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Eros Ramazzoti a tus 50 es una experiencia religiosa

16.000 almas se aferran a la nostalgia en un concierto en Barcelona en el que el cantante italiano se lió con las banderas

El cantante italiano Eros Ramazzotti durante el concierto en el Palau Sant Jordi de Barcelona este sábado, dentro de su nueva gira 'Una Historia Importante World Tour'.Quique García (EFE)

A Eros Ramazzoti se llega pronto. Mejor dos horas antes. Y con bocata envuelto en papel de plata porque sus seguidores no reciclaban en el siglo pasado. A Eros se llega, al Palau Sant Jordi de Barcelona, con la esperanza de que cantará las canciones de siempre, las de los 80 y 90, porque de las nuevas se sabe poco. Y el italiano, por suerte, no decepciona. Empieza puntual, a las 21 horas. Y enseguida te recuerda por qué Eros era imprescindible en tu walkman.

80 millones de discos vendidos y más de 9.300 millones de streams globales que poco le importan al de la penúltima fila, al que su mujer ha traído al concierto, y que sigue con el móvil el partido del Barça (que acabó ganando). Lo de Eros Ramazzotti (Roma, 1963) este sábado es pura adrenalina para, sobre todo, sus seguidoras. Dos horas de algunas de sus mejores canciones con momentos álgidos como Musica è, de más de diez minutos de duración. Una historia importante, que le ha llevado por una gira mundial en 2026 —también por España—, persigue reflejar sus cuatro décadas de carrera.

“Es un cantante italiano que nada y hace nadar constantemente al oyente en un enorme mar de gelatina romántica, con sabor a yate, chicas guapas y gente fina”, escribió Fernando Martín una crítica titulada Mar de gelatina en este diario hace 25 años. Y ahí seguimos navegando en ese yate de recuerdos y enamoramientos. Emocionó con Se bastasse una canzone y La cosa más bella como no podía ser de otra manera, era como volver a agarrar la Super Pop y fumar a escondidas.

Ramazzotti se entregó a su público. Se dejó besar una y otra vez por los que pagaron para estar en primera fila. Se movió mucho y repitió en varias ocasiones T’estimo Barcelona y preguntó tot bé?. Y cuando el concierto llegaba a su fin una bandera española se asomó en la pantalla gigante que presidía el escenario. Se hizo el silencio entre una parte del público. Y en esa penúltima fila se escuchó: Nenes, ja podem marxar. Pero volvió la música y minutos más tarde apareció otra bandera, la oficial de la ciudad de Barcelona. Acabó el concierto.

Eros actuará este domingo en Madrid y el año que viene regresará de nuevo al Sant Jordi, el 27 de abril de 2027, para aquellos que quieran seguir aferrados a la nostalgia.

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