“Aguantad, esto es lo que estábamos esperando”: ¿son los nuevos ensayos clínicos contra la calvicie la revolución soñada?
El PP405, fármaco contra la alopecia androgenética financiado por Google, tiene a muchos hombres alopécicos emocionados, pero doctores y expertos alertan de que por ahora no es un sustituto para el implante
En Tressless, el foro de Reddit que reúne a casi 400.000 personas en tránsito a una calvicie casi segura, se esperan con ansiedad los resultados de la fase II del ensayo clínico de PP405, la penúltima promesa capilar de la industria farmacéutica.
“Es súper emocionante leer sobre Pelage [empresa farmacéutica que desarrolla la molécula) y PP405. Si los resultados son increíbles, leeremos que todos los participantes del ensayo tuvieron un crecimiento significativo del cabello tras tres meses de usar PP405”, escribe un usuario. Otro le contesta: “Lo último que se pierde es la esperanza, ¿no, hermano? ¡Espero que esto nos salga bien!”. Un tercero añade: “Va a cambiar el juego sin duda. Solo aguanten, todos. Esto es lo que hemos estado esperando”. Y un cuarto ya se viene arriba: “Es literalmente mi última esperanza. Si esta mierda funciona voy a hacer una fiesta en un antro e invitar a los miembros de Tressless para reventar botellas de PP405 y tirarlas por ahí como si fuera champán, jajaja”.
“Las moléculas en desarrollo competirían con medicamentos que ya usamos, más que con el trasplante capilar, todos buscan impedir que la testosterona se fije en los folículos y los adelgace. No van a conseguir que crezca pelo donde no hay, pero sí van a redensificar y visibilizar la fibra capilar miniaturizada por la acción hormonal y retrasarán su caída”
El PP405 es un fármaco de uso tópico contra la alopecia androgenética que promete estimular las células madre de los folículos pilosos que ya no funcionan hasta hacerlos despertar. Parece magia (financiada, por cierto, con 14 millones por Google Ventures) pero es ciencia: en el último ensayo clínico (solo con 78 varones) más del 30% de los participantes aumentó la densidad capilar hasta en un 20%. Este año empezarán los ensayos en fase 3 con un número elevado de pacientes, y esta prueba dirá la última palabra. PP405, estas siglas corren como la pólvora por los foros de Internet donde se clama por un milagro.
Si PP405 es la penúltima esperanza blanca, la última se llama Clascoterona, un fármaco también de uso tópico que en ensayos preliminares ha conseguido un crecimiento capilar del 500% comparado con un placebo. Aunque los resultados parecen espectaculares los expertos advierten de que aún no han sido publicados en revistas científicas ni revisados por pares. Además, señalan que se ha probado en un grupo muy “estricto” que no ha incluido las alopecias más leves ni las más graves.
Los últimos datos de calvicie en el mundo apuntan que un 42,4% de los españoles sufre algún tipo de alopecia, de ellos el 90% tiene alopecia androgenética, una pérdida de cabello más frecuente en los hombres. El doctor Daniel Zarza, cirujano capilar y experto en Tricología del Instituto de Benito, con sede en Madrid y Barcelona, explica que la testosterona es “el leñador que corta los folículos” en este tipo de alopecia muy determinada por la genética.
Los fármacos de última generación no prometen devolver una melena exuberante pero sí una pelusa digna sin tener que pasar por el quirófano. “Las moléculas en desarrollo competirían con medicamentos que ya usamos, más que con el trasplante capilar, todos buscan impedir que la testosterona se fije en los folículos y los adelgace. No van a conseguir que crezca pelo donde no hay, pero sí van a redensificar y visibilizar la fibra capilar miniaturizada por la acción hormonal y retrasarán su caída”, expone el doctor Zarza
Revertir la calvicie es un asunto que ha preocupado a los hombres desde la época de Hipócrates, médico y calvo ilustre que mezclaba excrementos de paloma con rábano picante, comino y ortigas para intentar estimular sus folículos pilosos. ¿Y a qué estarían dispuestas las personas en 2026 para eliminar de su vida la posibilidad de ser calvos? “A todo”, dice el doctor Zarza, que fija en 30.000 personas aproximadamente las que van al año a Turquía a recibir un trasplante a las que habría que sumar los que se someten a la cirugía en España. “Es el procedimiento quirúrgico que más satisfacción deja en los pacientes, les devuelve una imagen coherente con su edad. La gente se endeuda y más ahora que hay tantos planes disponibles de financiación solo para ese fin”.
“Después del trasplante hay que seguir con el tratamiento al menos hasta los 50 años que es cuando, tras la caída biológica de la testosterona, también se estabiliza la pérdida de pelo. Es decir, a alguien que se trasplante a los 40 le quedan al menos diez años de medicación”
Al servicio de Tricología del Instituto Pedro Jaén llegan cada día muchos pacientes preocupados por la caída o la baja densidad de su pelo. “Curiosamente dos de cada tres son mujeres”, apunta su director, el dermatólogo Sergio Vañó. En 20 años de ejercicio reconoce que nunca había habido tantos fármacos con resultados “interesantes” pero llama a la calma. “Siempre hay novedades pero con frecuencia no aportan valor real a lo que ya tenemos”. En su opinión, “en ningún caso” estos fármacos van a sustituir al trasplante capilar. “Los medicamentos que más usamos para la alopecia androgenética: Minoxidil, Bicalutamida y Esperinolactona tienen una efectividad alta, entre un 90% y un 100%, el PP 405, la toxina botulínica o la Clascoterona, quizás puedan suponer una mejora del 3% o 4% sobre lo que ya conseguimos”.
El doctor Vañó opina que los nuevos fármacos no van a cambiar la práctica clínica como sí hizo en su día la pastilla de Minoxidil. “Eso fue una revolución porque acercó la efectividad de los tratamientos casi al 100%”, explica.
La impaciencia por conseguir algún resultado es grande y muchos llegan a las consultas de Tricología pidiendo de primeras un trasplante. “No hay que correr, no todas las alopecias son iguales, y si queda mucho pelo fino eso indica que todavía hay margen para mejorar la densidad. En esos casos merece la pena usar un fármaco porque, si se consigue que un pelo pase de medir 4 micras a 5, eso supondrá al cabo de un año una cabeza mucho más poblada”, dice Vañó. Para la doctora Elena Ortiz Miguel, cirujana experta en injerto capilar para la Clínica Helia, el trasplante debe ser la opción cuando el resto de los tratamientos han alcanzado su techo de eficacia o cuando el paciente quiere un cambio radical.
La frase “folículos viables” es la clave y lo que desean escuchar los pacientes en consulta. Mientras queden algunos, hay esperanza. “Lo decimos básicamente cuando todavía existe pelo en la zona y es salvable, indica Vañó. “El pelo que se pierde por la acción de los andrógenos es el del centro, y los que resisten porque no tienen receptores hormonales son los de la nuca y los laterales”, añade.
El pelo es identidad y su caída supone un gran impacto. “Perder pelo es perder juventud, atractivo y sobre todo seguridad en uno mismo, es un cambio en el modo en que otros te perciben”, dice Elena Ortiz de la Clínica Helia.
“En las alopecias androgenéticas el factor familiar es importante, sobre todo la vía materna en los hombres, pero a veces el estilo de vida, una alimentación baja en proteínas, el estrés crónico y las enfermedades autoinmunes pueden sumar puntos a favor de la caída del pelo”, argumenta el doctor Álvaro Campillo, que desde la clínica The Beauty Concept hace tratamientos de plasma rico en plaquetas, sueroterapias y exosomas a futbolistas y empresarios. “Nadie les dice que tras el injerto, si no hacen otros tratamientos, van a volver a ser calvos”. “Un trasplante no es una solución definitiva si no se cuida con tratamientos orales, terapias con vitaminas o con plasma rico en plaquetas. Por eso las soluciones deben plantearse de un modo personalizado según la edad del paciente, sus expectativas y su disposición a cuidar esa cirugía”, indica Ortiz.
Los que están bajo tratamiento con Ozempic y otros análogos de la GLP-1 suelen sufrir una alopecia llamada efluvio telógeno y producida por una perdida severa de peso. “Si no se hace ejercicio de fuerza la mitad del peso que se pierde con estos fármacos es masa muscular, el organismo se alarma e invierte toda la energía en mantener las funciones vitales, el pelo pasa a un segundo plano y se cae, la piel también se estropea”, expone Campillo.
En cualquier caso, la dicotomía trasplante versus tratamiento farmacológico no es la mejor estrategia, en opinión de Vañó. “La cirugía no sustituye a los fármacos, lo que se hace en el quirófano es trasladar pelo de la nuca a la zona central, se implantan entre 8.000 y 9.000 fibras capilares pero en el cuero cabelludo hay unas 100.000, y el trasplante no cura el proceso de alopecia, así que la caída va a continuar. Los que no hacen tratamiento médico están mucho peor a los cinco años del implante porque el resto del pelo se pierde. Muchos me dirán, pues me hago otro trasplante, pero es que el pelo de la nuca también tiene un límite”, expone Vañó. El doctor Zarza es del mismo criterio. “Después del trasplante hay que seguir con el tratamiento al menos hasta los 50 años que es cuando, tras la caída biológica de la testosterona, también se estabiliza la pérdida de pelo. Es decir, a alguien que se trasplante a los 40 le quedan al menos diez años de medicación”.
Finasteride y Dutasteride, dos fármacos para la alopecia androgenética, se asocian a una bajada de la líbido y a una peor función sexual. Mucha gente no está dispuesta a sacrificar tanto. “En los metaanálisis no se observa ese efecto aumentado, sí es cierto que lo pone en el prospecto, pero es que ahí el fabricante tiene que describir todo lo que ha pasado en los ensayos”, tercia Vañó, que apunta que en 20 años de práctica clínica solo ha tenido que retirar el medicamento por esa causa a cinco pacientes. En opinión del doctor Zarza, la ventaja de las moléculas en desarrollo podría ser precisamente que al tratarse de fármacos de uso tópico podrían reducirse su impacto sobre la función sexual. “Las expectativas son grandes porque el principio activo se aplica en el cuero cabelludo, no necesita una ingesta oral y se les presupone menos efectos secundarios, pero hay que esperar ensayos a largo plazo con pacientes reales”, expone Ortiz.
Muchos temen que sean fármacos que haya que tomar de por vida y Vañó explica: “Hasta el momento los tratamientos no son curativos y hacen efecto mientras se usen. De por vida … bueno esas son palabras mayores. En cinco años habrá novedades terapéuticas. Ya veremos". Pero mientras, la ansiedad en el foro de Reddit no tiene pintas de amainar.