se les imputan”, según reza el texto.

“Se considera que Irak tiene un sistema judicial más sólido que Siria para poder juzgarles, e incluso se barajó constituir un tribunal penal internacional allí”, explica Carola García-Calvo, investigadora principal del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global del Real Instituto Elcano. “Sin embargo, la vigencia de la pena de muerte en Irak es el escollo al que se enfrentan los países europeos cuyos nacionales sean juzgados allí”, señala la experta.

Estos Estados “siguen estando legalmente obligados a adoptar medidas para tratar de impedir la tortura, los juicios injustos y las ejecuciones contra sus nacionales”, advierte la ONG Human Rights Watch en un informe en el que acusa a las autoridades iraquíes de llevar a cabo torturas y desapariciones forzadas en las prisiones, también durante los procesos contra los presos combatientes del ISIS de los años 2018 y 2019.

“EE UU no debe tener tanta confianza en el Gobierno de [el presidente Ahmed] Al Shara como dice si entre los 5.704 presos transferidos, más de 3.000 son sirios que serán juzgados en Irak y no en su país”, cuestiona una fuente del grupo kurdo FDS (Fuerzas Democráticas Sirias, un compendio de milicias kurdo-árabes), en conversación telefónica desde Qamishli. El liderazgo kurdo recela del pasado yihadista de Al Shara, que lideró la rama local de Al Qaeda en Siria.

Los expertos cifran en unos 40.000 los extranjeros —6.000 de ellos europeos— que se unieron a la yihad del ISIS. Según las estimaciones del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, un centenar de los 234 combatientes extranjeros que viajaron de España a Siria han muerto o regresado. El resto está en paradero desconocido.

Fugas de yihadistas

Cientos de combatientes del ISIS escaparon el pasado mes de la prisión de Shadadi, en el noreste de Siria, en un caótico traspaso del control de las cárceles entre las milicias kurdas y el ejército sirio, que derivó en enfrentamientos entre ambas fuerzas. Tan solo cuatro prisiones con cientos de muyahidines europeos, entre varios miles de reos internacionales, permanecen bajo control kurdo, según fuentes de las FDS consultadas.

Las fugas ponen de manifiesto la falta de coordinación entre las fuerzas del ejército de transición sirio y las milicias kurdas a la hora de traspasar el mando de los centros y así implementar el frágil acuerdo firmado entre ambos bajo presión estadounidense el pasado 30 de enero.

Conforme las tropas de Al Shara se despliegan en el norte y noreste del país que estaban bajo control kurdo, EE UU prosigue con la retirada del remanente de un millar de sus tropas en el país. “Los norteamericanos se están yendo, ya apenas quedan unos cientos en la base de Remeilan [al noreste del país y donde se hallan importantes yacimientos petrolíferos] que vaciarán en las próximas semanas”, cuenta un miembro de las FDS desde Qamishli.

Los marines ya han vaciado y entregado el control de su base militar de Al Tanf, en el sur del país y fronteriza con Jordania. La retirada de EE UU rompe de un plumazo las expectativas de autonomía de la población kurda, que ha logrado levantar un Gobierno paralelo en el norte y noreste del país durante la última década de lucha contra el ISIS. Durante este periodo, las FDS fueron la punta de lanza en el terreno de la Coalición Internacional contra el ISIS que lidera Washington y de la que España forma parte.

Igualmente, deja claro que su nuevo aliado en la lucha contra los rescoldos del Califato Islámico, que durante un lustro controló a siete millones de personas entre Siria e Irak y estimados por la ONU en unos 5.000 efectivos en Siria antes de la fuga masiva de campos y prisiones, ya no son los kurdos, sino las tropas del nuevo presidente sirio, el único mandatario de la historia de Siria que ha sido recibido en la Casa Blanca.

Entre los presos del ISIS llegados de Siria se cuentan 467 ciudadanos iraquíes. Para alguno de ellos se trata de un regreso al punto de partida, ya que fue en Camp Bucca, un centro de detención en suelo iraquí y custodiado por tropas estadounidenses, donde Abubaker al Bagdadi reclutó al ejército con el que instauró el Califato en 2014.