La iglesia en ruinas de Polvoranca, un ‘pueblo maldito’
El Ayuntamiento de Leganés planea una inversión de cinco millones para su rehabilitación, pero el deterioro del templo sigue avanzando
Quizás fue el agua. Quizás, la tierra. O las hambrunas. Puede que algo menos asombroso, como que sus vecinos prefirieron desplazarse a poblaciones cercanas con más desarrollo. Pero hay dos certezas: que Polvoranca ha pasado a la historia como pueblo maldito y que desapareció. No por completo; la iglesia de San Pedro Apóstol resiste. Un puñado de muros vencidos y con grietas preocupantes que, si caen, caerá con ellos el único edificio en pie aún testigo del pasado de esta aldea.
El origen de Polvoranca se remonta a época medieval. En el siglo XVI, el Conde de Orgaz vendió sus posesiones en la zona y aquí se creó el pueblo. Más tarde, en 1655, se levantó el templo y en su construcción intervinieron Francisco de Mora y Juan Gómez de Mora, dos arquitectos muy importantes del momento. “Es una iglesia barroca de interés, parece ser que estaba sobre la ruina de una ermita anterior. Es bastante importante para un pueblo de ese tamaño, pero la falta de uso y el abandono han hecho que esté en una situación lamentable. Ahora mismo es una ruina”, explica el arquitecto Alfonso Muñoz Cosme.
Muñoz es también miembro del comité científico de la Lista Roja de Hispania Nostra, una iniciativa que visibiliza el patrimonio español en peligro. La iglesia de San Pedro fue incluida en esta lista en 2014 y desde entonces su deterioro no ha hecho más que avanzar sin freno. “Está abandonada, vandalizada, hay pintadas en los muros y restos de haber hecho fuego dentro. Su situación es lamentable”, añade Muñoz.
Ya desaparecido el pueblo, la iglesia es ahora un pedacito del parque Polvoranca de Leganés y la rodea una valla que parece no evitar el acceso de visitantes indeseados. Resulta fácil encontrar artículos en prensa que señalan al templo como escenario de rituales esotéricos y aseguran que en su interior se han encontrado cartas del tarot y velas negras. La hambruna, el paludismo, la desaparición de la aldea. Incluso los rumores de que de madrugada se oían voces salir del interior de la iglesia. Todo alimenta su leyenda negra.
Pero Muñoz prefiere no dar lugar a especulaciones. “La desaparición de Polvoranca se debe, posiblemente, a la creación de otras villas cercanas como Leganés. La población se trasladó a los nuevos núcleos, algo que seguramente tuviera que ver con las comunicaciones y el comercio. Hay quien dice que el terreno no era muy saludable, que había enfermedades, pero yo no tengo datos”.
¿Y qué pasa ahora con el templo? “La situación del edificio es muy inestable y podría venirse abajo por una tormenta o cualquier otro fenómeno. Yo creo que habría que actuar lo antes posible”, advierte Muñoz. El alcalde de Leganés anunció a finales del pasado mes de marzo que prevé una inversión de 5 millones de euros para rehabilitar estas ruinas, pero el proyecto depende de la aprobación de los presupuestos. Muñoz cree que es una buena noticia, aunque se muestra algo escéptico. “En el pasado ha habido propuestas que luego no se han llevado a efecto. Lo que hay que hacer es llevar esta medida hasta el final, que no se pare. Que, por lo menos, se consoliden los restos que quedan”. Y concluye: “Para la localidad de Leganés es un patrimonio importante que valdría la pena poner en valor y conservar”.