La apuesta por construir 10.700 viviendas públicas en Madrid supondrá talar 7.325 árboles y puede afectar al lince ibérico
El informe de impacto ambiental de la Comunidad sobre la Operación Campamento da luz verde al gran proyecto estatal contra la crisis habitacional
No tiene nombre, pero sí deja huellas. Excrementos, para ser más concretos. Ocurre en los aledaños del arroyo Valchico. Por ahí, creen los técnicos de la Comunidad de Madrid, puede estar campando el lince ibérico. Y no es una cosa cualquiera, porque justo en ese entorno, por fin, tras décadas de bloqueo, el Gobierno de España ha logrado impulsar la Operación Campamento, que supondrá construir 10.700 viviendas públicas asequibles que ocuparán 211 hectáreas de instalaciones militares en desuso tras una inversión de unos 1.000 millones de euros. Una gran apuesta estatal por atacar la crisis habitacional de la capital, con los precios del alquiler y la compra disparados, que afectará a la fauna y la flora que han campado a sus anchas por estos terrenos abandonados. Porque no solo impactará en la posible presencia del lince. También lo hará, por ejemplo, en los árboles: habrá que talar 7.325, según documentación consultada por EL PAÍS.
“El proyecto contempla la tala de 7.325 árboles que se distribuyen en un total de 49 especies, las cuales dejarán de ser un sumidero de CO2″, se lee en el expediente correspondiente. “Se pretende realizar una replantación de 73.312 árboles en diferentes zonas de Madrid (a definir por el Ayuntamiento)”, se concreta. El gobierno sostiene que el diseño de su proyecto mantiene “la conectividad ecológica”, ya que se solapa al norte con el Bosque Metropolitano de Madrid y un reservorio de biodiversidad, e incluye una cesión de 365.497,00 m2 para zonas verdes públicas.
En el ámbito de la Operación Campamento hay plátanos de sombra o cedros; especies invasoras, como el olmo de Siberia o el ailanto; y se han identificado hasta 12 árboles incluidos en el Catálogo de Arbolado Singular del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid: siete cedros, tres pinos piñoneros, un eucalipto rojo, muerto en la actualidad y un madroño de más de 15 metros de altura, todos ellos localizados en el Jardín de Artillería del Polígono de Experiencias de Campaña 39.
Su futuro y el de todos los árboles no es un problema menor para Ecologistas en Acción, según se desprende de sus alegaciones al proyecto, en las que aseguran que apenas está previsto el trasplante de 71 ejemplares de los 7.803 inventariados en el ámbito.
“La vegetación y el arbolado ha podido desarrollarse durante muchos años”, se resumen los apuntes de los ecologistas al proyecto. “Esta vegetación forma parte de hábitats donde viven muchas especies animales y por lo tanto es imprescindible para mantener su biodiversidad”, se reclama. “Además, en el caso del arbolado, muchos de los ejemplares poseen varias décadas de edad, con un porte considerable y ofrecen una amplia cobertura arbórea”, se añade. “Se han inventariado un total de 7.803 pies de arbolado, de todos ellos el proyecto plantea la tala de 7.325 árboles (3.649 pies de especies invasoras y 3.676 pies de otras especies). Únicamente se mantendrán 478 pies, lo que supone la tala del 93,9% de ejemplares de arbolado existente en el ámbito del proyecto”, se detalla. Y se remata: “Tampoco se ha valorado el impacto del desbroce del estrato arbustivo y herbáceo, que agravará el impacto sobre la biodiversidad del territorio”.
Que es mucha, por el abandono de las instalaciones. Así, se ha detectado la presencia del águila real, de la aguililla calzada, o del milano real. Y “además, se han encontrado abundantes excrementos de lince ibérico en la zona del arroyo de Valchico a principios de primavera, lo que parece indicar que, al menos, un ejemplar ha usado la zona como área de campeo o expansión”. Por ello, se recomienda “realizar muestreos específicos a lo largo de las distintas estaciones con el fin de poder llegar a alcanzar una conclusión firme acerca de cómo podría estar utilizando la especie este entorno”.
No sobra el tiempo: las obras ya están en marcha con gran intensidad, y según la información enviada por el Ejecutivo central al Tribunal de Cuentas, se prevé que se apruebe el proyecto de edificación en 2028, que la ejecución de las obras finalice a finales de 2030 y que se ocupen las nuevas viviendas a partir de 2031, esto es, cerca de cuatro décadas después desde la inicial concepción del proyecto.
Décadas perdidas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (PSOE), anunció por sorpresa el desbloqueo “inmediato” de la Operación Campamento durante el debate sobre el Estado de la nación celebrado en 2022. Su intervención supuso el pistoletazo de salida para reactivar un proyecto que empezó a tomar forma en 1989; que a punto estuvo de fraguar entre 2005 y 2013; y que quedó en suspenso desde entonces.
¿La razón? Que el Consejo de Ministros, presidido por Mariano Rajoy, pisó el freno en mayo de 2013, ya que una sentencia del Tribunal Supremo de septiembre de 2012 había anulado el planeamiento urbanístico de los nuevos barrios de la capital, incluido el de Campamento.
Desde entonces, tanto el equipo de Manuela Carmena (alcaldesa entre 2015 y 2019 con Ahora Madrid) como el de José Luis Martínez-Almeida (alcalde desde 2019, con el PP) trabajaron para lograr la reactivación que ahora está en marcha.