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La comitiva judicial tarda un día en retirar un cadáver de un edificio por la cantidad de basura acumulada

Vecinos de Oleiros (A Coruña) dieron la voz de alarma por el fuerte olor que salía del piso en el que vivía un hombre de 77 años que no hablaba con nadie

Las vecinas sospecharon que algo no iba bien en el hediondo piso de la planta baja el lunes de esta semana, y después de dar la voz de alarma lograron que ayer, martes 13, por la tarde se presentasen los servicios de Emergencias del Ayuntamiento de Oleiros (A Coruña), la Policía Local, la Guardia Civil y la forense. Se confirmó que el propietario del piso, situado en Beiramar (Perillo, Oleiros), estaba muerto, pero la médica del Imelga (Instituto de Medicina Legal de Galicia) no levantó el cadáver por la cantidad de basura que acumulaba el domicilio.

El juzgado ordenó acordonar la zona hasta este miércoles y hoy a las 10 horas se inició el operativo de limpieza. Fue después de retirar grandes sacos llenos de desperdicios que inundaron de mal olor la calle cuando al fin se pudo sacar el cuerpo del vecino de 77 años. Según informa la Guardia Civil de A Coruña, “a falta de los resultados de la autopsia, todo apunta a que se trataría de una muerte por causas naturales”. Hace aproximadamente medio mes, desde Navidad, que nadie tenía noticia del fallecido, un hombre que, por otra parte, ya no trataba con nadie.

La “basura y escombros” con la que, según la Guardia Civil, convivía este varón con aparente síndrome de Diógenes, que vivía solo y residía en el edificio desde hace años, sigue saliendo del piso después de que el cadáver haya sido trasladado al Imelga. Los restos que atoraban el pasillo y las estancias y que habían atraído una plaga de moscas al inmueble están siendo cargados por operarios enfundados en monos blancos en un camión grande del Ayuntamiento.

Ayer, explica el Instituto Armado, se realizaron labores de limpieza “en la medida de lo posible” para facilitar la entrada de la forense, pero “resultaron insuficientes para garantizar un acceso seguro”. Una vez que se acaben de retirar los enseres del fallecido y los desperdicios que amontonaba, el consistorio entrará a limpiar todo el inmueble para evitar plagas, olores y problemas de salubridad.

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