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Almeida cambia el proyecto para el edificio abandonado junto al Metropolitano para ajustarse a la ley: ya no contará con un hotel

El Ayuntamiento cedió la parcela durante 75 años al Atlético de Madrid, que construirá un auditorio, un gimnasio y un campus. El TSJM tumbó en diciembre el plan que permitía el uso de hospedaje, aunque el concurso siguió adelante

El edificio a medio construir del antiguo Centro Acuático de Madrid a 21 de abril de 2026.Vídeo: Barsento SLU

Cerca de 15 años de espera y un revés judicial sin resolver de por medio. En el terreno que rodea al estadio Metropolitano, concebido para unos Juegos Olímpicos que nunca fueron, permanece a medio construir el esqueleto del centro de deporte acuático, pensado para que atletas olímpicos hicieran pruebas de natación o waterpolo. La parcela es una de las que el Ayuntamiento de la capital cedió al Atlético de Madrid ―más de 200.000 metros de suelo público― durante 75 años para construir parte de lo que se bautizó como Ciudad del Deporte. Para llevarlo a cabo, el Consistorio madrileño aprobó un plan especial que permitiría, en concreto en esa zona del edificio, los usos de hospedaje. Esto es, podría construirse, entre otras edificaciones, un hotel, una de las ideas iniciales propuestas por el club. El pasado diciembre, el Tribunal Superior de Justicia de la región (TSJM) frustró esta iniciativa y tumbó el plan urbanístico porque permitir un hotel “supone una transformación radical de la finalidad pública de la parcela”. El Ayuntamiento recurrió al Tribunal Supremo, que aún no se ha pronunciado. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha presentado este martes un nuevo proyecto para la zona, que ya no incluye el polémico hotel, y un portavoz municipal asegura que lo presentado ahora sí cumple con la normativa vigente y no requiere de un segundo plan.

En la parcela, de unos 66.000 metros cuadrados, se prevé construir un pabellón de conciertos con capacidad para 20.000 personas, aforo similar al del Movistar Arena, un campus universitario para educación superior y formación profesional para más de 2.300 estudiantes, a cargo de la universidad privada Alfonso X El Sabio, y un gran gimnasio GoFit, que ha ido sumando centros ―públicos y privados― en la ciudad en los últimos años, con piscinas interiores y exteriores. El coste: más de 360 millones de euros que correrán a cargo, como la ejecución de las obras, de Barsento SLU, empresa conjunta creada en 2024 por el Atlético de Madrid, la compañía de entretenimiento Live Nation ―también detrás de la gira de Shakira en la ciudad-escenario que se montará en Villaverde para los conciertos de Shakira este otoño― y Oak View Group, gigante estadounidense de la construcción de estadios.

El alcalde no ha especificado cuándo comenzarán las obras de este nuevo complejo, solo ha avanzado que lo harán “próximamente” y que se extenderán hasta finales de 2030, cuando el pabellón, la universidad privada y el centro deportivo se unirán a la Ciudad del Deporte, también en construcción y proyectada por el club. De hecho, todo lo propuesto este martes por Almeida parte de una iniciativa privada del Atlético que presentó, a través de Barsento, en enero de 2025 para la construcción y explotación del área. “Urgía dar una solución al centro acuático y la solución vino de la mano de Miguel Ángel Gil [consejero delegado del club]”, ha señalado el alcalde durante la presentación del proyecto. Gil también ha participado en el acto: “Llevamos 15 años intentando buscar alternativas a este esqueleto y hemos acertado”.

El Ayuntamiento admitió la iniciativa del club, al considerar que se ajustaba a la normativa y al interés general, y puso la maquinaria administrativa en marcha. Se publicó en el Boletín de la Comunidad de Madrid, para que durante el periodo de información pública se pudieran presentar alternativas. Según el Consistorio madrileño, no se presentó ninguna y el área de Obras y Equipamientos elaboró los pliegos para sacar a concurso público el proyecto. El plazo para presentar ofertas terminó el pasado 30 de enero y “ha desembocado en la adjudicación de la concesión, que tendrá una duración de 75 años” a la empresa conjunta creada por el Atlético, que pagará en total un canon de más de 141 millones de euros. Este relato coincide con el recogido por el Ejecutivo local en la nota enviada a medios.

Todo esto se ha ido desarrollando a lo largo del último año y medio y culminó, hace casi cinco meses, con la sentencia del TSJM contra el plan especial municipal para la parcela pública cedida al club, a raíz de la demanda de un particular cuya identidad no ha trascendido. Para entonces, el Ayuntamiento ya había sacado a concurso el proyecto ―a imagen y semejanza de la propuesta del club― y el proceso no se paralizó a pesar de la sentencia. El tribunal señaló que incluir la posibilidad de hospedaje “habilita su uso para actividades de naturaleza lucrativa y privada sin que la memoria motive lo suficiente esa modificación”. Tampoco se llevó a cabo el estudio de impacto ambiental. Un portavoz del club confirma que decidieron no incluir el hotel en la propuesta final a raíz de la sentencia del TSJM.

En el pliego, publicado en el portal de contratación, sí se incluye el derecho de la empresa a construir, previa comunicación al órgano competente, un hotel. “Podrían llegar a comprender servicios terciarios en sus clases de hospedaje, oficinas, terciario recreativo y comercial en las categorías de pequeño y mediano comercio”. También se especificó en el anuncio publicado en el boletín regional: “Un hotel-destino que complementará las necesidades de alojamiento del proyecto”. De lo publicado en su momento, se mantienen todas las ideas propuestas, salvo el hotel. De hecho, el documento de prescripciones técnicas incluye el plan especial anulado como criterio a tener en cuenta.

El litigio judicial que rodea al plan urbanístico, unido al proceso de adjudicación de las obras y su posterior explotación, ha despertado el rechazo frontal de los partidos de la oposición. “El Ayuntamiento pretende sacar adelante un proyecto de 360 millones de euros sobre una parcela pública que debería haber sido siempre un equipamiento deportivo público, apostando una vez más por la privatización”, critica Antonio Giraldo, portavoz de Urbanismo del PSOE en la capital. Y expresa sus dudas sobre la viabilidad jurídica de la operación. “Si está recurrido, es una temeridad seguir adelante sin garantías jurídicas. Y si no lo está, el plan está definitivamente anulado: el Gobierno debe explicar cómo encaja este proyecto en la legalidad vigente”, advierte. Más allá de afirmar que cumple con la normativa, el Ayuntamiento no ha explicado, por el momento, cómo ni por qué.

Para Más Madrid, la transformación del centro acuático responde únicamente a intereses privados. “Lo que el alcalde vende como un espacio cultural y deportivo es en realidad un macrocomplejo con el mayor auditorio de Madrid para conciertos, zonas de restauración y un campus universitario privado. Que nadie se lleve a engaño, el interés general aquí es una coartada para que se forren aún más los de siempre, en este caso, un fondo de inversión estadounidense”, condena la concejala Mar Barberán. También menciona otro de los proyectos de Almeida que frenó la justicia: “Ocurrió con los macroparking del Bernabéu. Ahora el alcalde vuelve a las andadas y con el mismo esquema: alfombra roja a los grandes clubes y las grandes empresas y el patrimonio de la ciudad como moneda de cambio”.

El centro de deporte acuático comenzó a construirse en 2004 y debía estar listo para 2010. No ocurrió y las obras se suspendieron. El Ayuntamiento ya se había gastado entonces 99 millones de euros en la infraestructura. Tres años después, con Ana Botella (PP) como alcaldesa, Madrid pidió por tercera vez la sede de los Juegos Olímpicos y prometió retomar los trabajos. Tampoco sucedió. Con el objetivo de que no quedara abandonado, en 2021, ya con Almeida al frente del Ayuntamiento, se modificó el plan urbanístico municipal para reorganizar la zona y se definieron cinco parcelas para uso deportivo y una, la de hotel de la discordia, para “equipamiento singular”.

Un año después, el Consistorio firmó una concesión con el Atlético para construir la Ciudad del Deporte y cedió al club colchonero tres parcelas a cambio de que construyera dotaciones deportivas municipales en dos. También se aprobó una enorme piscina de olas, ya en construcción. El terreno del centro acuático, ahora en el foco, quedó entonces fuera de los planes.

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